TLC con Norteamérica: ¿cantamos victoria?

El equipo negociador de México pudo llegar a un principio de acuerdo bilateral con el escuadrón de Donald Trump, lo cual no es poca cosa debido a la oposición que el mandatario estadounidense mostró desde antes de pisar la Casa Blanca.

El órgano de comercio del país vecino conocido por sus siglas USTR, notificó a su Congreso el 5 de septiembre pasado que había entendimiento comercial con México, pero aún no con Canadá, país clave para que continúe la cadena de producción lograda por el Tratado de Libre Comercio de América del Norte original (y, coinciden algunos, para orillar a Estados Unidos a negociar no sólo con el socio menos fuerte, o sea México).

Es muy importante para el país latinoamericano (que es la vez también norteamericano) lograr este acuerdo. Hacia la Unión Americana va el 80% de sus exportaciones, desde Estados Unidos viene la mitad de lo que México compra al exterior. También la mitad de la inversión extranjera para México viene de su poderoso vecino (y 10% proviene de Canadá).

César Buenrostro, experto en comercio internacional y aduanas de la firma mundial de asesoría KPMG, realizó un compendio de qué es lo que se negoció entre EU y México. Esto se puede resaltar de su análisis:

Acceso a mercados: Se mantiene el comercio sin aranceles, aumentando la transparencia en temas de permisos y licencias de importación.

Sunset clause: Esta “cláusula de terminación” fue muy polémica. El acuerdo tendría una vigencia de 16 años (no de cinco, como quería Trump) y a partir del sexto año, se evaluarían los resultados, y se podría extender la vigencia otros 16 años.

Solución de controversias: Otro tema espinoso. Se logran acuerdos en otros capítulos, pero en el 19, de solución de controversias en materia de antidumping y cuotas compensatorias, está pendiente de ser evaluado con Canadá.

Reglas de origen de automóviles: Asunto clave para México y la competitividad mundial de la región. Se negoció un incremento gradual del valor de contenido regional del 62.5% al 75%, considerando que el 40% del valor de vehículo se fabrique en países con salario por hora superior a 16 dólares y que el 70% del acero y aluminio será originario de la región de América del Norte. Eso obliga a las automotrices en México a aumentar salarios y a comprar materia prima a EU.

Reglas de origen de autopartes: Se incrementa gradualmente el valor de contenido regional al 65%, 70% y 75% dependiendo del tipo de autoparte.

Agricultura: Se elimina la cláusula de temporalidad; así no habrá restricciones de exportaciones de México a Estados Unidos por estacionalidad, y se incorporan disposiciones sobre biotecnología agrícola.

Propiedad intelectual: Se modernizan y robustecen las disposiciones y medidas de protección a patentes, marcas y productos farmacéuticos.

Servicios financieros: Se liberaliza el acceso al mercado mexicano.

Textiles: Mayor utilización de fibra e hilos de Estados Unidos, y se limita el uso de insumos que no sean de la región.

Comercio digital: Se aumenta el monto de importación libre de impuestos a 100 dólares, se protegen las compras por e-commerce y no se cobrarán impuestos al comercio exterior de e-books, videos, música, software, entre otros.

Es posible vislumbrar, de acuerdo a este resumen del análisis de KPMG, que México logró dar certezas a la inversión al lograr terminar un acuerdo con EU. Sin embargo, para lograrlo tuvo que ceder en algunos puntos. Para avanzar tuvo que ceder.

Por JRH

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