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¿Dónde quedaron los líderes de la izquierda latinoamericana más beligerante?

Presos, exiliados o con un poder tambaleante debido a los cuestionamientos de buena parte de sus gobernados, son tres de los destinos que han seguido los líderes de la izquierda latinoamericana más beligerante.

Sí, aquella que hace década y media se propuso ofrecer un modelo socioeconómico “alternativo” al que ha promovido por Estados Unidos, pero que hoy se muestra en retirada salvo en la Bolivia liderada por el ex dirigente cocalero Evo Morales.

Luiz Inácio Lula da Silva

(encarcelado)

Presidente de Brasil entre 2003 y 2010, “Lula”, como le llaman con afecto sus seguidores, fue el referente del mandatario exitoso por haber desarrollo una política social de izquierda que sacó de la pobreza a millones de sus compatriotas.

Los brasileños no dejan de reconocer sus logros pero no dejan de reconocer que muchos de sus logros están completamente rebasados, como la creencia que salir de la pobreza implica incorporarse a la clase media, cuando no es así,.

También, porque han salido a la luz algunas de sus estrategias para sacar adelante muchos de sus programas de gobierno, comprar a sus opositores.

Por otra parte se le involucró en una red de corrupción para favorecer a empresarios a cambio de sobornos.

De acuerdo con la fiscalía, el ex presidente recibió unos 8 millones de dólares disfrazados de pagos de conferencias y viajes de trabajo, así como regalos.

En julio del año pasado fue condenado a nueve años y seis meses de prisión. Empezó a purgar su condena en abril pasado.

Dilma Rousseff

(destituida)

Presidenta de Brasil entre 2011 y 2016, Rousseff se planteó dar continuidad a la obra de de izquierda propuesta “Lula” y consolidarla a través de un buen gobierno, pero fracasó, porque, de acuerdo con sus críticos sus políticas no lograron atender las nuevas necesidades de la población que había mejorado su calidad de vida, pero que no quería conformarse con lo alcanzado.

Prudente, discreta y disciplinada, Dilma enfrentó un proceso de desaceleración económica que generó protestas callejeras cada vez más violentas que incluso ensombrecieron eventos internacionales como el Campeonato Mundial de Futbol de 2014.

Sus problemas arreciaron cuando perdió el control del Congreso brasileño y sus enemigos políticos se valieron de un legalismo para sacarla del poder. La acusaron de manipular las cifras del presupuesto nacional para esconder el tamaño del déficit fiscal.

La presidenta fue apartada de su cargo a principios de 2016, unos meses después, en agosto de aquel año, luego de enfrentar un juicio político, se hizo oficial su destitución.

Recientemente se anunció su postulación al Senado y se da por descontada su victoria en las elecciones generales del próximo mes.

Nicolás Maduro

(en el poder)

“Mano derecha” del ex presidente venezolano Hugo Chávez, quien lo nombró su sucesor poco antes de morir en febrero de 2013, Maduro ha refrendado dos veces su permanencia en la primera magistratura a través de comicios descalificados por sus adversarios y cuestionados severamente por la comunidad internacional.

Su régimen -también de izquierda- se ha caracterizado por la incapacidad para generar acuerdos con la oposición. Después de una estrepitosa derrota en las elecciones legislativas de 2015 decidió enfrentar a un Congreso hostil con la convocatoria a una Asamblea Nacional Constituyente, conformada exclusivamente por sus partidarios.

Su maniobra política resultó exitosa pero no pudo impedir el colapso de la economía aquejada por la constante devaluación de la moneda y una hiperinflación que ha ocasionado una diáspora.

A principios de 2019 Maduro iniciará un nuevo periodo presidencial  de cinco años, la situación de Venezuela es tan delicada que hasta sus partidarios temen que no podrá terminarlo.

Cristina Fernández de Kirchner

(acusada penalmente)

Presidenta de Argentina entre 2007 y 2015 fue la encargada de consolidar el proyecto político de izquierda que encabezó su marido y antecesor Néstor Kirchner, el que promovió mayor participación estatal en la economía e incrementar la inversión pública ocupando el dinero que debería destinarse al pago de la deuda externa.

El proyecto implicó también el fortalecimiento de la relación con Venezuela para forjar una red de intercambio comercial y cooperación entre países latinoamericanos, dejando fuera a Estados Unidos.

El ex presidente Kirchner murió repentinamente, a consecuencia de un ataque al corazón, en octubre de 2010, lo que convirtió a su viuda en la principal figura de la izquierda argentina.

A favor de la política pesa que terminó su segundo mandato con un país estable y desechando la tentación de reformar la Constitución para perpetuarse en el poder.

Sin embargo, ha buscado mantenerse como un factor decisivo en la política argentina, lo que la confrontado con el actual presidente Mauricio Macri, del que es férrea opositora y a quién ha acusado de persecución política a raíz de las investigaciones sobre una red de corrupción que implican a los hijos de la ex mandataria.

Actualmente, Fernández enfrenta seis causas judiciales relacionadas por corrupción y lavado de dinero. ¿Pisará la cárcel? Difícilmente, ya que es senadora desde diciembre pasado y goza de fuero. Sus adversarios no cuentan con la fuerza parlamentaria suficiente para quitárselo.

Rafael Correa

(autoexiliado)

Gobernante de Ecuador entre 2007 y 2017, Correa se caracterizó su por sus fuertes críticas al capitalismo y por promover una revolución ciudadana en su país para refundarlo, es decir, deshacerse de sus rivales políticos.

Sin embargo, más allá de su discurso incendiario se caracterizó por la sensatez de su política económica, basada en la dolarización de la economía nacional, y en el uso racional de los recursos provenientes de las exportaciones de petróleo.

Como su colega argentina Cristina Férnandez, Correa renunció a buscar una segunda reelección consecutiva, por lo que dejó el poder en mayo del año pasado para instalarse en Bélgica.

Don Rafael confiaba en que seguiría gobernando su país a través de su heredero y sucesor, Lenín Moreno, quien había sido su vicepresidente durante su década de mandato.

Pero no fue así, Moreno aprobó investigar una serie de actos de corrupción que implicaron a colaboradores cercanos al expresidente, quien dejó de defenderlos cuando una juez ecuatoriana pidió su extradición por estar involucrado en el secuestro de un legislador en 2012.

El caso no ha avanzado más, pero el silencio de Correa ha debilitado su fuerza política para fortalecer la del presidente Moreno.

(Por Pedro C. Baca)