domingo , septiembre 22 2019

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La ansiedad acorta los telómeros

El dolor crónico y la ansiedad pueden provocar un deterioro prematuro del ADN.

Por lo común, las investigaciones del ADN estaban centradas en los genes humanos. Hoy, en los telómeros, las cadenas largas de cada uno de los cromosomas que actúan a modo de capuchón protector. Al envejecer, estas regiones de ADN no codificante se acorta. En estudios recientes se ha observado que el dolor crónico y la ansiedad fóbica se encuentran en correlación con la disminución de los telómeros, lo cual sugiere que quienes padecen dichos trastornos envejecen de forma prematura.  El hallazgo también apunta hacia posibles soluciones para invertir este proceso.

Los telómeros disminuyen de forma natural con el paso del tiempo, ya que cada vez que una célula se divide, una porción de telómero no se replica. No obstante, la longitud del telómero puede sufrir reducciones a causa de estrés, depresión, traumatismos físicos o psíquicos, distintos tipos de cáncer, cardiopatías coronarias, hipertensión, diabetes, artritis e incluso la obesidad. Una investigación de la Universidad Harvard ha incluido en esa lista a la ansiedad fóbica (caso del pánico incontrolable o la agorafobia).

Los telómeros revelan la exposición al estrés acumulado por una persona y su capacidad para superar ese estado. Es decir, proporcionan una medida de la edad biológica, más que de la cronológica. La investigadora Afton Hassett, del Centro de Investigación del Dolor y la Fatiga Crónica de la Universidad de Michigan, señala que el acortamiento acelerado de los telómeros puede indicar vulnerabilidad a las enfermedades, al envejecimiento prematuro, e incluso la muerte.

Según un estudio publicado en el Journal of Pain, y del que Hassett es coautora, los grados más elevados de dolor crónico en mujeres con fibromialgia se hallaban en estrecha correlación con telómeros de poca longitud. Además, esas estructuras más cortas tenían mayor sensibilidad al dolor y menor volumen de materia gris en las áreas cerebrales que procesan el dolor. Las pacientes de fibromialgia con fuerte dolor y depresión presentaban telómeros que parecían ser unos seis años más viejos que los de las mujeres con menos síntomas de dolor o de trastorno depresivo.

Se ignora si el estrés que supone vivir con dolor crónico es la causa del acortamiento de los telómeros, o si la reducción de estos últimos, provocado por otros motivos, ha aumentado la sensibilidad de las participantes al dolor. En uno u otro caso, los hallazgos llevan a conjeturar que el dolor crónico es un trastorno más grave de lo que a menudo se supone, y que sus consecuencias se extienden hasta la salud y la longevidad.

Felizmente, los hallazgos de otros numerosos estudios sugieren formas para prevenir el acortamiento prematuro de los telómeros.

  • Evitar el estrés crónico y el agotamiento laboral.
  • Comer platillo de la dieta mediterránea.
  • Tomar un multivitamínico con fórmula antioxidante.
  • Consumir vitamina B12, vitamina D, vitamina C , vitamina E, Omega-3 y  zinc.
  • Reducir al mínimo la exposición a la contaminación.
  • Practicar ejercicio con regularidad.
  • Afrontar las situaciones estresantes como retos, no como amenazas.

Por Alejandrina Aguirre Arvizu