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Las redes sociales: una peligrosa adicción

Es una realidad que la utilización de las redes sociales ha cambiado la forma en que nos comunicamos con el resto de las personas, la manera en que nos informamos y también nuestra conducta y forma de pensar. Esto es lo que algunos expertos explicaron a Contenido. 

Foto: Pexels.com

Hoy en día, es cada vez más común ver personas a las que se les van los minutos, las horas y en algunos casos hasta los días detrás de un dispositivo a través del cual se conectan con las distintas redes sociales. Pero la situación no termina ahí, lo que estos sujetos hacen es alimentar un personaje, un tipo de personalidad adicional para encajar mejor en el mundo virtual.

“Lo vimos a principios del año 2000, con programas como Second Life que basaban su funcionamiento en permitir que se creara cualquier tipo de personalidad pero desde el otro lado de la computadora […] hoy lo que vemos es una exageración de las conductas, la necesidad de siempre mostrar lo mejor que tiene mi vida o, de plano, la ridiculización”, expone el doctor José Luis López Aguirre, académico de la Universidad Panamericana (UP) y experto en medios sociales online, en entrevista para Contenido.

Es algo que no se observa  a simple vista, pero se traduce en pequeños cambios en  nuestro sentido de la percepción y hasta la forma en que leemos está cambiando, la evolución de la tecnología hace que tengamos que adaptarnos rápidamente a hábitos que antes no teníamos.

Existen estudios, como el realizado por la Universidad de Calgaray, que aseguran que la dopamina, una sustancia que se encuentra en el cerebro y que se la relaciona con los comportamientos adictivos, produce un efecto increíble en nuestro cerebro cuando estamos recibiendo un mensaje de texto; aunque cueste creerlo, afirman que una parte del cerebro se ilumina de igual forma que si estuviéramos consumiendo cocaína o heroína.

La doctora Martha Patricia Ontiveros Uribe, miembro del consejo mexicano de psiquiatría, explicó a Contenido que, en efecto, “existe un momento en que un uso desmedido de las redes sociales, hace que nuestro cerebro funcione como el de un adicto, en este caso a la presencia de contenidos digitales, es  algo de lo que no hay suficientes estudios pero se trata como si de una adicción se tratase”, sentenció.

Si nos damos cuenta de que pasamos más tiempo en nuestras redes sociales que realizando nuestras actividades diarias, entonces sería buena idea imponer un horario para ellas y no sobrepasarse.

Mario Ostos