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Aguas con el alcohol

Muchos piensan que las drogas duras como la cocaína, los inhalantes, la heroína o las metanfetaminas son los máximos peligros a la salud entre la juventud mexicana, pero según expertos hay matices en esta aseveración. Hay elementos de riesgo a la salud más próximos, accesibles y potencialmente dañinos. Ambos se pueden adquirir en las tiendas de la esquina, en los supermercados, en las fiestas familiares y con amigos: el alcohol y el tabaco.

Foto: Pexels

La juventud es especialmente propensa a recibir estímulos de tales sustancias. “Hay tres factores fundamentales en la adicción: el biológico, el psicológico y el social”, explica a Contenido el director del Departamento de Neurobiología del Instituto Nacional de Psiquiatría (Inprfm), Eduardo Calixto. “En el biológico, al no haber en los adolescentes corteza prefrontal desarrollada, la capacidad de decir ‘no’ es muy débil. El otro tiene que ver con factores de aprendizaje, y hay periodos críticos en la biología del cerebro, donde la contención y el apego de la familia y en consecuencia los límites se aprenden en ese periodo. Las estructuras de la familia son un factor fundamental entre los nueve y los 12 años de edad”.

Para Enrique Chávez León, presidente de la Asociación Psiquiátrica Mexicana, el principal problema de drogas en México es el alcohol. Está involucrado en la segunda y tercera causa de muertes de jóvenes en el país: accidentes viales y suicidio (la primera es por muerte violenta). “La sustancia que más produce adicción es el alcohol, la segunda la nicotina –según el doctor Chávez–, nos alertamos por las drogas ilegales, pero el alcohol es más preocupante”.

En nuestro país, el consumo del alcohol en menores de edad se ha duplicado en los últimos años: de 4.3% en 2011 a 8.3% en 2016. Y hay otros dos indicadores preocupantes: crece el número de jóvenes que se toman más cinco o más tragos por sesión (llamado “consumo explosivo”) y en las mujeres adolescentes se dio un salto alarmante: de 2.2% de consumidoras en 2011, creció a 7.7% en 2016.

La vulnerabilidad sin embargo no sólo se da entre jóvenes. hay estudios que demuestran que incluso ya siendo adultos y una vez formada completamente nuestra corteza prefrontal, también existe la posibilidad de caer en adicciones, incluidas la ludopatía o la dependencia a medicamentos para combatir el estrés o la ansiedad.

 

– Por José Ramón Huerta