Lo de hoy es quedarse en casa

Lo de hoy es quedarse en casa

«Todo vuelve», suelen decir. En la década de los 90’ se popularizó la tendencia a quedarse en casa y utilizar el hogar como un refugio del estrés que había en el exterior. Hoy ese concepto cobró otra vez fuerza con el nombre de “nesting”, que significa anidar.

Aprender a balancear la vida social con la privada y encontrar placer y refugio en tu hogar regenera y aporta equilibrio a tus emociones. Es importante elegir pasar más tiempo en tu casa, si bien hay que vigilar de no llegar al otro extremo y aislarse por completo.

Practicar nesting tiene varios beneficios ligados a la comodidad, la economía y la seguridad. “El mayor o menor confort dependerá de las características y equipamiento de cada casa, sin embargo la diferencia en comparación a andar en la calle o en lugares no cotidianos, de dudosa higiene y servicios apenas elementales, siempre estará a favor del hogar de cada uno.

Los especialistas lo explican este fenómeno como: “Adaptar una casa para hacer nesting y que la práctica haga realmente una diferencia implica una inversión en mobiliario y en tecnología. Pero se hará por única vez pudiéndose disfrutar durante mucho tiempo. En cambio los gastos que implica cada salida, a ver espectáculos, a comer afuera, etc., resienten mucho el presupuesto de parejas y familias, y el resultado en términos de disfrute es muy incierto, ya que ello escapa mucho a nuestro dominio”.

El riesgo de aislarse demasiado

Dado que actualmente el hogar está preparado con tecnología y herramientas que permiten casi vivir sin necesidad de salir al exterior hay que practicar el nesting con la precaución de no aisalrse.

La soledad afecta la salud

Hay que hacer todo en una justa medida. Si bien puede ser bueno para mejorar el bienestar y promover el desarrollo personal, llevar esta modalidad a un extremo hace florecer aspectos negativos:

– Sedentarismo: Si solo se realizan actividades que no implican movimiento como estar tumbado o consumir contenidos audiovisuales.

– Aislamiento: en el caso de que no se incluyan encuentros de amigos o familiares

– Pérdida de contacto con la naturaleza: Hay viviendas que no tienen balcón o un jardín común.