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Signos tempranos de insuficiencia cardíaca

Si nuestras células no se nutren de forma adecuada, el cuerpo no puede funcionar normalmente, y los efectos se notan. La sintomatología asociada a esta enfermedad es grave y merma por completo la calidad de vida del paciente.

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La insuficiencia cardíaca es, a su vez, una de las condiciones más comunes e incapacitantes entre la población adulta, en especial en las personas mayores de 65 años.

A pesar de que esta dolencia suele ser crónica, en muchos casos, y gracias a una adecuada medicación y un buen seguimiento médico, puede mantenerse una calidad de vida adecuada.

1. La necesidad de orinar por la noche

Levantarse a orinar por las noches en más de dos ocasiones no es lo habitual.

A pesar de que este síntoma pueda deberse a varias causas (un problema renal, una infección, problemas de próstata…), la insuficiencia cardíaca es también un factor que se debe tener en cuenta.

Cuando nos acostamos, el líquido acumulado en las extremidades inferiores a causa de la insuficiencia cardíaca puede regresar al flujo sanguíneo y ser captado por los riñones para eliminarse como orina.

No podemos olvidar que esta enfermedad tiende a agrandar la cámara del corazón en un intento casi desesperado por bombear más sangre. Sin embargo, lo que ocasiona también es una retención de líquidos.

Si, de un día para otro, notamos que nuestros hábitos a la hora de ir al baño cambian, lo mejor es acudir al médico.

2. La insuficiencia cardíaca y la pérdida de apetito

Este es otro síntoma que puede relacionarse con muchos otros trastornos o problemas sin excesiva gravedad.

Sin embargo, cuando el corazón deja de bombear a un ritmo y a una frecuencia normales, la acumulación de líquidos se produce también en el aparato digestivo y en el hígado.

Es habitual sentirnos llenos sin necesidad de comer. De hecho, incluso nos sentimos saciados con cantidades cada vez más pequeñas.

3. Cansancio constante

El cansancio aparece sin que hayamos hecho un esfuerzo considerable. Lo que antes no nos costaba nada, ahora supone un esfuerzo extremo que nos deja sin aire, sin apenas respiración.

Subir una escalera, levantar un peso, salir a comprar e incluso hablar durante mucho tiempo agota.

La insuficiencia cardíaca reduce la capacidad de bombeo del corazón, por lo que llega menos sangre a los músculos.
Ya podemos imaginar lo que esto supone para nuestro organismo: recibimos menos oxígeno y menos nutrientes.

Los músculos se sobrecargan, aparecen los calambres, el dolor y ese cansancio extremo.

4. Aumento de peso inexplicable

Puede parecer contradictorio, porque, si comemos menos, ¿por qué hemos subido unos kilos? La respuesta, una vez más, está en la retención de líquidos.

La mayor parte de ese volumen corporal no se debe a la grasa, sino a los líquidos.

En caso de percibir que subimos cerca de dos kilos en menos de una semana, se lo comunicaremos de inmediato a nuestro médico.

Asimismo, vale la pena saber que, con un tratamiento adecuado y una dieta, estos kilos de más desaparecen y podemos recuperar nuestra figura.

5. Tobillos hinchados

Los tobillos hinchados pueden deberse sin duda a diversas causas (sobrepeso, embarazo, venas varicosas…).

Ahora bien, en caso de ser un problema constante en nuestro día a día, debemos saber que no es algo normal. Es necesario tener un diagnóstico para descubrir qué lo causa.

Esta hinchazón o edema puede extenderse de los tobillos a las piernas. Gran parte de las veces es signo de insuficiencia cardíaca, renal o hepática.

Son problemas que debemos comunicar a nuestro médico.

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6. La disnea

La disnea no hace referencia solo a una acumulación de líquido. Hablamos también de una congestión en los pulmones.

Es importante recordar que, si acumulamos líquido en los pulmones, no será posible el intercambio de oxígeno, con lo cual, hablamos ya de un síntoma grave.

Es común que la disnea aparezca al principio en ocasiones muy particulares: cuando hacemos deporte o, incluso, al levantarnos de la cama.

Al estar tumbados el líquido tiende a “encharcar” los pulmones, por lo que, al incorporarnos, nos cuesta más respirar.
Nunca debemos ver esto último como algo normal. Si nos falta la respiración durante pocos segundos, pero todos los días, al levantarnos, no cuesta nada consultarlo con nuestro médico.