miércoles , noviembre 13 2019

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Los niños del terror

Si nos apegamos al dicho que sostienen varios psicólogos, “infancia es destino”, al menos en el caso de estos niños (Freddy Krueger, Drácula, Jason, Michael Myers y Candyman), sí se cumple. Resulta que estos personajes tuvieron un episodio determinante que los dejó marcados y se reflejó en su actuar futuro. Echemos un vistazo:

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Freddy Krueger ―icónica figura de la cinta Pesadilla en la Calle del Infierno, interpretado en toda la saga por el actor californiano Robert Englund― fue un niño que cargó con un estigma muy especial debido a que su madre fue abusada por varios internos de un hospital psiquiátrico. Tiempo después el pequeño Freddy fue adoptado por un alcohólico que lo maltrataba y sufrió vejaciones y burlas durante su etapa escolar. Fue por esta razón que desarrolló actitudes de psicópata, maltratando animales y atormentándolos y encontrando en esto cierta dosis de placer. ¡Quién diría lo que se gestaba en la mente de este infante! Quizá por eso su gran saña y resentimiento hacia sus víctimas a las que torturaba con el famoso guante de navajas hasta que los mataba. Ni siquiera su propio padre pudo escapar de las garras de su desprecio y murió ejecutado por Krueger.

Debido a la forma en que muere, quemado vivo en una caldera, Freddy resurge en el mundo de los sueños para apoderarse de las pesadillas de los infantes, quienes temen al contemplar su rostro desfigurado, su característico jersey a rayas y su sombrero usado, pero, sobre todo, el tétrico cántico que anuncia su aparición. Debido a Freddy muchos de los jóvenes de posteriores generaciones se estremecen al escuchar la frase: “Felices sueños”. Fue tal su impacto en la cultura popular que no existe niño que no tiemble ante su solo nombre ni que lo ligue con una figura que seguramente irrumpirá en sus sueños. Pero no todo ha sido malo. Freddy ha generado una industria que en épocas de Halloween obtiene ganancias gracias a las ventas de vestimentas y accesorios de este personaje. ¿Curioso no?

 

Jason Voorhees, protagonista de la saga Vierenes 13, quien padecía un ligero retraso mental y sufrió las burlas y los ataques de los otros chicos de su edad que le hicieron bastante dolorosa su infancia. Precisamente en un campamento, donde acompañaba a su madre que trabajaba como cocinera, es perseguido por varios jóvenes quienes lo convirtieron en blanco de sus burlas y lo llevan a orillas al lago, donde cae y muere ahogado porque no sabía nadar. En las primeras películas la madre trata de vengar las afrentas realizadas a su hijo, pero en la parte cinco, Jason regresa luego de que un rayo lo vuelve al mundo de los vivos, dispuesto a hacerles pagar una a una todas las infamias que le hicieron. Desde entonces no existe espectador que no lo ligue con la famosa máscara de jugador de jockey y su temible machete o su aterradora hacha. Por ello algunos excursionistas, principalmente estudiantes, que se internan en los bosques o cerca de los lagos tiemblan al escuchar el nombre del malogrado personaje que volvió a la vida para descargar su saña.

 

Michael Myers, quien fue un niño solitario y con algunos episodios de esquizofrenia pues escuchaba voces que nadie más oía y que le ordenaban matar, además de que padeció en carne propia el desprecio paterno. Fue precisamente durante un episodio en que descubre a su hermana teniendo relaciones con su novio durante Halloween, el que dispara su instinto asesino y le da muerte en ese momento. El novio puede escapar antes de que Michael lo alcance. El asesino es recluido en una institución psiquiátrica pero este periodo de la infancia lo deja marcado profundamente. A los quince años se fuga del hospital y regresa al pueblo justamente en la noche de Halloween.

No hay mejor definición del comportamiento de Myers que la que realiza el psiquiatra que lo atiende y que lo busca afanosamente por el lugar: “No es un loco cualquiera sino que es pura y simplemente maldad”. Durante la noche, mientras lo niños van de puerta en puerta diciendo el estribillo “dulce o truco”, se topan con el temible Myers vestido con un overol azul y con una pavorosa máscara blanca que a partir de entonces hará pensar a los niños y a sus padres antes de aventurarse por la calle buscando dulces. Debido al éxito, la cinta ha tenido distintas adaptaciones y explicaciones, desde aquellas puramente mundanas como que Michael es un ser desequilibrado, hasta aquellas que lo ligan a ritos de brujería y poseedor de una fuerza descomunal así como un despiadado rencor que no parecen propios de un ser humano.

 

Ni el héroe más remoto y famoso, Drácula, escapa a las eventualidades de la infancia. Ciertamente que esto no se nota tan claramente en la novela del autor irlandés Bram Stoker y que sirvió de inspiración para la cinta Drácula ―dirigida magistralmente por Francis Ford Coppola y caracterizada estupendamente por el actor inglés Gary Oldman― pero sí en las leyendas que sobre Vlad Tepes se tejían. Este personaje fue en el que se inspiró Stoker para su novela, conocido también como Vlad el Empalador o Vlad Drăculea y era príncipe de Valaquia. Precisamente este gobernante estuvo cautivo durante su infancia y le tocó escuchar la terrible muerte de su padre, muerto a palos, y de su hermano, enterrado vivo y a quien le quemaron los ojos. Fue por este episodio que se convirtió en un ser despiadado y cruel. Se dice que durante su gobierno murieron más de 100,000 personas y que hizo famosa la muerte por empalamiento. Lo cierto es que el mito de que luego empezó a alimentarse de sangre humana parece ser la respuesta a tanto sufrimiento que tuvo en su infancia. Sea como sea, su penetrante mirada y sus colmillos afilados todavía siguen despertando escalofrío entre los espectadores sea en Halloween o en cualquier otra temporada.

La adolescente Regan MacNeil, quien a sus 12 años sufre una posesión demoníaca que los padres y médicos atribuyen al trance de la pubertad, pero cuando ocurren fenómenos inexplicables como levitación y cambios de voz en lenguas extrañas, los especialistas ya no están tan seguros de que sea sólo algo científico que puedan resolver con la psiquiatría y entonces sugieren una solución menos ortodoxa para liberar a la joven de sus sufrimientos: realizarle un exorcismo. Es así como Regan es puesta en manos del sacerdote Karras, otro de los protagonistas de El exorcista, quien además de religioso es también psiquiatra. Después de varias pruebas, Karras decide realizar la ceremonia de expulsión del cuerpo de Regan, no sin librar una gran batalla. Finalmente, los hombres del bien derrotan a su poderoso enemigo y Regan decide salir del pueblo para olvidar su trauma. Debido al éxito se hicieron otras secuelas con el mismo esquema pero sin conseguir ni la maestría ni el éxito de la cinta original.

Damien, es otro niño cuya frase: “El niño ha muerto, el niño ha muerto” , es icónica de la cinta La profecía y donde se cuentan los lances de Damien que en apariencia es un chico más pero que en realidad proviene del mismísimo infierno. Lo que pocos sabes es que Satanás, su real padre, lo envió a la Tierra para que cometa maldades y toda suerte de atrocidades. Juzgue usted si no es casualidad que al cumplir los cinco años las tragedias se suceden una detrás de la otra: el suicidio de su niñera, accidente de su madre, la muerte del sacerdote y de un fotógrafo hasta que su padre adoptivo se da cuenta y tratará de eliminarlo. No hay que olvidar que el actor infantil poseía un terrible encanto cada vez que lanzaba esa penetrante mirada que daba terror quizá por eso la Asociación de Críticos de Chicago la consideró como una de las treinta películas más aterradoras de la historia.

Uno más es Daniel Robitaille, un esclavo negro, protagonista de la cinta Candyman, y quien por haber engendrado un niño con una mujer blanca fue castigado por el padre de su enamorada sometiéndolo a una cruel muerte: contrató a unos matones para desaparecerlo, solo que antes le amputaron una mano y untaron su cuerpo con miel y le colocaron varios panales de abejas, así que murió desangrado y picoteado por estos insectos. Todavía los maleantes quemaron su cuerpo y extendieron las cenizas por todo el lugar. Pero su venganza será terrible, sobre todo para aquellos incrédulos que se arriesguen a pronunciar su nombre pues aparecerá provisto de un garfio dispuesto a cobrar las afrentas que le hicieron.

Después de leer esto, ¿concuerdas con la frase “infancia es destino”?