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Un curioso mensaje se oculta en los Toblerone

Estamos tan familiarizados con ciertas marcas y sus logotipos que a menudo no nos detenemos a pensar en el significado y la razón de ser de sus señas de identidad.

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Fíjate bien en el logotipo de la marca. Junto a la inconfundible tipografía podemos ver una forma triangular, que es a todas luces una montaña. Como mucha gente sabe, se trata del monte Cervino, el quinto pico más elevado de los Alpes con cerca de 4.500 metros de altura y probablemente el más célebre por su peculiar forma piramidal. En esta imagen puedes comprobar la obvia similitud entre la cumbre alpina y el dibujo que tantas veces hemos visto en las cajas de Toblerone.

Pero hay algo más. Observa la montaña dibujada con mucha atención. En cierto modo, trata de imitar las escarpadas formas de su referente real; sin embargo, en su interior se adivina una silueta semiescondida. En la imagen hay algo más que la carismática cumbre ubicada en la frontera entre Suiza e Italia. Si todavía no has sido capaz de apreciarlo, te lo pondremos mucho más fácil:

Pero hay algo más. Observa la montaña dibujada con mucha atención. En cierto modo, trata de imitar las escarpadas formas de su referente real; sin embargo, en su interior se adivina una silueta semiescondida. En la imagen hay algo más que la carismática cumbre ubicada en la frontera entre Suiza e Italia. Si todavía no has sido capaz de apreciarlo, te lo pondremos mucho más fácil:

En efecto, dentro de la montaña se oculta la figura de un oso. Se trata de un homenaje a Berna, población suiza donde Theodor Tobler y su primo Emil Baumann crearon la chocolatina, conocida como «la ciudad de los osos». Tan representativo es este animal para la localidad que aparece incluso en su escudo oficial. El logotipo original de Toblerone, sustituido años atrás, mostraba abiertamente un oso junto a un águila que portaba las banderas suiza y bernesa.

No es el único enigma camuflado en un envase que resulta familiar a todo el mundo. Si todavía no lo conoces, te invitamos a descubrir también el uso oculto del «57» que hay en el bote de cátsup.