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El mejor regalo de una madre para su hija sorda

Cuando su hija nació, los médicos le dijeron que no iba a poder hablar ni caminar. Ayudada por su esposo, esta mamá convirtió su experiencia en un libro que promete ayudar a otros niños con esta discapacidad.

 

Foto Dulce3

 

Cuando hace 24 años los padres de Dulce María, la maestra en educación preescolar María Elena Rodríguez y el diseñador gráfico René Pontón, se enteraron que una negligencia médica había dejado a su hija con parálisis cerebral y sordera profunda, jamás imaginaron que su arduo camino para rehabilitarla podría ayudar a otros padres y maestros a través de la creación de Mi cuaderno de lectoescritura y señas, publicado por la editorial Trillas, texto diseñado para que los pequeños con esta discapacidad puedan acceder más fácilmente a los contenidos escolares, y que se acerquen a la lectura y escritura, uno de los principales retos para los sordos.

En México existen 2.4 millones de personas con discapacidad auditiva de los cuales, el 13.4% (320,000) tiene entre cero y 14 años de edad. Sin embargo, sólo el 14% (de entre tres y 29 años de edad) van a la escuela, a diferencia del 42.4% de débiles visuales o ciegos y 23.9% de personas que no pueden caminar, que sí estudian (INEGI).

“Su principal obstáculo es la comunicación, de ahí que la mayoría de los padres y profesores busquen enseñarlos a hablar (oralizarlos) y leer los labios, para que puedan comunicarse con el resto de los oyentes, así como enseñarlos a leer y escribir para acceder a la lectura y al conocimiento”, afirma la maestra María Elena Rodríguez.

Para lograrlo –explica– existen distintos enfoques: el que prioriza el lenguaje signado, el que busca oralizarlos primero o que aprendan el español como segunda lengua, etc. “Cada padre y maestro elige el modelo que mejor se adapte a su hijo, y ninguno es mejor que el otro, sin embargo, el proceso es tardado y existen muy pocos materiales adecuados o de apoyo”, afirma.

En las escuelas regulares o de educación especial –agrega– los niños emplean los mismo libros diseñados para oyentes, y en muchas ocasiones las personas con sordera, sobre todos lo que utilizan lenguaje de señas, no entienden las instrucciones o no encuentra significado a la palabra escrita, salvo que su maestros relacionen la seña con la palabra y el objeto que representan.

Este fue el caso de Dulce, quien a los siete años comenzó a sumar y restar pero no podía leer, escribir, hablar, y no entendía algunos contenidos. Para ayudar a su hija, –luego de transitar de escuela a escuela, y de método en método– María Elena Rodríguez, entonces ama de casa y secretaria bilingüe, se tituló como maestra en Educación Prescolar y estudió logogenia (método italiano para activar la capacidad del sordo para aprender español o cualquier idioma).

Con apoyo de su esposo René Pontón, también académico de la Facultad de Estudios Superiores Acatlán (UNAM), diseñó materiales para que Dulce entendiera más fácil que a cada seña, correspondía una palabra.

“A maestros y especialistas les gustó lo que estaba haciendo y me señalaron las temáticas mínimas que Dulce tenía que conocer para una vida inclusiva. También me animaron a realizar un libro que auxiliara a sordos, padres y profesores. Editorial Trillas se interesó en publicarlo”, comenta María Elena Rodríguez.

La idea –explica– fue crear un cuaderno adaptado al programa de preescolar del sistema educativo nacional en el que se vincule la seña, la palabra y el dibujo, en un contexto, con el vocabulario mínimo para una mejor comprensión de los temas. “De esta forma, el niño sordo, con ayuda de sus profesores, sin importar el método que empleen, puede acceder más fácilmente a los conocimientos académicos propios de su edad, al tiempo que se acerca a la estructura gramatical del español, para en un futuro, aprender a leer y a escribir”.

Mi Cuaderno de lectoescritura además “es un instrumento para que los padres y maestros, que no sepan Lenguaje de Señas Mexicano (LSM) puedan comunicarse con el niño, y a la comunidad oyente a interesarse en las señas. Incluso, por el tipo de ejercicio que contiene, también puede ser una herramienta para pequeños con problemas de lento aprendizaje”.

Libro: Cuaderno de lectoescritura y señas
Libro: Cuaderno de lectoescritura y señas

 

Todos los dibujos fueron diseñados por René Pontón, y las señas y los contenidos revisados por varias comunidades de sordos y especialistas en el tema respectivamente.

“Han pasado casi 25 años y aún recuerdo las palabras del médico que me indicó que el pronóstico de mi hija era una vida muy corta, sin poder caminar y hablar. Hoy Dulce está a por cumplir los 25 años, es una jovencita feliz, maneja muy bien las redes sociales y se ha convertido en mi maestra, pues su ejemplo de lucha me enseñó que la vida es una ‘dulce batalla’, que vale la pena vivir”.

(Por Mariana Chávez Rodríguez)