Secretos de la catedral metropolitana

Secretos de la catedral metropolitana

Catedral México

Por Alejandrina Aguirre Arvizu

Este emblema de la Ciudad de México constituye una de las obras máximas del barroco nacional. Un tesoro que todos debemos visitar alguna vez en la vida.

Quizá no haya sitio alguno en toda América que tenga el poder evocador de esta  catedral de 202 años de antigüedad. En 1521, tras concluida la conquista, Hernán Cortés ordenó al año siguiente a Alonso García Bravo, responsable del trazo de la Villa Rica de la Veracruz, levantar la capital de la Nueva España sobre el lago de Texcoco. El arquitecto la proyectó a semejanza de las ciudades españolas, compuesta por una  plaza de forma cuadrangular, flanqueada por la catedral, un palacio y varias casas señoriales.

Los contratiempos no tardaron en surgir y el inicio de la construcción del templo se pospuso. Incluso el predio asignado fue ocupado por tiendas y hasta por una plaza de toros. En 1524 Cortés ordenó a Martín de Sepúlveda, maestro de obras y alarife de la Nueva España, la construcción  de la Iglesia Mayor sobre las ruinas de las pirámides y, acto seguido, el conquistador colocó la primera piedra de la edificación, concluida en 1532.

Esa Iglesia Mayor se aprecia en el Mapa de Uppsala (1550), justo al centro de lo que hoy es la Plaza de la Constitución. El plano es atribuido a Alonso de Santa Cruz (1505-1567), cartógrafo oficial de la corte de Carlos V. Una copia se conserva en el Museo de la Ciudad de México.

La iglesia, de planta basilical con tres naves, apenas tuvo 30 metros de altura y fue emplazada de oriente a poniente, pero no fue aceptada por el Cabildo. Fue necesario entonces suplicar al rey Felipe II que autorizara la construcción de otro templo “que llenara todo lo necesario y fuera digno de la opulencia del Nuevo Mundo”.

La edificación de la catedral comenzó en tanto los feligreses asistían a misa a la otra iglesia interrumpida, hasta 1626. Por fin, el 9 septiembre de 1530, el papa Clemente VII y el rey Carlos V firmaron la bula pontificia que otorgó al recinto el rango de catedral. La Cédula Real correspondiente llegó a fray Juan de Zumárraga hasta mayo de 1532. En 1547, el papa Paulo III le concedió el título de Metropolitana.

En 1562 se realizó un nuevo trazo de la catedral. Se conservó la misma disposición oriente-poniente, e incluso se construyeron los cimientos pensando en proyectarla para tener 7 naves. Más tarde se decidió darle dimensiones semejantes a las catedrales de Segovia o Salamanca, relata Manuel Toussaint en su libro La Catedral de México. De 1565 a 1566 se suspendió la edificación por diversos inconvenientes.

En 1570 el arquitecto español Claudio de Arciniega realizó el plano definitivo y la reorientó de norte a sur. En 1573 el virrey Martín Enríquez de Almanza y el arzobispo Pedro Moya, colocaron la primera piedra. La construcción estuvo a cargo de los arquitectos Claudio de Arciniega (1544-1593), Alonso Pérez de Castañeda (1573-1615) y Juan Gómez de Mora (1586-1648). Los trabajos se llevaron a cabo con lentitud hasta 1624, cuando se cerraron las bóvedas. En 1629 una inundación interrumpió la obra. A partir de 1635 se prosiguió hasta 1791, pero de nuevo se interrumpió brevemente.

Las obras de este soberbio edificio de cantera gris que han desafiado los siglos las continuó el arquitecto valenciano Manuel Tolsá hasta 1813. Una muestra del poderío español, que dentro y en torno a él se han desarrollado las victorias de los tenochcas, los cortejos de los guerreros águilas y tigres, el paso de los carruajes de la época colonial y la historia de México hasta nuestros días.

Declarada como la máxima obra de la Nueva España y América, por ser la más grande del continente, junto con los vestigios de los cinco templos aztecas, y hermosos edificios de los siglos XIX y XX, ubicados en el Centro Histórico, fue  designada en 1987 Patrimonio Cultural de la Humanidad, por la Unesco.

Arquitectura

En la parte exterior de la catedral metropolitana, sede de la Arquidiócesis Primada de México, predomina el estilo barroco, con influencia  del neoclásico y de los estilos franceses de finales del siglo XVIII. Tiene 59 metros de ancho por 128 de largo y una altura de 60 metros hasta la cúpula.

Posee una planta en forma de cruz latina con tres puertas principales hacia el Zócalo, siendo la del centro la puerta jubilar que sólo es abierta en ocasiones especiales. Tiene cinco naves y 16 capillas laterales. La iglesia está consagrada a la virgen de la Asunción.

En la fachada se observan tres efigies en mármol blanco. El central representa la Asunción de la virgen María. Al lado izquierdo, la entrega de las llaves del cielo a san Pedro; al lado derecho, la Barca de la Iglesia. Sobre el reloj se encuentran las virtudes teologales: Fe, Esperanza y Caridad. El reloj y las esculturas son de Manuel Tolsá, así como las balaustradas y los florones que coronan el conjunto.

Órganos gemelos, las almas del sonido

La majestuosa sede alberga en su interior dos órganos monumentales y gemelos: al lado poniente, el Evangelio, y al oriente, la Epístola, este último construido en España por Jorge de Sesma. El instrumento llegó a la catedral proveniente de tierras españolas en 1693 cuando Sesma había fallecido, acompañado de un reloj y unas colgaduras. A su llegada fue concluido por Tiburcio Sans, organero aragonés.

Transcurrieron cuatro décadas después de la instalación de este órgano. En 1734 el Cabildo decidió ampliarlo, el resultado fue el Evangelio con 3,600 flautas.

Un año más tarde, el órgano de la Epístola reconstruido fue escuchado por primera vez, tocado alternadamente con el otro en varias misas, que completaron la armonía arquitectónica de la catedral, según cuenta el mexicano Gustavo Delgado Parra, doctor en música por la Universidad Politécnica de Valencia, en el libro Los Órganos Históricos de la Catedral de México.

En 1967 ocurrió un incendio por un cortocircuito registrado en el Altar del Perdón. Trascurrieron 48 años hasta que en 2014, los sonidos de los órganos de la catedral regresaron a escucharse en los conciertos gracias a la rehabilitación de Conaculta y de la Fundación Alfredo Harp Helú. Acompaña a esos órganos la sillería y el facistol o atril de maderas de tíndalo y ébano, adornado con bellas estatuillas de marfil confeccionado en Filipinas y, la reja metálica de Tumbaga traída desde Macao, China.

Capillas

En los costados se ubican las capillas de Nuestra Señora de las Angustias de Granada; San Isidro Labrador, conocida también como del Santo Cristo Negro o El Señor del Veneno, la Inmaculada Concepción; Nuestra Señora de Guadalupe; Nuestra Señora la Antigua. También hay una escultura sevillana del Niño Jesús, del siglo XVII; es conocida como El Niño cautivo. La capilla de San Pedro, la del Santo Cristo y la de las Reliquias, que resguarda una imagen de Jesús crucificado, regalo del rey Carlos I de España.

Hacia el lado izquierdo: la capilla de san Felipe de Jesús, que guarda los restos de Agustín de Iturbide y, afuera, la pila donde según la tradición fue bautizado el primer santo mexicano, san Felipe de Jesús. La capilla de Nuestra Señora de los Dolores, el Señor del Buen Despacho, Nuestra Señora de la Soledad, San José, San Cosme y San Damián que alberga al Señor de la Salud, protector en casos de epidemias. Y la capilla de los Ángeles que cuenta con retablos barrocos, obra de Manuel de Nava, que representan a los siete arcángeles.

Campanas

Las dos torres fueron diseñadas para contener grandes campanas, y ambas estructuras fueron ganando altura entre 1787 y 1791 levantadas por los arquitectos Juan Serrano, Juan Lozano y José Damián Ortiz de Castro; cada una mide casi 70 metros de alto y entre las dos suman espacio para 58 campanas, aunque hoy sólo hay 30. Cada una tiene su nombre. Las más antiguas son San José, apodada La Ronca y Santa María de la  Asunción del año 1578. La campana mayor, llamada Santa María de Guadalupe, pesa 12,420 kilogramos.

Al repique de todas juntas entre algunos acontecimientos como el de 1822 cuando se realizó la coronación de Agustín de Iturbide. En 1847 convocaron a la defensa de la ciudad de México ante la invasión estadounidense; el 15 de septiembre de 1910 celebraron los festejos del Centenario de la Independencia; en 1968 atestiguaron la Marcha del Silencio y tocaron a vuelo en 1979 durante la primera visita de Juan Pablo II, así como en la quinta visita en 2002.

También pueden escucharse en la fiesta de Corpus, en la noche del 15 de septiembre, en la víspera de Navidad y en las misas de Año Nuevo y de Pascua, según relata el sacerdote José de Jesús Aguilar, en La catedral de México, publicado por La Fundación Cultural BBVA Bancomer, que traza la historia del colosal templo.

Tesoro a salvo

Por el hundimiento estuvo varios años en obras. Hoy, la catedral metropolitana ha recobrado su esplendor original gracias a los trabajos de conservación por parte de instituciones gubernamentales y religiosas que se han sumado al Plan Maestro de Recuperación de la Catedral Metropolitana. Desde que la Ciudad de México fue trazada se decidió desecar el lago y comenzaron los hundimientos. Uno de los edificios afectados fue la iglesia, que vio comprometida su estructura hasta que fue nivelada mediante la inyección de mortero en sus cimientos, la colocación de gatos hidráulicos y la instalación de un esqueleto de vigas de acero para evitar que se derrumbara. Actualmente el recinto se encuentra estable, pero se mantiene un monitoreo constante de su estructura por parte del Instituto de Ingeniería de la UNAM.

Línea del tiempo

  • 1790. Hallazgo de las esculturas mexicas: Coatlicue, la Piedra del Sol y la Piedra de Tizoc.
  • 19 de julio de 1823. Los insurgentes fueron declarados Beneméritos de la Patria y las osamentas de Hidalgo, Allende, Jiménez, Morelos, Matamoros, Moreno, Rosales y Mina fueron sepultadas en la Cripta de los Arzobispos. En 1885, Porfirio Díaz ordenó sacar los restos.
  • 21 de julio de 1822. Fue coronado emperador Agustín de Iturbide bajo el nombre de Agustín I.
  • 10 abril de 1864. Fue coronado el archiduque Fernando Maximiliano de Habsburgo al lado de su esposa, la princesa de Bélgica, Charlotte, archiduquesa de Austria.
  • En 1943 un joven murió al ser golpeado por una campana apodada “La castigada” oLa muda”. En 2000 fue perdonada para seguir en repique.
  • El 17 de enero de 1967, un incendio ocasionado por un cortocircuito en la sacristía del altar del Perdón, destruyó varias obras de arte colonial.
  • El 6 de enero de 1979 repicaron las campanas a vuelo por la visita de Juan Pablo II.
  • 2011. Las escaleras de madera de acceso a los campanarios fueron rehabilitadas.

Curiosidades de la Catedral

  • Según algunas leyendas existe un túnel que conecta la catedral con el Templo Mayor.
  • La sillería del coro fue elaborada por el escultor Juan de Rojas, de 1695 a 1697.
  • La puerta principal del Perdón está cerrada, solamente se abre cuando ingresa por primera vez un nuevo arzobispo.
  • Hay una cámara mortuoria con un acervo de 10,000 tumbas; en una de ellas reposan los restos del primer arzobispo de México, fray Juan de Zumárraga.
  • Albergó la Biblioteca Turriana, que fue la segunda en la Nueva España. Algunos ejemplares aún se conservan en la Biblioteca Nacional de México.
  • Existen más de medio centenar de relicarios que datan de más de tres siglos. De acuerdo con los inventarios de este templo metropolitano las primeras reliquias se reunieron en 1588.
  • Se custodia la reliquia del primer santo, San Felipe de Jesús.