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5 artículos de cuidado personal que en realidad dañan tu salud

 

Los productos de salud y belleza han evolucionado mucho en las últimas décadas. El avance científico y técnológico permitió que los implementos de salud estén al alcance de cada vez más y más personas. Esto se debe, principalmente, al descubrimiento de nuevos productos, más baratos, y al desarrollo de nuevas técnicas para su producción, más eficientes. No obstante, a la vez, también han ido incorporando ingredientes potencialmente peligrosos y promoviendo prácticas nocivas para la salud.

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Esta es una lista de cinco productos de cuidado personal que en realidad son peligrosos, y algunos expertos recomiendan evitar.

5. Hisopos o cotonetes

 Seguro toda tu vida has usado cotonetes para limpiar tus oídos. Pues… deberías dejar de hacerlo.

Por un lado, la cera de los oídos cumple una función y removerla implica alterar su correcto y normal funcionamiento. Por otro lado, al utilizar hisopos dentro de lcanal auditivo podemos, en lugar de remover cera, empujarla hacia adentro y esto, en el largo plazo, puede causar infecciones y aumentar el riesgo de pérdida prematura de capacidad auditiva.

Si pones atención, los empaques incluyen la advertencia de NO USAR EN LOS OÍDOS, pero digamos la verdad, nunca hacemos caso y continuamos haciéndolo.Los médicos recomiendan no hacerlo, al igual que los propios fabricantes, así que, de una vez por todas, ¡dejémoslo!

4. Tampones

Primero fueron las toallas descartables, y después los tampones, que revolucionaron el mundo de la higiene femenina. Durante la menstruación, las mujeres de antes debían usar algodones o, en su defecto, trozos de tela; y ello, además de incómodo y poco higiénico, era poco práctico para su vida cotidiana.

Los productos descartables tienen el ENORME beneficio de que están disponibles en cualquier lado, son estériles, cómodos y accesibles… Pero también presentan algunos riesgos, sobre todo los tampones. Por un lado, los tampones retienen la sangre del endometrio dentro de la vagina y esto puede aumentar el riesgo de sufrir infecciones, sobre todo si no se cambia el tampón cada poco tiempo (de dos a cuatro horas, como mucho). Por otro lado,  quienes están en contra del uso de tampones, argumentan que los productos químicos utilizados para producirlos son nocivos para la salud y potencialmente tóxicos.

El principal problema con los tampones son las dioxinas, compuestos químicos que se producen a partir de procesos de combustión que implican al cloro (que es utilizado para el blanqueo del algodón). Además, el algodón que se utiliza para la producción de tampones no es orgánico y está expuesto a pesticidas.

No hay total acuerdo sobre los riesgos para la salud del uso de tampones; algunos sostienen que son completamente estériles y no pueden causar daño alguno. Otros, por el contrario, creen que su uso prolongado puede causar desde infecciones relativamente leves, hasta problemas de fertilidad e incluso cáncer.

3. Antitranspirantes con aluminio

La mayoría de los desodorantes antitranspirantes contienen compuestos de aluminio. Estos compuestos son muy eficientes; de hecho, los antitranspirantes más efectivos son los que contienen clorohidrato de aluminio. Pero que sean los más eficientes para controlar la transpiración excesiva no los hace precisamente los más saludables.

El uso de este tipo de desodorantes es perjudicial dado que forman una cubierta temporal de los conductos del sudor, impidiendo que este fluya a la superficie de la piel. No está comprobado y no hay evidencia científica suficiente que lo sostenga, pero algunos especialistas creen que la exposición prolongada al clorohidrato de aluminio puede estar estrechamente vinculada al desarrollo de cáncer. Además, se cree que, por la proximidad entre las axilas y los senos, se relaciona más al cáncer de mama en las mujeres. Esto se puede deber al hecho de que el compuesto es absorbido por la piel, imita los efectos del estrógeno, provoca un desbalance hormonal y favorece la formación de células cancerígenas.

2. Cosméticos que contengan DEA, MEA o TEA

DEA (Dietanolamina), MEA (monoetanolamina) y TEA (trietanolamina) son los tres compuestos químicos más peligrosos presentes en cosméticos comunes que utilizamos todos los días.

Estos compuestos no permiten la normal actividad hormonal y son causantes de agentes causantes de cáncer. Es decir que no son cancerígenos por sí solos, pero sí están relacionados al desarrollo de la enfermedad. La evidencia muestra, además, que están estrechamente vinculados al cáncer renal.

Estos tres compuestos se encuentran comúnmente en diferentes tipos dechampú, jabones corporales y cremas de limpieza facial. Los champú, jabones y cremas orgánicos son una mejor opción, aunque mucho más costosa.

1. Jabón antibacterial

El jabón antibacterial tiene triclosán, un compuesto químico que, al igual que los cosméticos mencionados anteriormente, interfiere con el normal desarrollo de la función hormonal. Esto es así dado que los deshechos del triclosán en el cuerpo funcionan como un interruptor endocrino.

Más allá de los peligrosos químicos involucrados en su producción, el problema del uso prolongado de jabones antibacteriales radica en que, de hecho, estos pueden ser causantes del desarrollo y expansión de bacterias mucho más peligrosas y resistentes. Las bacterias, como todo organismo inteligente, se adapta al ambiente en el que vive y, en el mediano y largo plazo, muta. La mayor parte de las bacterias muere con el jabón antibacterial, eso es cierto, pero lo pero cupante es la pequeña minoría que sobrevive y con el paso del tiempo se vuelve inmune al agente antibacterial.

No es que nunca más podamos utilizar hisopos, tampones, shampoo jabón antibacterial, pero debemos ser conscientes del potencial riesgo al que nos exponemos al hacerlo.