viernes , noviembre 22 2019

Te puede interesar

Diputados aprobaron presupuesto 2020 con el voto de Morena

Gobierno de Bolivia denuncia a Morales por “sedición y terrorismo”

Los hoteles flotantes que habrá en el Mundial

¿Por qué tu trabajo te puede estar enfermando?

 

En el mundo laboral encontramos una gran fuente de estresores. Esta sobrecarga de tensión perjudica el rendimiento, la concentración y la motivación del empleado, y puede atentar contra su salud.

sofrologia_final

Vivimos una época en la que sufrimos de excesos. Nos saturamos física y mentalmente. La medida de la felicidad parece basarse en el éxito y el rendimiento. La abundancia de estímulos, responsabilidades y tareas nos frustra. Nos va llevando a la autoexplotación. Y el cuerpo lo siente: se deprime, se agota, se enferma.

El estrés es un término popular en las charlas de hoy, sin embargo no solemos considerar la magnitud de sus consecuencias para la salud. Si bien es un mecanismo natural y automático que se activa para que podamos afrontar distintas situaciones, si persiste en el tiempo y se hace crónico se convierte en perjudicial.

En el trabajo encontramos una gran fuente de estresores: rutinas agobiantes, presiones extremas, condiciones laborales inadecuadas, iniciativa restringida, ausencia de capacitación, amenaza de despido.

Lejos de resultar positivo, esta sobrecarga de tensión perjudica el rendimiento, concentración y motivación de la persona. El entorno próximo también vive las consecuencias y se debilitan los vínculos familiares y sociales: si hay estrés, hay un desequilibrio. Y si este desequilibrio no se regula, la persona enferma y sufre.

Si bien no existen recetas, podemos intentar con algunas estrategias para ayudarnos a prevenir el estrés prolongado. Uno de los aspectos imprescindibles es aprender a decir que no para evitar la sobrecarga de demandas laborales. Esto significa conocer –y aceptar– los propios límites y respetarlos, aunque se torne una tarea difícil.

Si uno es capaz de organizar su tiempo y sus metas en base a esto, también entenderá el valor que el esparcimiento tiene para la salud. Tiempo en el que se pueden cultivar vínculos sociales diferentes a los laborales, o estar a solas con uno mismo realizando alguna actividad motivante.

Así podremos ir descubriendo lo importante que resulta delegar y aceptar ayuda, en el trabajo y demás ámbitos que se frecuentan, evitando la rigidez en la forma de pensar y actuar. Organizando. Eligiendo, en la medida de lo posible, aquello que fomente la salud.

¿Por qué es importante que mantengamos en permanente revisión estos (y otros) aspectos? Porque la personalidad y la manera de afrontar las situaciones también están implicadas en el estrés.

No basta con un entorno hostil y demandante: la capacidad de afrontamiento y los recursos (personales y sociales) con los que la persona cuenta, juegan un papel importante en la respuesta de estrés. Priorizar la salud en vez del trabajo es una decisión compleja: a veces estamos convencidos de querer hacerlo, pero terminamos desviándonos por el mandato de producir y estar en permanente actividad. Sin embargo, vale ponerlo en práctica.

 

Fuente: Rumbos Digital