Científicos desarrollan método que genera oro de las heces

Lingote-de-oro

  • ¿Has oído eso de que no todo lo que brilla es oro?

No es resplandeciente ni lujoso. No es exclusivo y, ciertamente, tampoco es de muy buen gusto. Es la caca, esa costumbre repugnante que tienen los mortales: hacer caca. Definitivamente nada bueno puede salir de un artículo sobre las heces, pero vamos a hacer el intento.

¿Sabes de qué está hecha exactamente tu caca? Bueno, no importa, ni lo pienses. Lo importante es saber que entre toda esa… cosa, se puede estar escondiendo una mina de oro. Literalmente. ¿Impresionado? ¿No? Deberías, porque un grupo de científicos está buscando la forma más eficiente de explotar los metales de tu caca. Si, tu caca tiene oro y otros metales muy valiosos.

Una mina de oro en cada inodoro

Una investigación publicada este año en la revista científica Environmental Science and Technology anunció que se había comprobado la existencia de altas concentraciones de oro y otros metales en las heces de más de un millón de personas en Estados Unidos. El trabajo, a cargo de Kathleen Smith, del U. S. Geological Survey, se basó en muestras de aguas residuales de grandes ciudades, pequeños pueblos y comunidades rurales.

Los científicos estiman que en el total de las muestras recolectadas existe aproximadamente 13 millones de dólares en metales. Es decir que para el total de la población de Estados Unidos, habría, literalmente, una mina de oro en cada inodoro. Si así es la caca de Estados Unidos, imagínate lo que vale la caca de las personas que viven en zonas más ricas en oro y demás metales preciosos del mundo.

Prohibido hacer caca

Smith señala que este descubrimiento tiene dos grandes utilidades. Por un lado, si se logra separar los metales del material orgánico, éste podría ser utilizado de forma más eficiente como combustible o abono, ya que la presencia de metales en la biomasa suele ser muy contaminante. A su vez, los metales que se extraen tienen un valor en sí mismo y podrían ser comercializados.

«If you can get rid of some of the nuisance metals that currently limit how much of these biosolids we can use on fields and forests, and at the same time recover valuable metals and other elements, that’s a win-win».

¿Cómo llegan los metales a nosotros?

Según Kathleen Smith los metales están en todo tipo de productos y los consumimos permanentemente, aunque no lo notemos. En algunos alimentos, en los productos para la piel y el cabello y hasta en la bebida que tomamos. Desde materiales más ordinarios como el zinc hasta los preciosos plata y oro.  Además de otros metales como el vanadio, que se utiliza mucho en tecnología de punta, teléfonos inteligentes y ordenadores.

Todo llega de alguna forma a nuestro organismo… y de alguna forma se va. Una técnica diseñada para aprovechar los metales preciosos de nuestros desperdicios es, sin dudas, innovadora. Vamos a ver cómo les va, quizás logren resultados positivos. Mientras tanto, continúa jalando la cadena…

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