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PANAMÁ: Los desafíos de la economía latinoamericana que más crece

Avenida Balboa and Cinta Costanera

  • Por el ritmo de su expansión los analistas la ponen al nivel de los “tigres asiáticos”, pero indican que le falta camino por recorrer para diversificar sus fuentes de ingresos, elevar la calidad de vida de sus habitantes y acabar con la corrupción.

Por Pedro C. Baca

En materia económica éste será un año agridulce para América Latina. Según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), el PIB de la región no detendrá su expansión, pero apenas crecerá 2.2%, frente a 2.5% de 2013. Mientras que Brasil y México posiblemente crecerán 1.4% y 2.5% respectivamente, Panamá sólo arañará el 7%. De cumplirse el pronóstico, la nación centroamericana culminará un lustro creciendo a un ritmo anual promedio superior a 8.5%.

La bonanza se nota en la capital. Abundan los hoteles de categoría especial, surgen nuevos rascacielos y grandes desarrollos inmobiliarios tanto habitacionales como dedicados al comercio. Desde abril pasado la ciudad se ostenta como la única de Centroamérica con servicio de metro, cuya primera línea fue tendida en menos de tres años y requirió unos 2,000 millones de dólares para contar con 13.7 kilómetros de extensión y 15 cómodas estaciones.

Además, el país puede jactarse de tener en su territorio los dos mejores puertos de Latinoamérica: Balboa y Colón, de acuerdo con el Ránking de los Mejores Puertos de América Latina 2014, preparado por América Economía Intelligence, a partir del análisis de movimientos de carga, infraestructura óptima y conectividad. El reporte comprende 24 grandes puertos, incluyendo los mexicanos de Manzanillo (3º), Veracruz (12º) y Lázaro Cárdenas (13º).

Hombres de negocios y turistas entran y salen frecuentemente por el aeropuerto de la urbe. Grandes compañías trasnacionales han abierto oficinas regionales y centros de servicio. Además, los planes de expansión para su canal interoceánico han superado los problemas que implica una obra de esa magnitud y todo indica que culminarán en diciembre de 2015.

En un momento desalentador para la economía mundial, según las principales corredurías, las tasas de crecimiento económico de ese país (ver Pequeño jaguar) están siendo comparadas con las que experimentaron Hong Kong, Singapur, Corea del Sur y Taiwán entre 1960 y 1990.

Augusto de la Torre, economista en jefe para América Latina y el Caribe del Banco Mundial, explicó recientemente que los resultados económicos de Panamá están excediendo las proyecciones iniciales.

“Sus índices de crecimiento son comparables a los de los tigres del sudeste asiático en sus mejores momentos y, lo mejor de todo, es que no dependen de inversiones especulativas”, señaló De la Torre.

MOTOR ECONÓMICO

¿Qué factores han permitido a Panamá, un país del tamaño de Chiapas, mostrar tan sorprendentes niveles de crecimiento? Los analistas lo atribuyen a que, desde finales del siglo pasado, las autoridades centroamericanas han podido reinvertir los ingresos generados por el canal.

Aunque el paso interoceánico cumplió este año su primer centenario en funcionamiento, la verdad es que hasta diciembre de 1999 gran parte de su riqueza se quedaba en manos de la administración estadounidense. El panorama cambió cuando el gobierno panameño asumió las tareas de administrar su  funcionamiento y mantenimiento.

“Desde ese momento Panamá ha podido aprovechar económicamente su recurso más importante, no solamente en lo que respecta al tránsito de naves comerciales por su territorio, sino a la expansión portuaria que está muy ligada a los puertos de ambos lados del canal”, explica Eduardo Méndez Vera, profesor e investigador de la Facultad de Economía de la UNAM.

Méndez atribuye parte de la bonanza al efecto cascada que ha ocasionado la derrama de unos 5,250 millones de dólares para la ampliación del Canal de Panamá. La expansión ha originado una serie de expectativas y nuevas inversiones, lo cual se ha reflejado en un incremento muy notable en la oferta de servicios y nuevos negocios relacionados con el comercio internacional. Para el investigador esto explica que el sector de servicios genere el 75% del PIB panameño.

También pesan los cambios en la política interna del país y con un entorno internacional que amplifica el efecto de la expansión del canal, por el que cada año transitan entre 3% y 5% de las mercancías comercializadas en el mundo.

Méndez sostiene que México y otros países de la región deben voltear a ver lo que está haciendo Panamá: “Se ha empeñado en modernizar su política económica, no sólo en el ámbito macroeconómico, sino en materia de inversión pública, mejoramiento del entorno y regulaciones legales”, señala el analista.

Ese esfuerzo la ha convertido en la segunda nación más competitiva de Latinoamérica, según el World Economic Forum (WEF), también llamado Foro Económico de Davos.

“Se equivoca quien ve a Panamá como un centro de transferencia de mercancías. Ese país ha logrado que grandes inversionistas, entre los que figuran UPS, Caterpillar y Hewlett Packard, lo hayan considerado para establecer centros de servicios de alta productividad, con lo cual se han generado empleos formales y de permanencia indeterminada”, comenta el experto.

Cuentan además las inversiones gubernamentales en infraestructura para aprovechar esta expansión de la actividad económica, con la construcción de nuevas carreteras y ferrocarriles urbanos, así como la ampliación del sistema de agua potable, comunicaciones y energía, entre otros sectores.

CASI EL PARAÍSO

Panamá, la nación más joven de América Latina (formó parte de Colombia hasta 1903), tiene el mejor índice de desarrollo humano de Centroamérica y quinto de América Latina, y es considerado un país de ingresos medios por el Banco Mundial. Su democracia recién cumplió un cuarto de siglo y en materia de seguridad pública es casi un paraíso si se toma en cuenta que su tasa de homicidios dolosos es de 17 por cada 100,000 habitantes, mayor que la de la pacífica Costa Rica (8), pero notablemente menor que la de Colombia (30), su vecina sureña.

Méndez cree que el crecimiento económico ha incidido en un aumento del poder adquisitivo de los hogares de ingresos bajos, así como en la reducción de la pobreza. “En 2000 el 39% de los panameños vivía en la pobreza, 12 años después contabilizaron 21.2% según parámetros internacionales”, apunta el economista que parte del Perfil de estratos sociales en América Latina, Pobres, vulnerables y clases medias, presentado en agosto pasado por el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).

De acuerdo con este documento, la mayor parte de los panameños que se libró de la pobreza se incorporó a la clase media, de ahí que este grupo social hoy abarque el 38.9% de la población (en 2000 representaba 25%). Sin embargo, esto no implica que el país haya acabado con la marginación.

“Hasta ahora la prosperidad ha impacto a la ciudad de Panamá y las zonas económicas aledañas al canal, pero también hay sitios con bastante pobreza, especialmente en las comunidades indígenas que hasta ahora se han visto poco beneficiadas”, subraya Méndez.

Panamá no sufre por falta de empleos, a tal grado que su tasa de desocupación se ha mantenido en el rango de 4.5% desde hace 14 años. “Su gobierno se jacta de que si a la tasa se le descuenta el desempleo voluntario, baja hasta en dos puntos, lo que equivale a decir que en el país hay empleo para todos. La afirmación es un tanto exagerada, pero lo cierto es que existe una gran demanda de mano de obra tanto en el sector de la construcción como en el de servicios”, opina el académico.

Algunas empresas están llevando extranjeros para ocupar puestos de mediano y alto nivel. No es por discriminación, sino por falta de panameños capacitados. Así que para los próximos años el sistema educativo nacional deberá realizar cuantiosas inversiones para formar los cuadros de ingenieros, arquitectos, abogados y contadores que demandan los empleadores.

DESCONTENTO JUSTIFICADO

“Nadie quiere perderse esta ola de prosperidad”, advierte Crítica, el diario de mayor circulación en el país, cuya página editorial ha dado seguimiento al descontento surgido en la zona de libre comercio de Colón, la segunda más grande del mundo, en la que hace menos de dos años ocurrieron violentos disturbios que dejaron varios muertos y heridos.

Las protestas fueron protagonizadas por vecinos del lugar para rechazar la iniciativa gubernamental de privatizar los terrenos en la zona. Lo que más temían era que dicha acción produjera desempleo y redujera salarios que actualmente se pagan en dólares. Para evitarse más problemas, las autoridades olvidaron su discurso sobre las bondades inherentes a las privatizaciones y optaron por conservar el control de la zona franca.

Los sucesos de Colón también pusieron en evidencia el descontento de la población ante el enriquecimiento ilícito de funcionarios públicos y su desencanto con la política. Panamá ocupa el lugar 102 en la lista de las naciones menos corruptas del mundo, más de 50 lugares abajo que Costa Rica, y nueve puestos atrás de Colombia, según el Índice de Percepción de la Corrupción (CPI por sus siglas en inglés) elaborado por Transparencia Internacional, institución que alertó sobre el “notable incremento” de prácticas ilícitas en el sector público panameño.

En torno a la promesa de adecentarlo giró la campaña proselitista de Juan Carlos Varela, el carismático ingeniero industrial de 51 años, quien contra todo pronóstico conquistó la presidencia en mayo pasado.

Cabeza de un gobierno que apenas cuenta con 12 de los 71 asientos del Congreso (razón por la que ha tejido complejas alianzas que garanticen la gobernabilidad), Varela cree que tiene a su favor el deseo de reivindicación de los electores. A ellos ha prometido que con su régimen inicia “una nueva era” en la que las instituciones del país recuperarán su fortaleza y credibilidad.

RECUADRO

PEQUEÑO GIGANTE

Nombre oficial         República de Panamá

Superficie                 75,517 km2

Población                 3,706,596 habitantes

Desempleo               4.7%

Inflación                    3.7%

Deuda                                   36.8% del PIB

PIB per cápita          11,037 dólares estadounidenses

Moneda                   Balboa (paridad de uno a uno frente al dólar estadounidense).