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10 datos que debes conocer sobre la hipnosis

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  • La mayoría piensa que se trata de un truco barato

Son muchos los mitos e ideas que surgen al pensar en la hipnosis. La mayoría piensa que se trata de un truco barato, de pura mentira… pero la hipnosis sí podría producir cambios en nuestro cerebro. A continuación te contaremos cómo lo hace con base en una lista de 10 puntos dada a conocer por el sitio ABC, de España.

Un ritual muy antiguo: míreme fijamente a los ojos

La práctica de la hipnosis es casi tan antigua como la humanidad. Se ha practicado desde tiempos inmemoriales como rituales o ceremonias de curación. Según la Sociedad Catatana de Hipnosis Clínica y Psicoterapia, “las primeras manifestaciones se dieron en forma de autohipnosis, entre los hombre primitivos, quienes con sus cantos misteriosos, su bailes rituales y sus palabras (…) llegaban a insensibilizarse colectivamente del dolor, tenían visiones, dominaban el cansancio, se curaban trastornos funcionales y llegaban a estados catalépticos”.

También hay vestigios de esta práctica en el antiguo Egipto. Sin embargo, fue el médico alemán Franz Anton Mesmer (1734-1815) quien con sus hallazgos sobre el magnetismo animal, que luego aplicó a pacientes, sentó las bases de lo que hoy se conoce como hipnosis. El mesmerismo, como se conocían las prácticas de Mesmer, dio pie a que el cirujano escocés James Braid (1795-1860), tras algunas experiencias con su mujer y ayudante, desarrollara la hipnosis en 1842. “La fijación sostenida en la mirada de una persona paraliza los centros nerviosos de los ojos, destruyendo el equilibrio del sistema nervioso y produciendo el estado onírico”, dejó por escrito. Su creencia de que se trataba de un estado onírico dio origen a la palabra “ hipnotismo”, del griego hipnos, que significa sueño o sopor.

En los 50 se produjo un renacimiento de esa técnica “ancestral” aunque ahora en EU, en especial gracias al médico Milton H. Erickson.

Qué es la hipnosis

Es una experiencia subjetiva difícil de describir, como ocurre con la consciencia o el dolor. En general en estado de hipnosis se experimenta una modificación de la atención, las percepciones sensoriales y el tiempo. Además el umbral de percepción del dolor se eleva, de ahí los efectos analgésicos que se le atribuyen, conocidos desde antiguo.

Una revisión reciente publicada en la revista Nature Neuroscience, señala que la hipnosis produce un estado atención muy focalizado, que minimiza otros pensamientos y sensaciones. Consta de dos procesos, la inducción y la sugestión.

Las instrucciones que da el hipnotizador para que la persona que se somete a hipnosis alcance un estado mental característico se denominan inducción. Esas instrucciones persiguen que el participante se centre en algo concreto, por ejemplo, el sonido de su propia respiración. Y el estado característico que alcanza se suele denominar trance hipnótico, aunque esta denominación es bastante controvertida.

La sugestión consiste en frases que describen cambios en las percepciones y que no requieren que la persona que va a ser hipnotizada se esfuerce por lograr. Por ejemplo: “Su brazo está tan tenso que no puede doblarlo” o al revés, “sus músculos están cada vez menos tensos”

Cualquier persona puede ser hipnotizada. De hecho el 80% podrían experimentar este fenómeno con relativa facilidad. Del 20% restante, la mitad son mucho más sugestionables que la media y el otro 10% muy difíciles de hipnotizar.

Qué pasa en el cerebro hipnotizado

Aunque las personas en estado de hipnosis suelen tener los ojos cerrados y están tranquilos, no duermen, como se prueba mediante electroencefalografía, que delimita claramente el sueño y la vigilia. La hipnosis tiene unos parámetros característicos y diferentes de ambos estados.

Tampoco es un estado parecido al que experimentamos cuando estamos ensimismados, como muestran técnicas de neuroimagen. Cuando “soñamos despiertos”, sin pensar en nada en particular, la red neuronal por defecto del cerebro está activada. Durante la hipnosis la actividad en esa red neuronal disminuye, como ocurre cuando nos concentramos en alguna tarea.

Sin embargo, se activan otras zonas, como la corteza cingular anterior, que está relacionada con la atención y el control congitivo, y otras áreas implicadas en la producción de imágenes mentales, como el precúneo, las cortezas occipital y temporal.

La primera descripción clínica

La primera publicación clínica detallada sobre las propiedades analgésicas de la hipnosis la fue escrita por Santiago Ramón y Cajal, “el famoso médico español más conocido por sus excepcionales contribuciones a la neurobiologia y la histología”, recoge un artículo publicado en septiembre del año pasado en Frontiers in Psychology. Cajal estuvo fascinado por la hipnosis, que estaba en pleno auge en su época, y se mantenía informado de todas las investigaciones y descubrimientos que se hacían en ese campo emergente y polémico. Las mayores contribuciones las hizo entonces el neurólogo francés Jean-Martin Charcot, (París 1825, 893,Nièvre, Francia).

Cajal era muy hábil en inducir el estado de hipnosis y llevó a cabo muchas experiencias de hipnosis tanto con personas sanas como enfermas. Le interesaban los fenómenos que tenían lugar durante el “trance hipnótico”, como la catalepsia, o rigidez muscular que a menudo se produce, la analgesia, las alucinaciones visuales, táctiles y auditivas y la amnesia.

Lo utilizó en los dos últimos partos de su mujer, y dejó por escrito sus beneficios en una publicación aparecida en la “Gaceta Médica Catalana”. La paciente, su mujer, fue capaz de alcanzar un estado parecido al sonambulismo caracterizado por anestesia, catalepsia y posteriormente amnesia. El método que utilizó se parece mucho a los que se utilizan hoy en día. Cajal propuso este método como sustituto del cloroformo en los partos, para evitar las alteraciones orgánicas que podía producir en los neonatos.

Falsos mitos sobre la hipnosis (I)

Hoy en día la neurociencia carece de una teoría satisfactoria que explique la sugestión hipnótica. Tal vez por eso son muchas las falsas creencias que circulan sobre las consecuencias que este estado peculiar de conciencia puede provocar en quienes los experimentan.

Entre ellos, el más extendido es que se anula la voluntad de la persona sometida a hipnosis, que se convierte en una especie de autómatas capaces hacer el ridículo o de llevar a cabo incluso actos delictivos. El cine se hace eco de esta creencia, por ejemplo en la Maldición del escorpión de Jade (2001), de Woody Allen. También la serie Victor Ros refleja esas falsas creencias que circulaban en la época en que está ambientada, en la que la hipnosis era un trending topic. Esta creencia es falsa. No hay evidencias de que alguien haya obrado en contra de su voluntad mientras estaba sometido a hipnosis, como recoge la web del Grupo De Trabajo De Hipnosis Psicológica del Colegio Oficial de Psicólogos de la Comunidad Valenciana

La misma página desmiente que la hipnosis pueda dejar a una persona “enganchada” en un trance y dejarla a merced del hipnotizador como refleja recoge la serie de ficción Victor Ros. Y hace énfasis en que el concepto de trance es meramente descriptivo, y la afirmación carece de evidencia científica.

Falsos mitos sobre la hipnosis (II)

Es imposible que una persona bajo hipnosis mienta. Lo que recuerda en este estado es siempre verdad. Falso también. De hecho ha sido muy controvertido el uso de la hipnosis para acceder a recuerdos supuestamente reprimidos sobre sucesos de la infancia relacionados con malos tratos psicológicos, físicos o abusos sexuales, porque inducían, falsos recuerdos. No hay que olvidar que la hipnosis tiene una alta dosis de sugestión. Y como decía Cajal, sugestionar es fácil, rápido y barato.

Bajo hipnosis se pueden dar reacciones inusuales, excepcionales y casi mágicas. Todo lo que aflore en la hipnosis está entre nuestras capacidades. La hipnosis como mucho puede ayudar a descubrir que posee cualidades que desconocía, pero no puede proporcionar nuevas destrezas o debilidades, aclaran en el Colegio de Psicólgos de Valencia.

La hipnosis es una terapia que permite conseguir objetivos sin esfuerzo. Falso también. La hipnosis no es una terapia, aclaran la web del Colegio de Psicólogos de Valencia. La hipnosis se utiliza como ayuda en algunas intervenciones terapéuticas, y por eso puede ayudar a acelerar la recuperación, disminuyendo el esfuerzo subjetivo percibido por la persona, aunque requiere voluntad para alcanzar los objetivos propuestos.

Cambios en el organismo

Según recoge la Sociedad Catalana de Hipnosis Clínica y Psicoterapia en su página web, la hipnosis produce un aumento de la tasa cardíaca, “al principios del proceso, probablemente debido a la poca familiarización con la situación y disminuye a lo largo de la sesión”

El flujo y la presión sanguínea también experimentan variaciones durante el proceso hipnótico aumentando el primero y disminuyendo la presión arterial. El tono muscular se reduce.

Pueden producirse también estados alterados como catalepsia, o rigidez muscular, analgesia, alucinaciones visuales, táctiles y auditivas y amnesia.

Efecto analgésico de la hipnosis

La analgesia inducida por la hipnosis se ha mostrado muy efectiva en el tratamiento del dolor crónico, oncológico y neuropático en pacientes con VIH y miembro fantasma, tras la amputación de alguna extremidad. Es efectiva para reducir el dolor después de las intervenciones quirúrgicas. También se valen de esta propiedad los dentistas, que cada vez lo utilizan más en sus consultas. Incluso las personas con fribromialgia o ELA pueden obtener alivio de sus dolores. Los dolores de espalda también parecen responder.

En los niños, más sugiestionables que los adultos, la técnica también parece eficaz en el dolor agudo.

¿Autohipnosis para combatir la alergia?

La hipnosis puede utilizarse con uno mismo. De hecho, se cree que ese fue su origen, practicada por nuestros antepasados primitivos. En una postura cómoda y con la vista fija en un punto, puede lograrse, aseguran los expertos prestando atención a la respiración. La técnica 5-4-3-2-1 trata de lograr ese nombrando cinco objetos o impresiones que puedan percibirse sin apartar la vista del punto en el que hemos fijado la mirada. Luego se nombra cinco sensaciones corporales que experimenta en el momento. Se repite este proceso con cuatro, tres y dos sensaciones, que pueden ser las mismas o distintas, hasta llegar a una la una única sensación.

Con los ojos cerrados se repite mentalmente una intensión personal positiva tres veces. Después puede disfrutar del estado de tranquilidad y relajación durante unos minutos. Para “volver” a la realidad, igual que se hace con las técnicas de relajación ha de seguirse un proceso secuenciado y no brusco: moviendo primeros los dedos de manos y pies, luego brazos y piernas. Algunos estiramientos para desperezarse y ya puede abrir los ojos.

Con la autohipnosis, según artículo publicado en Nature en 2005, se puede mejorar la alergia, Un equipo de investigadores suizo reclutó a 79 pacientes con reacciones alérgicas de moderadas a graves al heno o polen de los árboles, y la mitad de ellos recibieron entrenamiento en la autohipnosis. Para que el proceso tenga éxito hay que entrar primero en un estado de trance y luego enfocar la mente en un tema particular. Todo el proceso puede llevar menos de cinco minutos. Aunque, eso sí, la mejora en los síntomas no es fruto de un día: después de dos años de práctica, se midió la respuesta biológica a los alérgenos: y los participantes fueron expuestos al polen y su congestión se evaluó mediante un dispositivo que mide el flujo de aire a través de las fosas nasales. Sus síntomas, según lo medido por la prueba de la congestión y preguntando a los pacientes cómo se sentían, cayeron un 30% gracias a la hipnosis.

Una ayuda para la psicoterapia

Pero la lista de posible aplicaciones no termina aquí. También la psicoterapia se sirve de la hipnosis para resolver problemas. La lista es larga, según la Sociedad Catatana de Hipnosis Clínica y Psicoterapia: fobias, trastorno por estrés post-traumático, insomnio, trastornos psicosomáticos, reestructuración de creencias irracionales, tabaquismo, enuresis, síntomas depresivos, pánico, asma, psoriasis, colon irritable, náuseas y vómitos anticipatorios posteriores a la quimioterápia…

Y el primero en ver las posibilidades terapéuticas de la hipnosis fue Sigmund Freud: “Nunca se ponderará bastando la importancia del hipnotismo en la historia de la génesis del psicoanálisis. Tanto en el sentido teórico como en el terapéutico, el psicoanálisis administra una herencia que el hipnotismo le transmitió”

Fuente: ABC, España.