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Nuevas armas contra la desconocida psoriasis

 

 

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Por Mariana Chávez

 

  • Nuevos fármacos y terapias se desarrollan para combatir esta enfermedad que por su peculiaridad y diagnóstico tardío avanza sigilosamente dañando la piel, articulaciones y órganos de 125 millones de personas.

 

Tras un cuadro de mucho estrés provocado por las exigencias laborales y familiares, Sandra Juárez (capitalina de 45 años de edad) descubrió que en la nuca y los codos aparecieron repentinas lesiones rojizas y escamosas que atribuyó a una reacción alérgica. Acudió con un dermatólogo que le recetó una serie de cremas sin resultados.

Durante años y para ocultar las lesiones que día con día se extendían, optó por usar blusas de cuello de tortuga, incluso en pleno verano, y dejó de ir a playas para evitar la curiosidad y rechazo que ocasionaba. “En un hotel me preguntaron si era contagioso y que no podía meterme a la alberca”, recuerda con tristeza.

Con el tiempo comenzó a sentir una fatiga crónica acompañada del engrosamiento de un dedo de la mano y grietas en las uñas. Asustada, acudió con un segundo dermatólogo quien le diagnosticó psoriasis, una enfermedad autoinmune, pero para entonces ya presentaba principios de Artritis Potásica (AP).

“La psoriasis es provocada por un mal funcionamiento del sistema inmunológico que produce un crecimiento anormal de las células de la piel, lesiones que generan comezón, dolor, inflamación y  también pueden ocasionar cambios en las uñas de manos y pies”, explica la dermatóloga Abby van Voorhees, directora del Centro para el Tratamiento de la Psoriasis de la Universidad de Pensilvania, Estados Unidos.

“Se estima –agrega la también académica del Departamento de Dermatología de la Universidad de Pensilvania– que en América Latina ataca al 4% de la población adulta. Existen cinco tipos de psoriasis, la plaquetaria es la más común y frecuente (80% de los casos), causa lesiones rojizas en la piel que usualmente aparecen en codos, rodillas, cuero cabelludo, espalda baja o ingles.

La artritis psoriásica

La psoriasis está comúnmente asociada con una forma inflamatoria y dolorosa llamada artritis psoriásica (AP).

“Más del 30% de las personas con psoriasis eventualmente desarrollarán AP; la mayoría de los pacientes reporta haber presentado las lesiones cutáneas desde 10 años antes”, refiere el doctor Randy Beranek, presidente de la Fundación Norteamericana de Psoriasis.

“Los signos más frecuentes son fatiga generalizada; rigidez articular que aparece por las mañanas (cuya severidad se manifiesta según el grado de inflamación); dolor que empeora con el reposo, sobre todo en la noche o al levantarse”, indica la doctora Abby van Voorhees.

Quienes desarrollan AP también presentan síntomas como crecimiento irregular de los dedos (dactilitis, los dedos parecen salchichas por la hinchazón), daño en articulaciones (las del final de los dedos son las más afectadas), y lesiones en la columna vertebral con dolor y discapacidad.

Herencia dañina

“La psoriasis es  genética y hereditaria. Si uno de los dos padres la tiene, uno de cada ocho hijos puede sufrirla; si son los dos progenitores la probabilidad será de uno de cada cuatro. El estrés, la obesidad, el consumo de alcohol, cigarro y la artritis reumatoide, son factores precipitantes”, indica el doctor Randy Beranek.

“El diagnóstico a la fecha es clínico. Las radiografías manifiestan el daño articular (cuando la enfermedad se encuentra en estado avanzado); la resonancia, tomografía y ecografía, detallan el deterioro de los huesos (osteoporosis); la afectación vertebral es también común, sobre todo en dos o más vértebras cervicales”, apunta la doctora Van Voorhees.

En los estudios de sangre se pueden observar los factores relacionados con la inflamación, además de una posible anemia. Una biopsia de piel confirmaría el diagnóstico.

“El problema es que tarda cuatro años aproximadamente en ser diagnosticada, pues sus síntomas se confunden con los de otras enfermedades, y para entonces ya ha causado daños irreversibles”, explica el dermatólogo George Martin, del Dermatology and Laser Center of Maui, Kihei en Hawai.

Cuando el cuerpo ataca

La doctora Van Voorhees explica que la psoriasis es producida por el ataque del propio sistema inmunológico:

“Cuando las células del sistema inmune reconocen infecciones o lesiones, liberan una pequeña señal química (citoquinas TNF-alfa, IL-17, IL-12, IL-23.23), que a su vez aumenta el flujo de sangre, la sensibilidad al dolor, y la permeabilidad de los vasos sanguíneos, lo que produce el característico calor, dolor e hinchazón propios de la inflamación. Terminada la infección, el sistema debe de regresar a la normalidad”, argumenta.

Y agrega: “En el caso de la psoriasis el sistema inmunológico produce una respuesta inflamatoria que nunca se resuelve; esto se debe a que la enzima fosfodiesterasa 4 (FDE4) promueve la producción de factores que a su vez activan células inflamatorias que ocasionan un desbalance crónico, el crecimiento anormal de las células de la piel y un severo daño en las articulaciones”.

Inhibiendo al enemigo

El tratamiento varía según cada paciente, señala la especialista, y éste debe ser atendido por un dermatólogo y por un reumatólogo, pues si bien es raro que aparezca la AP desde el principio, hay que darle seguimiento. A nivel tópico se aplican cremas, lociones, pomadas con o sin esteroides, que reducen la inflamación y disminuyen el crecimiento de la piel. Además, la foto-terapia con luz ultravioleta artificial o la foto-quimioterapia, son algunos auxiliares comunes. También se utilizan antiinflamatorios no esteroideos como el ibuprofeno o naproxeno; antirreumáticos como la sulfasalazina, el methotrexato, la ciclosporina o la leflunomida (solos o combinados), además del antimaláricohidroxicloroquina, y la aztioprina, que ayuda a los pacientes con estados graves.

Las inyecciones de corticoides pueden ser útiles a nivel interarticular para controlar el dolor y la inflamación, lo mismo que la cirugía de limpieza articular para reemplazar las articulaciones afectadas. Existe además una terapia física para mantener en buen estado las articulaciones, según informa el doctor Beranek, quien dice que también ya se están empleando medicamentos biológicos, ciertas proteínas (algunas son anticuerpos) diseñadas específicamente para bloquear la actividad de algunas citoquinas (TNF-alpha, IL-12 y la IL-23), que potencian la respuesta inflamatoria.

Durante la pasada Reunión Anual de la Academia Americana de Dermatología se dio a conocer la aprobación por parte de la Agencia de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA por sus siglas en inglés) de un nuevo tratamiento (apremilast) específico para la psoriasis y la AP, que actúa dentro de las células para disminuir la respuesta inmunológica del cuerpo. Se trata de un inhibidor de la enzima fosfodiesterasa 4 (FDE4), que frena la inflamación y con ello los daños físicos que esta enfermedad llega a ocasionar.

“Si éste se administra en los primeros meses se lograría un buen control de la enfermedad y así prevenir los daños irreversibles. Ahora el gran reto será diagnosticarla a tiempo”, opina el doctor George Martin del Dermatology and Laser Center, de Maui, Hawai.

Para Sandra Juárez saber que existe una alternativa diferente es un alivio, pues son fármacos que “me permitirán recobrar mi calidad de vida sin dañar otros órganos”, comenta optimista.

 

Recuadros:

Quién puede adquirir psoriasis

  • Puede adquirirse a cualquier edad, pero generalmente aparece entre los 15 y los 30 años. Aun así, 20,000 niños de aproximadamente 10 años han sido ya diagnosticados con esta enfermedad.
  • Ataca por igual a hombres y mujeres pero se cree que puede haber más mujeres sin diagnosticar, pues ellas esconden sus lesiones.
  • Las personas con antecedentes europeos son más susceptibles a desarrollarlas que los asiáticos, africanos o americanos.

Complicaciones

  • Cardiacas
  • Síndrome metabólico
  • Cáncer (linfoma), este último sobre todo por la propia biología de la enfermedad o por los medicamentos utilizados para tratarla.
  • Enfermedad de Crohn (padecimiento autoinmune que afecta los intestinos)
  • Esclerosis múltiple
  • Depresión