Te puede interesar

Tres de cada diez Latinoamericanos padecen un dolor crónico

¿Cómo lidiar con los celos luego de una infedilidad?

Alimentos que te ayudan en tu lucha contra el VPH

Agreden a homosexual tras ver su boda en las noticias

La mujer no podrá acusar a sus agresores por crimen de odio.
  • Los delitos sexuales no están calificados como odio en la jurisdicción donde ocurrió el hecho. 

Días después de casarse con otra mujer, una joven de 28 años residente en el estado de Michigan ha sido atacada mientras regresaba tranquilamente de su trabajo por tres hombres que vieron la celebración de su boda en las noticias locales.

Mientras la Policía sigue buscando a los tres atacantes, a la víctima del asalto -que llegó al hospital con signos de paliza- le será bastante difícil demostrar que el delito ha sido cometido por motivos de odio, ya que Michigan es uno de los estados donde la orientación sexual y la identificación de género no están previstas por las leyes de crímenes de odio.

De esta forma, pese a los inequívocos insultos de los asaltantes, según las leyes existentes no se podrán presentar los cargos correspondientes ni imponer las penas más estrictas por este tipo de delitos. Como afirman los representantes de la comunidad LGBT, estos vacíos legislativos en cierta forma infringen los derechos de las minorías sexuales.

El portal Actualidad RT publica que por su parte, los activistas de derechos humanos intentan desde hace más de dos décadas superar estas barreras jurídicas y llamar la atención de los legisladores estadounidenses sobre el problema de la intolerancia, un problema vigente en muchos estados incluso en algunos donde el matrimonio gay está legalizado.

Mientras tanto, los detractores de la modificación y ampliación de la legislación sostienen que la agresión contra los gays y las lesbianas no se distingue mucho de los asaltos a los individuos heterosexuales, por lo que no hay ninguna razón convincente para prestar más atención a esta minoría y tratarlos de forma excepcional, pese a la presión de los ‘lobbies’.