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¡Conoce la increíble historia de los besos!

Los besos son una de las manifestaciones de amor más importantes para el hombre.
  • Te invitamos a dar un recorrido por la historia de los besos, una práctica muy popular nuestros días pero que no en todos lados se practica de la misma forma. 

Según innumerables versiones de Hollywood, lo que hizo Adán después de morder la manzana fue estrechar a Eva entre sus brazos y besarla en la boca. Imposible, dicen los expertos: aún faltaban milenios para que fuese implantado el beso buco lingual tal como hoy se practica en Occidente.

Todavía en la actualidad, el beso que tanto emociona a los occidentales es visto por millones de asiáticos como un acto de canibalismo, al grado de que las mamás asustan a sus hijos amenazándolos con darles un beso.

El beso es pocas veces mencionado en los escritos antiguos, como el Cantar de los cantares de la Biblia y el libro hindú del amor, Kama Sutra. Hornero, que vivió en el siglo XII antes de Cristo, no lo menciona; los poetas griegos posteriores jamás se refirieron al beso. También en la vasta obra antropológica de Sahagún sobre los aztecas, el beso brilla por su ausencia.

Havelock Ellis, psicólogo y escritor inglés que se dedicó al estudio de la  sexualidad humana, declaró que el impulso de besar con los labios no es innato en los hombres y que sólo los occidentales lo descubrieron y desarrollaron. Ellis opinó que el beso tiene como origen el chupeteo del bebé durante la lactancia.

UNA MANÍA EUROPEA

La primera noticia sobre el surgimiento de la costumbre de besar se debe al francés Leybrand, el célebre santo de Tours, quien en el siglo VI, en Francia, dio a su prometida un anillo como símbolo de compromiso, un par de zapatos como signo de sujeción y un beso para sellar su amor. Ya en el siglo XVI el humanista holandés Erasmo, tras visitar Inglaterra, relató que en aquel país la costumbre de besar estaba muy extendida como forma de saludo, a tal grado que cuando alguien visitaba a un amigo, besaba a su anfitrión, a su mujer, a los niños y hasta al perro y al gato.

Fue en Francia donde el beso se tornó indispensable en las prácticas de cortejo y amor. Montaigne relata que un escudero de categoría —con más de 3 lacayos— tenía el privilegio de besar a la dama que le gustase. La nobleza halló en el baile excelente oportunidad y excusa para introducir el beso.

Luis XII, para ganarse la voluntad de los normandos, confería su real bendición besando calurosamente a las normandas. El ejemplo se extendió rápidamente por Europa. Los rusos, dados a la exageración, hicieron del beso una manía. Un beso del zar era visto como la forma más alta de reconocimiento oficial y en la actualidad ningún ruso se extraña de que sus héroes sean besados en los labios por los altos dirigentes.

En contraste, los italianos del Renacimiento hicieron del beso un tabú. A la doncella que era besada en público se le tenía por deshonrada y debía casarse con el ofensor. Esto daba oportunidades: quien pretendía a una joven, la asaltaba besándola ostentosamente y en esta forma la conseguía en matrimonio. En Venecia, las jóvenes acomodadas salían a la iglesia con grandes velos y escoltadas por caballeros espada en mano, para defenderse de los ataques de pretendientes pobretones y besuqueadores.

ÓSCULOS SAGRADOS

Mientras en Europa el beso adquiría caracteres eróticos, en Arabia se le veía como símbolo de reverencia. Los árabes realizaban sus devociones religiosas con un beso y los templos eran besados a la entrada y a la salida.

En la antigua Roma el beso indicaba sentimientos de reverencia más que de amor. Esta costumbre duró hasta los comienzos del cristianismo, cuando el beso cobró un carácter sacramental que se continúa en las actuales iglesias cristianas: se besan las manos de los obispos, las reliquias de los santos y los pies del papa.

En muchos países se acostumbra besarla Bibliaen los juzgados como señal de juramento. Los aborígenes australianos besan la tierra como saludo y como forma de mostrar extremo respeto.

A pesar de la propaganda que el cine ha dado al ósculo con los labios, el beso olfatorio es el que predomina como forma usual de saludo y manifestación de cariño en Asia, África y Polinesia. Esta forma tiene incluso practicantes en Europa, entre los lapones y los yakuts rusos.

El beso olfatorio en su forma clásica requiere 3 pasos: primero, la nariz se coloca en la mejilla del otro; segundo, se practica una larga inhalación, al tiempo que se entornan los párpados; por último, con la punta de los labios, sin hacer chuic, se acaricia levemente la mejilla del olisqueado.

En las tribus del sudeste dela Indiase acostumbra decir a la amada “déjame olerte” en lugar de pedirle “déjame besarte”. Sólo a principios de este año la censura derogó la prohibición de que aparecieran en la pantalla cinematográfica o de TV parejas besándose a la manera occidental. En China, cualquier forma de beso que no sea el olfatorio es considerada poco estética, repulsiva y salvaje. Una variante que se practica en Gambia, África, consiste en tomar la mano de la mujer amada, llevarla a la nariz y olérsela 2 veces. Las madres de Nigeria acarician a sus bebés con mejillas, nariz y boca pero nunca los besan. En Japón, antes dela Primera Guerra, el beso era desconocido como forma de demostrar cariño. Las madres estrechaban a sus hijos y los acariciaban, pero en cuanto crecía el chico terminaban los cariños, ya que tales demostraciones en personas mayores eran consideradas inmorales.

El beso olfatorio es típico dela Polinesia. EnNueva Zelanda se practica presionando mutuamente las narices (se llama bongui) y es símbolo de bienvenida y simpatía; en Borneo el beso es una auténtica práctica de olfato. Los esquimales se besan frotándose mutuamente la nariz.

Según los antropólogos, una de las razones de que el beso olfatorio haya prevalecido en pueblos primitivos es que el sentido del olfato tiene entre ellos gran importancia, mientras que en el contaminado Occidente casi ha caído en desuso.

RECOGIENDO EL GUANTE

Los sexólogos dicen que el beso bucolingual al estilo Hollywood es una forma ideal de expresar amor, ya que la boca es una zona erógena particularmente sensible, con membranas regadas abundantemente de sangre, preservada su delicadeza por el constante baño de saliva, y capaz por tanto de percibir el más leve contacto. Del beso se deriva la mordida (en el buen sentido) de la que viene la expresión “comer a besos”, que los eslavos del sur toman literalmente: entre ellos, la costumbre de mordisquearse toma caracteres tan sangrientos que los psicólogos la han calificado como auténtica tendencia sado-masoquista colectiva.

El beso también aparece en juegos de salón. Enla Nueva Inglaterracolonial, cuando un hombre lograba apoderarse de los guantes de una muchacha, tenía derecho a exigirle un beso. En Inglaterra el juego era a la inversa: si un hombre era encontrado dormido o desprevenido por una mujer y ésta lo besaba, conseguía un par de guantes.

En el juego del whist —precursor del bridge— era costumbre que si las cartas que se daban producían una secuencia (As, 2, 3 y 4), la persona que recibía la cuarta carta podía, si lo deseaba, besar al que repartía.

La costumbre de saludarse con un beso está muy extendida; los franceses de ambos sexos se besan en ambas mejillas y las mujeres de Europa y América se saludan y despiden con besos apenas insinuados en las mejillas.

En Estados Unidos hay empresarios que han hecho del beso un negocio: contratan muchachas que besan durante varias horas, en las ferias, a numerosos clientes que pagan varios dólares por cada ósculo (la recaudación se destina a beneficencia). El beso no es práctica exclusiva del hombre. Los pájaros usan sus picos para acariciarse y los caracoles y algunos insectos, las antenas. Los lamidos del perro son el equivalente del beso y los animales más parecidos al hombre, los monos, son asiduos besuqueadores. Los políticos, por último, besan a niños y ancianitas durante sus campañas electorales: esta modalidad ha sido llamada