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Alberto Cortez: sin derecho a envejecer

A los 74 años de edad Alberto Cortez se mantiene como uno de los pilares de la música en lengua española. Su discos combinan poesía, sensibilidad y una extraordinaria voz. Artículo Publicado originalmente en la revista Contenido, número 575. 

A últimas fechas la carrera del cantautor argentino Alberto Cortez (nombre real José Alberto García Gallo), ha tomado nuevos bríos y triunfa, recorriendo “la milla”, en España, Argentina, Ecuador, Estados Unidos, Chile o México: “Hemos pasado por todos los escenarios habidos y por haber y en todas partes hemos recibido el afecto y el cariño del público”, afirma sin vanidad.

Este excepcional intérprete sigue vigente y él lo atribuye a una cosa: “Desde el principio de mi temporal dentro del mundo de la música he sido fiel, totalmente fiel a un estilo. Mis canciones están escritas con emoción, fundamento base para conmover a los espíritus más gélidos. Por ello cualquier persona se emociona cuando escucha Mi árbol y yo, Callejero o Cuando un amigo se va”, asegura.

A sus 71 años de edad, Alberto Cortez “cada día canta mejor” –frase que él mismo acuñó para referirse a la leyenda del tango, Carlos Gardel– y como muestra está el recital que en noviembre de 2009 ofreció en el Auditorio Nacional de la Ciudad de México, acompañado de la Orquesta Sinfónica Juvenil de Xalapa, bajo la dirección de Antonio Tornero.

Lo que ocurrió en dicho escenario decidió almacenarlo para la posteridad y con la fundación altruista Hermes, sacaron a la venta un disco y un DVD cuyas ganancias serán donadas en su totalidad para las comunidades indígenas del país, principalmente Chiapas.

Si bien es algo que realiza por primera vez, el artista aclara: “Es algo que le debo al pueblo de México donde llevo muchos años actuando y donde la gente acude y paga sus entradas.

Por ello, aceptó el ofrecimiento de esta institución con el requisito de que todo lo que se recaudara se destinase para el fin propuesto.

Peripecias de juventud y madurez

Alberto Cortez forma parte de una generación pionera de la canción en lengua española: a finales de los años sesenta comenzó a musicalizar poemas de grandes poetas como Miguel Hernández, Antonio Machado, Pablo Neruda, Luis de Góngora, y otros, pero también de artistas que además de estudiar música, escribían música e interpretaban sus propias composiciones.

Se inició en su natal Rancul, Argentina, estudió piano en el conservatorio y a los 14 años ya componía sus propias canciones. Su padre, que al principio lo alentó en su deseo por convertirse en artista, se vio en la disyuntiva de seguir alentándolo o frenarlo, pues el muchacho decidió abandonar los estudios para dedicarse por completo a la música.

Su progenitor que le dijo que siempre contaría con su apoyo pero que , si ese era su deseo, tendría que ganarse la vida con el sudor de su canto, razón por la cual ya no recibiría dinero de la familia.

El joven Alberto no se amedrentó y se ganó la vida en diversos escenarios como cantante de una orquesta y luego se unió a un grupo que por azares del destino llegó a Europa de la mano de un empresario que les consiguió una actuación en Bélgica. Gracias a esta actuación un productor de disco lo invitó a grabar algunos boleros. El grupo en que iba Cortez siguió su gira y termino anclado en Alemania, sin un peso en el bolsillo porque el empresario los dejó abandonados.

Por causalidad realizo una llamada a Bélgica donde le hicieron saber que el disco grabado era una sensación y por ello debía volver. Lo malo es que Alberto Cortez no se sentía a gusto con las canciones que interpretaba y entonces decidió jugarse el todo por el todo: empezó a cantar composiciones de poetas en lengua castellana con lo que inició su ascenso y su clímax en los años setenta.

En esta época fueron sus  propias composiciones las que le dieron gran éxito, como  Mi árbol y yo, Cuando un amigo se va, Distancia, Callejero, A partir de mañana, El abueloCastillos en el aire, entre otras. Actualmente es considerado uno de los pilares de la música en lengua española y un cantante de culto para varias generaciones con sus más de 50 discos grabados.

Sus dilemas

El implacable tiempo lo ha tocado en su físico (tuvo un ataque cerebral en 1996 y recientemente una lesión en la cadera) pero su voz permanece intacta, es como si cada día cantara mejor.

Además de lidiar con sus viajes constantes entre aviones y hoteles también tiene otra clase de apuros sobre todo cuando prepara el repertorio de sus recitales, “No se imaginan qué dilema para mí es escoger qué canción pongo una detrás de otra”, confiesa a Contenido.

Si bien a veces resiente el trajín de tanto viaje y sus estancias fuera de casa y separado de su esposa Renata. Cortez sigue componiendo y para ello lee mucha literatura: novelas, uno de sus autores favoritos es Mario Vargas Llosa, a quien califica como un escritor excepcional y considera que cada narración del premio Nobel peruano parece que la estuviera escribiendo especialmente para Cortez.

De igual manera devora con fruición cuantos libros de poemas caen en sus manos. “siempre me detengo en algunos poetas fundamentales mexicanos como Jaime Sabines, Amado Nervo, Octavio Paz y un poeta muy olvidado en México, que tuvo grandes éxitos con su poesía: Juan de Dios Peza”.

A pesar de los años transcurridos, el cantor gusta despedirse de sus conciertos interpretando la canción Cuando un amigo se va, cuyas estrofas finales interpreta a capella (sin micrófono) porque “Me gusta recordarle a la gente que a pesar de la edad que tengo, sigo teniendo la potencia y la fuerza de cuando tenía 30 años”

No extraña que algunos de sus fans, como el presidente ecuatoriano Rafael Correa le diga públicamente: “Alberto, gente como tú no tiene derecho a envejecer, la humanidad los necesita para tener alegría, ternura, inspiración y poesía”.

 

 

Por A.C.