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Otros peligros de las redes sociales

En Contenido, te hemos hablado ya de lo peligrosas que pueden resultar las redes sociales para el autoestima y la vida de jóvenes y adultos.  Las redes sociales pueden ser consideradas un arma de doble filo para muchas personas. Para algunos simplemente pueden suponer una manera de entretenimiento o de conectarse con otros.

Pero para otros muchos las redes sociales se acaban convirtiendo en un escaparate lleno de aspiraciones muy difíciles de alcanzar.

Varios estudios han señalado que los jóvenes, adolescentes y mujeres son los grupos de usuarios más importantes de las redes sociales, ya que todos invierten una importante cantidad de horas durante su día a día en Instagram, Facebook o Twitter.

Es más, más de 2,000 millones de personas utilizan las redes sociales de tal manera que las integran en sus vidas como parte esencial. En América del Norte y Europa los índices de penetración se ubican en un 70% y 66% respectivamente según expertos en el área.

Por su parte, la OMS (Organización Mundial de la Salud) ha comenzado a catalogar a las redes sociales como un problema de salud pública. Otros investigadores han llegado a la conclusión de que en los Estados Unidos, los adolescentes están activos en aplicaciones como YouTube, Instagram y Snapchat, de tal manera que el 45% afirma estar conectado de manera constante.

Ante esta realidad, nacen diferentes problemas, como por ejemplo la depresión. En públicos tan frágiles como los adolescentes, que se encuentran formando su personalidad y descubriendo su futuro, llega a ser un problema el recibir tantos mensajes externos de un mundo de fantasía lleno de perfección, comidas perfectas y viajes incalculables.

Aunque los más afectados son este grupo, el resto de usuarios de las redes sociales no queda exento, ya que cualquier pueda caer ante la trampa de la idealización que se vende a través de esas redes.

Por eso, diferentes expertos aconsejan un uso responsable y sobre todo consciente. Un uso que implique el tener claro en todo momento que tras cada foto que se nos muestra en el timeline hay una historia que abarca tanto a elementos positivos como negativos. Hasta el influencer más top puede tener un mal día o incluso un mal año.