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¿Es infidelidad “coquetear” por mensajes?

En una sociedad que cambia a un ritmo vertiginoso y en la que adelantarse a ver un capítulo de la serie compartida con la pareja puede ser considerado por algunos como “infidelidad”.

Especialistas, han decidido realizar una encuesta entre sus miles de usuarios para conocer qué entendemos, hoy día, por infidelidad.

“Actualmente hay más visibilidad de ciertos modelos relacionales y de pareja más abiertos y menos convencionales. Un fenómeno que favorece el debate y aumenta la tolerancia de los ciudadanos. Cuanto más nos atrevemos a cuestionar lo socialmente establecido en materia de sexualidad, más personas se replantean su concepto de la misma”.

Así explica María Hernando, del equipo de sexólogas de Platanomelón.com, la finalidad de la encuesta. El sondeo pone de manifiesto que, en general, permanecemos fieles al modelo de educación sexual centrado en compromiso y relaciones monógamas.

En total se han recibido 17,428 respuestas. De las que 10,913 participantes declaran que nunca han sido infieles, frente a las 6,515 personas que confiesan que sí han mantenido relaciones fuera de la pareja.

Lo que sí se observa es un cambio de patrón con un fuerte sesgo tecnológico y relacional en algunas actitudes en lo que se refiere al compromiso con la pareja.

¿Coquetear a través del móvil con mensajitos es ser infiel?

La respuesta es clara: “usar las nuevas tecnologías para el coqueteo –aunque no haya contacto físico real– se considera infidelidad”.

De hecho el 57% (8,965) de las respuestas consideran que este tipo de “flirteo virtual” a espaldas de tu pareja es peor que “acabar teniendo sexo en una noche loca” (6,665).

En este sentido Hernando aclara que efectivamente “hay un cambio de patrón, el concepto infidelidad así como los motivos que llevan a ella responden siempre a una serie de regulaciones que cada cultura crea y transforma a lo largo del tiempo”.

En la actualidad, hay diferentes tipos de infidelidades o faltas de respeto o compromiso en función de quien los interprete. Besos, caricias, ciber-sexo, sexo con otras personas, coqueteo, piropos, mensajes, chats o líneas telefónicas eróticas…

Hernando apunta que en lo académico, aunque existen ligeras discrepancias, los autores coinciden en que “hay que diferenciar la infidelidad sexual de la emocional”.

La infidelidad sexual refiere a la actividad sexual con alguien más además de la pareja estable.

La infidelidad emocional ocurre cuando uno de los miembros de la pareja centra sus fuentes de amor romántico, tales como tiempo y atención en alguien más. Por eso recomienda que una de las primeras preguntas que hay que hacerse en una relación de pareja es un pacto o acuerdo sobre:

“qué entendemos por infidelidad, ya que es necesario para poder ajustar nuestras expectativas en una relación”.

¿La infidelidad se confiesa?

Parece que queremos, necesitamos y estamos dispuestos a confesar a nuestra pareja que hemos tenido “un desliz”. Frente a la pregunta sobre “si la infidelidad, en cualquiera de sus variantes, se debe confesar o no”, la respuesta es mayoritariamente afirmativa:

9,322 personas “cantarían” su pecado, frente a los 4,232 que prefieren “permanecer calladitos”.

Ante esto Hernando comenta, “lo que está claro es que el ser humano tiene la capacidad –aunque no todos la necesidad o el deseo– de establecer vínculos afectivo-sexuales con una o más personas a lo largo de la vida”.

“Es igual de lógico y lícito la elección de tener una o varias parejas a la vez.

Lo importante es siempre consensuar un modelo de relación que cumpla nuestros estándares de felicidad y satisfacción, teniendo en cuenta cual es nuestro concepto de sexualidad y valores”.