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Ahorro de energía en México

Aunque faltan más estadísticas para conocer el balance de Energía de los hogares mexicanos, por primera vez el Inegi dio a conocer la Encuesta Nacional sobre Consumo de Energéticos en Viviendas Particulares (Encevi 2018), de la que observamos que cuando una política pública de impulso al ahorro energético tiene continuidad y estímulo fiscal eficiente, se traduce en un ahorro importante para el bolsillo de las personas.

Foto: Pxhere

El ejemplo más importante es la introducción de focos ahorradores de energía. Apenas en el 2010 se tomó la decisión, durante la Administración Calderón, de estimular la sustitución de “focos ahorradores” de energía con el lanzamiento del programa Ahórrate una luz. Para 2012 se pretendía la sustitución de 45 millones de focos que generarían un ahorro nacional en el consumo de luz de hogares de 900 millones de dólares de ese año en pagos de energía, lo que le valió el reconocimiento a México dentro del Programa de Cambio Climático de Naciones Unidas.

El plan paulatinamente se fue eliminando, pero se mantuvo el proceso de sustitución y la norma que se emitió para que la industria dejara de producir focos incandescentes y halógenos para sustituirlos por focos fluorescentes (los de la espiral). Un foco de 25 watts iluminaba lo mismo que uno que consumía 100 watts.

Para 2016, la fluorescencia se vio desplazada por los focos LED, pero el costo de estos últimos ha sido el factor que ha detenido su penetración masiva, aunque con un foco de 3 watts, se produce la misma iluminación que con uno de 25 watts fluorescente.

La encuesta levantada por el Inegi muestra que la energía eléctrica es un bien indispensable, 99% de las viviendas habitadas del país tiene electricidad (aun en el medio rural). En ellas, el promedio de luminarias por hogar es de siete focos.

De esta forma, se indica que hay 226.4 millones de focos (o puntos de luz), de los cuales 84% son eficientes porque son fluorescentes o LED, pero la conducta de ahorro de energía se ha extendido en zonas urbanas porque en localidades de menos de 15,000 habitantes (rurales), 30% sigue teniendo focos que elevan la factura eléctrica. Lo imperdonable es que los sigan vendiendo (debieran prohibirse) pero ahí se dejan los excedentes de una industria que no puede ser supervisada hasta el último rincón del país.

Siguiendo conductas

Una estrategia que se utilizó en esta administración para realizar el llamado “apagón analógico”, en el que se invirtieron más de 26,000 millones de pesos, fue entregar 13.6 millones de televisores digitales que generarían un ahorro por 1,630 millones de pesos en 2016, lo cual revela que siendo el televisor el principal equipo de uso eléctrico en las viviendas del país (91.5% tiene uno), hay 43.5 millones de estos equipos, cerca de un tercio de los hogares en México (10 millones) tiene todavía televisores analógicos que, en su mayoría, se localizan en las zonas rurales, pero antes de que el apagón analógico ocurriera, sólo 20% de los hogares en México tenía televisores de pantalla Led, plasma u Oled y 73% de los televisores del país tiene cinco años o menos; lo que quiere decir que más que el apagón con recursos públicos, la sustitución proviene del recambio de equipos por tecnología más reciente, que además sí implica ahorro de energía.

Si se observa la encuesta, los otros usos más importantes de energía tienen que ver con el consumo de electricidad: para planchar (30 minutos), para peinarse el pelo con plancha o tenazas (en promedio 15 minutos), para la cafetera (12 minutos), el tostador, el microondas, la batidora, lavadora y secadora, la máquina de coser .

Una revisión de la información que produce la encuesta, llevada al bolsillo, tal vez nos permitiría revisar el tiempo que tenemos con alguno de los equipos que deberán ser sustituidos por otros más eficientes en materia de ahorro energético, incluyendo, por qué no, ponerse de acuerdo entre vecinos para que las áreas de alumbrado común puedan ser suministradas con energía proveniente de paneles solares.

Un panel puede costar lo que un auto, se puede pagar a plazos, pero baja el consumo de energía pública en un 95% y eso se refleja en el bolsillo.

Fuente: Inegi, Primera Encuesta Nacional Sobre Consumo de Energéticos en Viviendas Particulares, Encevi, 7 de noviembre, 2018