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5 normas básicas para manipular los huevos en la cocina

A menudo, el huevo está presente en brotes de intoxicaciones alimentarias, especialmente en salmonelosis en el ámbito doméstico, ya que para profesionales existe una reglamentación específica que limita su uso, lo que hace que tengamos que seguir unas sencillas reglas para poder disfrutar de su estupendo sabor sin preocuparnos.

Es un ingrediente de uso cotidiano y estamos acostumbrados a integrarlo diariamente en nuestros menús, pero el huevo es uno de los alimentos más sensibles a la contaminación y multiplicación de bacterias, por eso debemos ser cuidadosos en durante su conservación y consumo. Vamos a contaros 5 normas básicas para manipularlo con seguridad.

1. Revisar

Cuando vayamos a comprar huevos, debemos revisarlos en el mismo supermercado, abriendo la caja para asegurarnos de que no hay grietas visibles. Las bacterias como la salmonela pueden aposentarse sobre cáscaras de huevo a la espera de una grieta para poder penetrar. Si es al llegar a casa cuando nos damos de la grieta o fisura, lo mejor es desechar esos huevos. También es mejor que tiréis los que presenten alguna fugas.

2. Almacenar

Siempre es mejor almacenar los huevos en la caja de cartón en la que se compraron en vez de sacarlos de esta y colocarlos en la nevera. Además, conviene depositar esta caja en un estante medio o inferior, donde la temperatura fluctúa menos que el de la puerta. Mantener los huevos intactos en su caja original también evitará su agrietamiento y que absorban olores del refrigerador.

3. Refrigerar

Tan pronto como lleguemos a casa del supermercado, debemos guardar los huevos en el refri, pues manteniéndolos fríos evitaremos el crecimientos de bacterias. Si para elaborar una receta necesitamos huevos a temperatura ambiente, deberemos atemperarlos durante el menor tiempo posible. Los cambios bruscos de temperatura pueden provocar la condensación de agua en la cáscara por lo que se aumentaría el riesgo de contaminación, por esta razón, y para evitarlo, se mantienen a temperatura ambiente en tiendas y supermercados.

4. Separar clara de yema

Un separador de huevo es la forma más higiénica de separar la yema de la clara, no debemos hacerlo usando la cáscara partida del huevo. Al pasar la yema de huevo de un trozo a otro de cáscara, podemos contaminar la yema de las bacterias que pueden permanecer en los poros de la cáscara. En lugar de separar un huevo usando una cáscara rota, lo mejor es invertir en un separador de huevo, su coste es muy barato e invertimos en salud. También es aconsejable lavarnos las manos tan pronto hayamos terminado con el manejo de los huevos crudos.

5. Cocinar

Para destruir a fondo cualquier salmonela que pueda potencialmente estar presente, al cocinar los huevos debemos asegurarnos de que se alcanza una temperatura lo suficientemente alta como para destruir cualquier bacteria. El control de las temperaturas es un factor primordial ya que, si bien el calor higieniza y destruye los microorganismos, debemos tener en cuenta que el frío limita su crecimiento evitando que se desarrollen rápidamente. Las temperaturas templadas son, en cambio, muy peligrosas.