sábado , diciembre 15 2018
Importante: Nuestro Aviso de Privacidad ha cambiado a partir del 14 de mayo de 2018, puedes consultarlo aquí: http://contenido.com.mx/aviso-de-privacidad/
facebook@ twitter@ instagram@ youtube@

Te puede interesar

Así explica la ciencia el misterio genético de los pelirrojos

Tips para que tus alimentos duren mucho más

Descubren una nueva terapia contra el cáncer de próstata más agresivo

Inicio / EN PRIMER PLANO / ¿Quién era Fernando del Paso?

¿Quién era Fernando del Paso?

El escritor mexicano Fernando del Paso murió esta fría mañana de miércoles 14 de noviembre, según informó la Universidad de de Guadalajara. El poeta, novelista y creador emérito tenía 83 años de edad y en 2015 consiguió el Premio Cervantes, uno de los galardones más codiciados para los autores en lengua española.

Como una forma de recordarlo en Contenido reproducimos un artículo publicado en nuestra edición 363. Descanse en Paz.

Foto AFP

Noticias del imperio interior de Fernando del Paso

Su primera pasión fue el béisbol. De niño se quedaba dormido abrazando una manopla, jamás se perdía un partido de los Diablos Rojos de México y, cuando no tenía para pagar la entrada, se arriesgaba a saltar las bardas del Parque Delta. Su mayor aspiración consistía en parecerse al jonronero cubano Roberto Ortiz y pegar batamos que lanzara la bola más allá del Panteón Francés.

Sin embargo, como beisbolista, el niño Fernando del Paso fue un fiasco. En una ocasión logró ser aceptado en un equipo juvenil: la mañana de su debut, Del Paso vistió por primera vez el uniforme de beisbolista, se colocó ante un espejo, y comenzó a fingir los movimientos de un pitcher; no pinchó a nadie, pero sí logró que la pelota escapara de su mano e hiciera trizas el espejo.

Medio siglo después los lectores de las ricas, abismales novelas de Del Paso agradecen aquel lejano accidente que cortó de raíz la carrera de un beisbolista mediocre, y abrió la de un gran escritor.

Fernando del Paso nació en el entonces Distrito Federal en 1935m el mayor de los dos vástagos de un tenedor de libros del almacén de telas Al Puerto de Veracruz. Durante los primeros sietes años de su vida, el escritor fue hijo único, por lo que, explica, creció sin compañeros de juegos, y se volvió solitario e introvertido. Lo que al cabo trajo agitación y aventura a la vida del niño, fue que sus abuelos convirtieron el domicilio de la familia en casa de huéspedes, lo cual pobló los días de personajes, anécdotas y relatos de los inquilinos: un policía, una vedette, un chino inescrutable y varios europeos que tal vez eran espías.

Deslumbramientos

Aunque las peripecias que narraban algunos huéspedes despertaron en Del Paso la idea de escribir una novela (que abortó en la página 175), a los 13 años de edad el futuro escritor  prefería imaginarse pintor, desde que en uno de los 20 tomos de El tesoro de la juventud halló la irresistible imagen de una virgen pintada por Rafael. Sólo abandonó aquel sueño cuando ingresó en la secundaria y descubrió otras maneras de divertirse:

“Aquella fue mi mejor época. Me convertí en un pésimo estudiante, aprendí a pasar los exámenes de ‘panzazo’ o copiando, y descubrí la delicias de ‘las pintas’ y el sabor de la amistad”.

Como pudo, el muchacho libró la secundaria y se inscribió en al Preparatoria Uno, en San Ildefonso. En aquel sitio, dice, inició  su verdadera formación: el centro todavía era un centro vivo, no un centro histórico, y los estudiantes se fogueaban en las librerías, las torterías, los cines y las taquerías.

Cuando llegó el momento de elegir vocación universitaria, Del Paso coqueteó con la idea de estudiar medicina, pero al mismo tiempo comenzó a hacer planes de matrimonio y comprendió que no podría casarse, trabajar y además estudiar una carrera tan ardua, por lo que se inscribió en Economía, actividad que le pareció menos absorbente y mejor remunerada. Poco después se casó. Durante dos años trabajó de día y estudió de noche; luego prestó sus servicios en varios bancos y, finalmente, a punto de morirse de hambre, entró a trabajar en una agencia de publicidad.

Del Paso mostró tanta habilidad redactando anuncios, que pasó 14 años trabajando en diversas agencias. Lo más importante que le sucedió en ese tiempo, sin embargo, no fue ganar mucho dinero, sino descubrir, en sus ratos libres, la poesía.

“Una vez por recomendación de una amigo, compré El rayo que no cesa, de Miguel Hernández. Luego leí, uno a uno, los libros de Rafael Alberti. Cuando volví a la realidad, descubrí que se me había abierto el mundo, que se había despertado en mí una vocación ignorada. En 1958 publiqué un libro de poemas Sonetos de lo diario“.

(Photo by Javier Lizón / POOL / AFP)

Letra a letra

Sin saber cómo, una tarde se descubrió en el taller literario de Juan José Arreola, pergeñando las páginas de  la que sería su primera novela José Trigo. Escribir los dos primeros capítulos le tomó un año, pero el esfuerzo valió la pena, pues su trabajo lo hizo acreedor a la codiciada beca del Centro Mexicano de Escritores, que disfrutó en el periodo 1964-1965.

“Las sesiones eran presididas por Francisco Monterde, Juan José Arreola y Juan Rulfo. Allí se leían, discutían y criticaban los trabajos de los becarios, pero para mí, el mejor momento comenzaba al terminar las sesiones, cuando me iba con Rulfo hasta el café del sanatorio Dalinde, y me quedaba cuatro horas o más conversando con él”.

José Trigo, una novela densa y ambiciosa que aborda la historia de los ferrocarriles, fue publicada en 1966, y recibida con beneplácito por la crítica. Aquello lo decidió a abandonar la publicidad y solicitar la beca International Writing Program de la Universidad de Iowa, mediante la cual, si bien sólo obtenía la décima parte de lo que ganaba como publicista, podía permitirse el lujo de salir por primera vez de la Ciudad de México, y dedicar la mayor parte del día a escribir. Durante los dos años que duró la beca, Del Paso comenzó a trabajar en su segunda novela, Palinuro de México, pero también volvió a adquirir el hábito de la pintura; comenzó a dibujar en tinta china. En 1970, gracias al éxito de José Trigo, fue recomendado por Juan Rulfo, Octavio Paz y Miguel Ángel Asturias como candidato a la beca Guggenheim, la cual recibió ese mismo año.

La fama de José Trigo se extendió rápidamente. Uno de los lectores más entusiasmados fue Alberto Díaz Lastra, quien trabajaba en la BBC de Londres, haciendo programas de radio para América Latina. Díaz Lastra no tardo en conseguir que Del Paso fuera contratado por la BBC.

El escritor viajó a Londres en 1971 y permaneció allí 14 años. Después pasó a trabajar en Radio France International, en París, donde también se desempeñó como agregado cultural en la Embajada de México en Francia. Fue la etapa literariamente más intensa de su vida: terminó de escribir Palinuro de México y emprendió Noticias del Imperio, su obra más esforzada y deslumbrante, producto de más de 10 años de escritura e investigación, que recrea el drama de Maximiliano y Carlota y la tragedia de la intervención francesa en México.

En 1992 Del Paso renunció al Servicio Exterior y aceptó el cargo de director de la Biblioteca Iberoamericana Octavio Paz, en Guadalajara. Allí, en medio de libros y archivos, enfrenta todos los días el temor ante la hoja en blanco, seguro, al fin de haber encontrado su lenguaje definitivo.

(Photo by GERARD JULIEN / AFP)

Obras destacadas:

Narrativa:

José Trigo

Palinuro de México

Noticias del imperio

Linda 67

Poesía:

Sonetos de los diario

De la A a la Z

Poemar

Teatro:

Palinuro en la escalera

La muerte se va a Granada

 

Por Alberto Círigo