viernes , diciembre 14 2018
Importante: Nuestro Aviso de Privacidad ha cambiado a partir del 14 de mayo de 2018, puedes consultarlo aquí: http://contenido.com.mx/aviso-de-privacidad/
facebook@ twitter@ instagram@ youtube@

Te puede interesar

Fracasó: El YouTube Rewind 2018 es el video con más dislikes de la historia

¡Cuidado! Hay malas noticias para la carnita asada

Un estudio afirma que los hombres con barba son más atractivos

Inicio / EN PRIMER PLANO / Las mexicanas que rentan sus vientres

Las mexicanas que rentan sus vientres

 Escurridizas y vagas leyes hacen posible que algunas mujeres presten su útero para tener bebés de otras mujeres y reciben pago por ello. El tema da para preguntarse: ¿Es un gran logro de las técnicas de reproducción asistida o un atentado contra los derechos humanos? Por la actualidad del tema, reproducimos este reportaje,  publicado originalmente en nuestra edición de marzo de 2016.

Foto: Pxhere

Luisa es una mujer de 39 años, madre soltera de tres hijos. Tabasqueña.  Aceptó recibir 150,000 pesos por hacer algo que se esta poniendo de moda en algunos lugares del mundo: prestar su vientre para que ahí se desarrollara un embrión y así ayudar a que una pareja de españoles cumpliera su sueño de tener un hijo, luego de muchos intentos por hacerlo de la manera convencional. Los ibéricos viajaron al Sureste mexicano porque en su país la “maternidad subrogada” no está permitida, y las leyes de Tabasco facilitan que ese estado sea un edén para quienes acuerdan esa transacción.

Como la mayoría de quienes acuden a estos servicios, la pareja halló en internet una agencia que se encargó de enlazarla con la “madre gestante sustituta”. El sitio web aseguraba que Tabasco era uno de los lugares más seguros y confiables para contratar un vientre. Los españoles pagaron 40,000 dólares y firmaron un documento con la agencia. Les entregarían al bebé cuando éste naciera.

Luisa, por su parte, hizo cálculos. Trabajaba como oficinista, pero lo que le pagarían por tener un bebé superaba con mucho lo que le daba aquel empleo, así que lo dejó para cuidar el embarazo. Ella nunca conoció a los nuevos padres. Sólo entregó el recién nacido a los intermediarios. Sabía no era suyo, que sólo había cumplido una misión para ayudar a que otros arrullaran entre sus brazos a un ser humano. Una hija de Luisa, de 23 años de edad, siguió los mismos pasos: el año pasado se convirtió en otra madre gestante sustituta.

Legislaciones y candados

Esta práctica, por extraña que pueda parecer, está vigente en distintas partes del mundo. Típicamente los clientes suelen provenir de países desarrollados y la mayoría de quienes prestan sus vientres son mujeres de lugares económicamente marginados.

Y si bien podría verse como un servicio sui géneris, un mercado en el cual hay clientes dispuestos a pagar y candidatos dispuestos a ofrecerlo, surgen voces que han advertido sobre los riesgos de permitir tal actividad.

Sin ir más lejos, el 17 de diciembre de 2015 el Parlamento Europeo publicó en su informe anual una condena a la “maternidad subrogada”. La razón se resume con el siguiente argumento: atenta contra la dignidad de la mujer, debido a que su cuerpo es usado como una mercancía.

En México hay legisladores y abogados especialistas en el tema que piensan que es urgente prohibir del todo los vientres de alquiler. Por un lado, arguyen que se debe proteger a la mujer y, por otro, que se debe evitar que México se convierta en un destino de turismo reproductivo.

Marcelo Bartolini Esparza, director de asuntos políticos del Early Institute y coautor del libro Maternidad subrogada: explotación de mujeres con fines reproductivos (EMFR), dice: “No es gratuito que en Alemania, Francia, Italia y España prohíban esta práctica. Y que en la India las ganancias asciendan a cerca de 1,000 millones de dólares al año. En México no tenemos cifras de la maternidad subrogada ni cuánto dinero obtiene esa industria, pero lo que sí sabemos es que en España hay 800 parejas que buscan por acá a una mujer como ‘pie de cría’ para tener un hijo”.

Para el especialista, Tabasco –hasta diciembre de 2015– era una opción como lo es Tailandia, Vietnam, Camboya, Nepal o la India, donde está permitido alquilar los vientres femeninos. Lo delicado de este asunto es el común denominador de las féminas: son pobres y en situaciones de marginación, suceptibles de ser buscadas para prestar su matriz.

Bartolini documenta que esta “explotación de mujeres con fines reproductivos” estaba permitida legalmente en Tabasco tras la aprobación de su Código Civil en 1997, que reconoce la figura de la madre gestante sustituta, esdecir, que una mujer puede prestar su útero para el desarrollo de un embrión.

Sin embargo, el pasado 14 de diciembre el Congreso tabasqueño introdujo un candado: prohibió que extranjeros y homosexuales puedan participar en la renta de vientres, así como la operación de empresas intermediarias entre la madre sustituta y la contratante. Se determinó que la gestación asistida y subrogada, así como la sustituta, sólo puede ser contratada entre mexicanos ante la imposibilidad física o contraindicación médica prescrita a una mujer. ¿Tal impedimento podrá detener la dinámica de mercado que ya se creó?

Pero si en Tabasco se cierra una puerta, en Sinaloa podría abrirse otra. Ahí también se estableció la modalidad de maternidad subrogada mediante la inseminación artificial –aprobada en Estados Unidos–, inscrita en el Código Familiar del Estado el 6 de marzo de 2013, y aún no se avisoran candados como en el caso tabasqueño.

En otras entidades, como la capital del país, la Ley de Maternidad Subrogada fue aprobada por la Asamblea Legislativa del Distrito Federal en noviembre de 2010, pero no está vigente ni ha sido publicada en la Gaceta Oficial y en legislaciones como la de Coahuila, Querétaro o San Luis Potosí, se menciona pero se asume como jurídicamente inexistente o es, de plano, prohibida en el caso de adopción de embriones.

Una historia que concluyó mal

Los españoles Luis y Antonio se convirtieron en padres el 6 de enero de 2015. Sus hijos nacieron al contratar una madre gestante sustituta. Uno de ellos aportó su semen para fecundar un óvulo adquirido en un banco especializado y vieron en Tabasco un lugar seguro y confiable para cumplir el sueño de ser padres.

Todo comenzó en Madrid, cuando se acercaron a un despacho de abogados que a su vez contactó a una agencia internacional, misma que realizó los trámites en Cancún, Quintana Roo y Villahermosa, Tabasco. La pareja viajó a Cancún por medio de la agencia a la cual pagaron 43,000 dólares por la maternidad subrogada (el costo final dependía de la nacionalidad, y de si eran parejas heterosexuales, homosexuales o personas solas).

Posteriormente fueron a la clínica de fertilidad en esa ciudad caribeña para realizar la reproducción asistida con la mujer sustituta y, en Tabasco, firmaron para que a los nueve meses le entregaran a su bebé. En ese momento no sabían que serían padres no de uno, sino de dos hijos.

Sin embargo, al intentar regresar a tierras españolas con sus bebés, no pudieron. La Secretaría de Relaciones Exteriores se negó a otorgarles el pasaporte de sus hijos. Por esta situación, la pareja se encuentra varada en México y de acuerdo a las nuevas disposiciones en Tabasco el futuro es más que incierto.

¿Crimen organizado?

Alguien que observa de cerca este fenómeno es la senadora priista Mely Romero Celis. Refiere que no hay certeza sobre cuántas agencias internacionales operen para llevar a efecto el alquiler de vientres en Tabasco y Sinaloa.“No tenemos un diagnóstico de la explotación de mujeres con fines reproductivos. Sabemos que en Tabasco, al permitirse legalmente esa práctica, se suscitan acciones que conllevan incluso la trata de personas, situaciones ilícitas, denigrantes y violatorias de los derechos humanos”.

Aunque está de acuerdo con las modificaciones al Código Civil de Tabasco para redefinir los requisitos que deberán cumplir los contratantes y que sólo los matrimonios de origen mexicano podrán recurrir a la gestación asistida, la legisladora Romero alertó sobre el peligro de que el crimen organizado pueda meter las manos en este negocio multimillonario. “México corre el riesgo de repetir lo que sucede en Nigeria y Tailandia, donde el alquiler de vientres está relacionado con el crimen y la trata de personas”.

Más allá de ese peligro, la principal oposición de Romero y otros expertos a esta práctica es porque suelen ser mexicanas de bajos recursos quienes caen “en las garras de empresas dedicadas a servicios reproductivos”, que enganchan a mujeres jóvenes, principalmente de baja escolaridad e indígenas, a las que les ofrecen cantidades que van de 15,000 a 150,000 pesos por la renta de su vientre y la entrega de bebés, en detrimento de su seguridad, salud y dignidad como persona. 

 

Foto: Pxhere

¿Por qué Tabasco?

El Sureste propició esta polémica actividad debido a los bajos costos locales y el valor agregado que representa la cercanía con Cancún. En esa zona la renta de vientres suele ser 70% más barato que en Estados Unidos e incluye el viaje turístico por la Riviera Maya.

“Las mujeres sufren riesgos en su salud, aislamiento de sus familias o las ponen a trabajar mientras están embarazadas”, denuncia el abogado Bartolini Esparza.

Quienes se involucran en este procedimiento suelen ser cinco partes: primero, la mujer subrogada, quien se encargará de gestar en su útero el embrión; luego los subrogantes, es decir, la madre incapaz de efectuar esa gestación y el padre, que aportarán los gametos para fecundar el embrión. Todos ellos firman el contrato respectivo con la agencia, en el que se incluye la clínica, finalmente.

“La agencia internacional le paga a la mujer por rentar su vientre –explica el abogado con un precio que oscila entre los 10,000 y los 150,000 pesos. Ello ha consolidado un mercado en la India y Tailandia, países de la industria de la maternidad subrogada, que genera unos 2,000 millones de dólares de ganancias a las empresas”.

Este ciclo que se daba en Tabasco, sin embargo, podría romperse con las nuevas disposiciones impuestas por el Congreso local. Las agencias que operan en esa entidad son extranjeras y más del 80% de las parejas solicitantes de estos servicios no son mexicanas. Lo típico era que los europeos llegaban a Cancún, los paseaban por Chichén Itzá y firmaban en Tabasco. A los nueve meses regresan por el bebé. Pero se lo llevarán siempre y cuando esté sano.

El doctor en Derecho Francisco Vázquez Gómez Bisogno, coordinador de la Facultad de Derecho de la Universidad Panamericana, conoce casos que ocurrieron –o siguen ocurriendo en Villahermosa–, donde las clínicas ofrecen la renta de vientres sin la adecuada regulación. “A cada pareja le cobran por una maternidad subrogada alrededor de 150,000 dólares y a las mujeres les pagan 50,000 pesos por el embarazo, si bien les va;  es una mina de oro para las agencias. Pero hay ocasiones en que extranjeros que tienen un hijo con una madre sustituta, intentan sacarlo del país y no han podido llevárselo”.

Para el experto en leyes “el problema es social, si a la mujer pobre le ofrecen ese dinero se le mediatiza y es un campo fértil para la trata de blancas, que es la esclavitud del siglo XXI. La maternidad subrogada es el ejemplo claro del ‘gato por liebre’, una envoltura que se puede vender a buen precio y bonita, pero dentro del mecanismo vemos a mujeres explotadas y violentadas en su dignidad humana”.

Los acuerdos que las agencias ofrecen son en condiciones de desigualdad social y de explotación, coincide Bartolini Esparza. “Los contratos tratan de formalizar algo que es una falacia, darle formalidad a un acto no hace que éste se lleve a cabo en condiciones de igualdad. No están en las mismas circunstancias por su lengua, nivel educativo o económico, y pone en riesgo a las mujeres. No deberían celebrarse esos contratos por la sencilla razón de que las personas no son un bien de consumo y la renta de vientres no es sólo eso, es la utilización del cuerpo, y no sólo del vientre”.

El problema de fondo, sea donde sea que se dé el hecho, es a los ojos de Vázquez Gómez Bisogno que “a la mujer se le ve como objeto y no como sujeto, al punto que puede  ‘alquilar’ el vientre. La Constitución mexicana es muy clara: en el centro se encuentra la persona y sus derechos. La persona es un sujeto. El derecho a la procreación es legítimo, puedes adoptar un hijo, pero no tienes derecho para cumplir tu capricho de rentar a otra persona”.

Pros y contras

Hace unos meses, Lourdes, de 26 años de edad, dio a luz a un cuarto bebé en Cancún, pero a diferencia de sus tres primeros hijos, no le buscó un nombre ni tampoco le intentó  dar pecho y calmar sus primeros llantos, ni la vio llorar, pues regresó a casa con los brazos vacíos. La niña de 3.5 kilogramos la tuvo para un par de extranjeros. Lourdes sobrevive con poco dinero, es madre soltera que comparte una casa con sus hijos, y su madre le cuidaba a los nietos mientras trabajaba. Antes de convertirse en madre sustituta vivía con 580 pesos a la semana vendiendo dulces, hasta que un día encontró un volante que decía “alquiler de vientres”. Una semana después firmó un contrato por 120,000 pesos con una agencia en Tabasco.

Como la legislación establece que no puede rentarse el útero con fines lucrativos sino sólo altruistas y humanitarios, el pago a Lourdes se supone que fue para cubrir los gastos médicos del embarazo y la ley no precisa que el procedimiento debe realizarse en Tabasco. La agencia de reproducción asistida concretó la firma del documento en ese estado y llevó a Lourdes  a dar a luz a Cancún.

La renta de vientres en Tabasco ha permitido que personas que no pueden tener hijos lo logren, pero también ha traído como consecuencia el abandono de algún bebé en partos gemelares, por malformaciones. Que se utilice a una mujer como si fuera mercancía, se lucre con la necesidad de tener un hijo o se manipule el material genético de un donante sin su conocimiento ni autorización, es causado por los vacíos legales que existen desde 1997.

Prohibirla del todo

Desde 2008 y hasta la fecha, se han presentado en el país al menos seis iniciativas de reformas para regular la reproducción asistida y la maternidad subrogada. Tanto la Cámara de Diputados como la de Senadores han abordado el tema y hecho referencia al rezago mexicano respecto a países como Suecia, primera nación en tener una ley en la materia en 1985. Cabe recordar que Louise Joy Brown, conocida por ser la primera “bebé de probeta” –concebida mediante la fecundación in vitro–, nació en 1978.

Ahora la iniciativa de ley es de la senadora Romero Celis, contadora pública con maestría en Educación Matemática por el Teachers College Columbia University, en Nueva York dice: “La explotación con fines reproductivos debe ser punitiva y detenida por los tomadores de decisiones para generar conciencia en las mujeres  para que México no se convierta en el paraíso de la maternidad subrogada, que puede en principio parecer altruista pero que conlleva implicaciones negativas. Es por eso que en octubre pasado presenté ante el pleno del Senado de la República, la iniciativa con proyecto de decreto que reforma la Ley General de Salud para prohibir la gestación por sustitución, comúnmente conocida como maternidad subrogada o vientre de alquiler. Afortunadamente, la mayoría de los senadores está de acuerdo que se tiene que regular.

Foto: Pxhere

Modus operandi

Las mujeres son contactadas por medio de volantes. Al aceptar firman un documento con la agencia internacional que le asegura un pago anticipado de 10,000 a 12,000 pesos mensuales durante el embarazo, sin atención médica; mientras que a la pareja solicitante se le cobra entre 45,000 y 50,000 dólares, contactada por medio de las redes sociales o través de despachos internacionales. La mujer tampoco recibe atención médica ante cualquier complicación durante el embarazo o posterior a él. Si el bebé nace con algún problema de salud, la pareja adquirente tiene la opción de rechazarlo.

Problemas jurídicos

Francisco Vázquez Gómez encuentra enormes lagunas legales en todas las normas del Código Civil de los estados donde se permite. No se establece, por ejemplo, que solamente sea en esa entidad donde se realice cualquier técnica de reproducción asistida. No considera tampoco la eventualidad de que la mujer embarazada no entregue al hijo. Otro vacío legal es que los bebés no tienen en su acta de nacimiento el nombre de una madre ni tampoco tienen garantizado su derecho de tener los documentos oficiales que por ley les corresponde.  “Esos vacíos legales han traído como consecuencia que se lucre con las mujeres”, afirma el doctor Vázquez.

Madre literaria de alquiler

Hannah Manning, una humilde camarera de 19 años, encuentra en el periódico un anuncio donde se solicitan vientres de alquiler o madres sustitutas. Acude a la agencia y conoce a un matrimonio maduro formado por Jolene y Marshall Whitfield, quienes le manifiestan su deseo de tener un hijo. Ella acepta la propuesta y se somete a la fertilización in vitro, sin imaginar que en realidad formará parte de un experimento terrible. Al final rompe con el matrimonio y decide tener al hijo por cuenta propia. Este argumento es uno de los ejes de la novela El sudario, de Leonard Foglia y David Richards.

 

El caso Tabasco

Artículo 92 del Código Civil (Antes)

En el caso de los hijos nacidos como resultado de la participación de una madre gestante sustituta, se presumirá la maternidad de la madre contratante que la presenta, ya que este hecho implica su aceptación. En los casos en que participe una madre subrogada, deberá estarse a lo ordenado para la adopción plena. Se entiende por madre gestante sustituta, la mujer que lleva el embarazo a término y proporciona el componente para la gestación, más no el componente genético. Por el contrario, la madre subrogada provee ambos: el material genético y el gestante para la reproducción.  Se considera madre contratante a la mujer que convenga en utilizar los servicios de la madre gestante sustituta o de la madre subrogada, según sea el caso.

 

Candados (Ahora)

 El pasado 14 de diciembre de 2015, el Congreso del estado de Tabasco prohibió que extranjeros u homosexuales puedan participar en la renta de vientres en la entidad. También los legisladores prohibieron la operación de empresas como intermediarias entre la madre sustituta y la contratante y determinaron que la gestación asistida y subrogada, así como la sustituta, sólo puede ser contratada entre mexicanos ante la imposibilidad física o contraindicación médica prescrita a una mujer.

Las reformas facultan a la Secretaría de Salud para supervisar todos los pasos de los médicos para llevar a cabo la renta de vientres. También especifica que una mujer que sea la madre subrogada no puede realizar más allá de dos embarazos.

 

 Por Alejandrina Aguirre