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Camas frías: disfunciones de la vida erótica en México

 

Entre 40% y 70% de los mexicanos padecen algún tipo de disfunción de la vida erótica, anteriormente llamados frigidez o impotencia. La mayoría lo niega o peor: ¡no lo sabe!

 

 

Después de cinco años de feliz matrimonio, la pareja formada por Emilio C. y Verónica R., de 34 y 31 años de edad respectivamente, decidió acudir en febrero de este año a terapia sexual debido a que ella no podía tener orgasmos, mientras que él comenzó a eyacular de manera precoz, algo que hasta entonces no había ocurrido en su relación. Su unión, antes intensa, empezó a enfriarse.

La exploración psicoemocional develó el origen: unos meses atrás él había descubierto que Verónica le había sido infiel, y si bien posterior a la crisis acordaron recuperar su relación y salvar su matrimonio, la culpa en ella bloqueaba las sensaciones placenteras. En él, causaba estragos el enojo y la ansiedad provocándole eyaculación precoz secundaria.

Susana y Diana, ambas de 40 años de edad, también acudieron a terapia sexual. Tras 15 años de vivir felizmente en pareja, Diana presentó ausencia de deseo sexual y anorgasmia. La exploración psicoemocional y física develó que tenía diabetes mellitus con neuritis y en consecuencia esta propiciaba anorgasmia y reducción de testosterona, lo cual reducía el deseo.

Joaquín, de 42 años, solicitó apoyo luego de que después de 20 años de tener una vida sexual activa finalmente confesó que jamás había logrado un orgasmo en pareja, en cambio, con la masturbación sí se presentaba, condición conocida como inhibición eyaculatoria. Durante el tratamiento descubrió que tenía una personalidad obsesiva compulsiva. Y su necesidad de orden y perfección provocaba que durante las relaciones sexuales estuviese más atento en su proceder sexual, que a sus propias sensaciones para concebir el orgasmo. En cambio en privado, como no había nadie que pudiese “calificarlo”, la tensión disminuía y conseguía el goce sexual.

Los casos anteriores son apenas una muestra diminuta de un problema que las parejas enfrentan en su vida sexual, donde una cama antes cálida se torna fría. ¿Qué lo provoca?

“Las disfunciones de la vida erótica son más comunes de lo que parecen y afectan a alrededor de 40 a 70% de los mexicanos”, señala el doctor David Barrios, maestro en Ciencias Sexológicas.

El estudio del Instituto Mexicano de Sexología (Imesex) Sexualidad femenina: datos de México da cuenta de que sólo 18% de las mujeres experimenta orgasmos por cada relación sexual –es decir, siempre–; 21% de las mexicanas tiene de siete a nueve por cada 10 relaciones; 56% tiene menos de seis orgasmos por cada 10 relaciones y 5% no experimenta ningún tipo de orgasmo, condición que anteriormente se conocía despectivamente como frigidez.

Inteligencia erótica

El estudio Sexualidad e inteligencia erótica de los mexicanos realizado por la Asociación Mexicana de Agencias de Inteligencia del Mercado y Opinión A.C. (AMAI) da fe de que sólo 34% de los mexicanos se encuentra muy satisfecho con su vida sexual. El 45% sólo satisfecho y 21% vive con muy poca o sin satisfacción. Únicamente 25% de los mexicanos (hombres y mujeres) siempre que tiene relaciones sexuales alcanza el orgasmo y 9% nunca. Los hombres son quienes más lo consiguen, 69%, contra 59% de las mexicanas.

Explica el doctor David Barrios que las disfunciones de la vida sexual engloban todas las alteraciones persistentes en la curva de la respuesta sexual ya sea en el deseo, la excitación o el orgasmo. “No es enfermedad sino un síntoma, pues puede aparecer o desaparecer en diferentes momentos de la vida y tiene orígenes diversos”, explica el también especialista en educación y terapia sexual.

Entre las causas orgánicas –de acuerdo con Barrios– se encuentran enfermedades como la diabetes o problemas cardíacos o el uso de ciertos fármacos psiquiátricos. Entre los factores socioculturales se pueden contar culpas y preceptos religiosos que cancelan el derecho al placer sexual.

“Muchas mujeres todavía están limitadas por la idea de que deben parecer inexpertas o que no pueden mostrar mucha experiencia y mucho menos tener varias parejas sexuales”, afirma la doctora Paulina Millán, coordinadora de Investigación del Instituto Mexicano de Sexología.

No obstante, las principales causas están relacionadas “con cuestiones psicoemocionales donde el estrés, la angustia, el enojo, las experiencias o fantasías violentas o incestuosas inhiben, inconscientemente, el derecho al placer”, indica el doctor José de Jesús González, director del Instituto de investigación en Psicología Clínica y Social (Iipcs).

El estudio de la AMAI también develó que los mexicanos carecen de inteligencia erótica, es decir, la mayoría ignora la sensualidad (coqueteo, caricias, besos, el ambiente) íntimamente relacionada con el placer sexual. Sólo tres cuartas partes hacen algo especial antes del acto sexual, y sólo cuatro de cada 10 tuvieron jugueteo erótico previo.

“En la mayoría de los pacientes este tipo de problemas es multifactorial. De ahí que es importante que la persona solicite ayuda a terapeutas especializados para que identifique la causa y otorgue el tratamiento personalizado”, subraya el doctor Barrios.

¿Anorgasmia o preorgasmia?

Muchas de las mujeres que no alcanzan el orgasmo, en realidad lo que tienen es preorgasmia, es decir, que sí sienten que están llegando pero se queda “a un pasito” antes del orgasmo. Les da miedo dejarse ir o soltar el control, y entre las razones más frecuentes está la culpa, la mala comunicación, la falta de receptividad de la pareja, el exceso de control, el miedo a lo desconocido, la entrega o el temor a ser lastimados. Fuente: Saber escoger, de Alessia de Bari.

Repertorio de síntomas

Coinciden los especialista que las disfunciones de la vida erótica siempre han existido, pero anteriormente se negaban o se ocultaban por vergüenza, o simplemente la falta de información hacía que las personas ni siquiera tuvieran claro que enfrentaban este tipo de problemas. “Para evitar esta estigmatización y el mal diagnóstico se dejó de hablar de frigidez o impotencia, y se habló de disfunciones de la vida erótica que además dan cabida a diversidad de sintomatologías o síndromes”, explica el doctor Barrios.

“La mayoría de mis pacientes llega por conflictivos aparentemente lejanos a la disfunción como problemas con sus padres, parejas, trabajo, pero ya en terapia aparece”, indica José de Jesús González, quien agrega que en promedio una persona puede tardar hasta tres años en buscar ayuda.

El acceso a la información y la apertura a temas sexuales han permitido que las personas afectadas identifiquen su problemática y busquen ayuda, “pero todavía en zonas rurales existen mucha falta de atención”, comenta David Barrios.

También el exceso de información puede generar problemas: “Existe la idea de que las relaciones sexuales son como las vemos en el cine o lo que vemos en las películas porno, entonces a muchas mujeres les angustia no tener un orgasmo sólo con la penetración”, agrega la doctora Paulina Millán.

Entre las disfunciones sexuales más comunes, tanto en hombres como en mujeres mexicanas –indica el David Barrios– se encuentran el trastorno de deseo sexual hipoactivo (TDSH), en otras palabras, carecer de ganas de apetito sexual; la preorgasmia, que consiste en tener excitación pero no concebir el orgasmo y, en menor cantidad, la ausencia total de orgasmo o la dispareunia, que es el dolor al coito.

En el caso de los varones la eyaculación precoz afecta al 55% con más de 40 años. En el caso de las mujeres la más común es la falta de deseo o la anorgasmia eventual o secundaria.

Beneficios de la masturbación

Si bien por muchos años fue considerada dañina para la “salud mental”, la verdad es que esta otorga varios beneficios tales como el conocer cuáles son los puntos de placer y el tipo de manipulación que gusta. También puede ayudar a relajarse y facilitar el orgasmo, pues la comunicación con la pareja será clara y puntual. Fuente: Saber escoger de Alessia de Bari.

Las disfunciones de la vida erótica afectan tanto a jóvenes como a personas mayores, pero existen algunas selectivas relacionadas con la edad. “En el caso de la disfunción eréctil, después de los 40, principalmente está relacionada por problemas físicos como la hipertensión, dislipidemia y depresión. En jóvenes ocurre principalmente por ansiedad”.

En el caso de las mujeres –continúa el doctor Barrios– muchas veces a menor edad, la falta de experiencia o la ansiedad puede ocasionar fases de anorgasmia, que con las experiencias y el autoerotismo o masturbación pueden cesar.

Lamentablemente la masturbación todavía está mal vista y poco practicada por las mexicanas, así lo reveló un estudio del Imesex que da cuenta que sólo el 68% ha acariciado sus órganos y apenas 43% ha tenido un orgasmo por masturbación.

En las mujeres mexicanas de más de 40 años –agrega el doctor Barrios– las disfunciones también son ocasionadas por cuestiones orgánicas o bien por ingerir medicamentos como tranquilizantes y antidepresivos los cuales desequilibran los circuitos de dopamina y serotonina, neurotransmisores relacionados con el placer y el deseo sexual. No hay que olvidar que entre las mexicanas la automedicación es muy común.

¿Qué es el orgasmo femenino?

Se trata de las contracciones mioclónicas (involuntarias, breves, bruscas y repentinas) en la región pélvica, a intervalos de ocho segundos, aunados a una sensación subjetiva de placer explosivo y paz. Generalmente viene acompañado de una liberación física y emocional. Fuente: Saber escoger, de Alessia de Bari.

Los tres ejes

Las disfunciones de la vida erótica afectan por igual sin importar la orientación sexual. “Pero en mi experiencia clínica, a las mujeres con orientación lésbica les va mucho mejor, pues tiene un erotismo mucho más integral y no sólo centrado en la penetración. Gozan de un amplio repertorio sexual”, comenta el doctor Barrios, autor del libro En las alas del placer.

El estudio de la AMAI también da fe de que los hombres mexicanos están más satisfechos que las mujeres: 35% contra 32%. Y la edad de mayor placer es entre los 25 y 34 años.

Asimismo asegura Barrios que actualmente dentro de estas diversidades sexuales existe una denominada asexualidad, presente en 2% de la población, y que consiste en la falta de deseo por contacto sexual. “Pueden tener relaciones sexuales y no experimentar orgasmo, pero no les genera conflicto. Cuando acuden a terapia es por la presión o agresión que sufren por parte de personas a quienes develan su condición”.

Caso contrario ocurre con las personas que llevan una actividad sexual extremadamente activa, como los donjuanes o “ninfomaníacas”, quienes en ocasiones no lo disfrutan tanto como lo aparentan. A decir del doctor José de Jesús González esto obedece a que la actividad sexual es empleada como una especie de anestesia para “tapar” un doloroso vacío interno. “Inconscientemente lo que buscan es amor, y saltan de cama en cama en un intento por negar esta necesidad o la angustia que les genera el vacío”.

El problema –coinciden los especialistas– es que al igual que lo que sucede con el uso de drogas, el sexo practicado de manera obsesiva genera síndrome de abstinencia y resistencia, por lo que se intenta llevarlo al extremo para lograr el placer anhelado.

Coinciden los especialistas en que al igual que la salud física, la salud de la vida erótica tiene tres ejes principales: orgánico, psicoafectivo y sociocultural, y es responsabilidad de cada persona guardar el equilibrio en estas áreas para no ver afectada su vida sexual.

“Hace años acuñé la frase de ‘el orgasmo es de quien lo trabaja’ y así es. Cada quien es responsable de su salud sexual. La pareja puede contribuir a mejorarla o empeorarla, pero es responsabilidad de cada ser humano trabajar por una sexualidad plena; no hay edad límite para disfrutar de una vida sexual completa”, afirma el doctor Barrios.

Lo que sí es un hecho, coinciden los especialistas, es que de no ser tratadas, las disfunciones de la vida erótica invadirán diversos aspectos de la vida.

“Las disfunciones pueden vivirse como un fracaso y, por lo tanto, transformarse en enojo que puede llevar a la persona a aislarse emocionalmente, al grado de negarse la posibilidad de conocer o amar a otras personas, o incluso llegar al extremo de no tolerar siquiera cualquier tipo de acercamiento”, puntualiza el doctor González.

Y es que, convienen los especialistas, la parte erótica de la vida incide no sólo en el ámbito sexual, sino también en áreas como la creatividad, el placer, disfrute por la vida, el saber compartir, etcétera.

La buena noticia, señalan los expertos, es que cualquier disfunción de la vida erótica puede resolverse siempre y cuando se acuda con los especialistas adecuados para así olvidarse de las camas frías.

 

Disfunción eréctil en números

Anteriormente llamada impotencia, consiste en la dificultad para obtener o mantener una erección. En México, la disfunción eréctil se incrementa con la edad. Esta tiene una prevalencia de 9.7% en los varones entre 18 y 40 años y del 25% en varones de 55; y puede afectar hasta el 65% de hombres de 65, 75 y 80 años.

El tabaquismo, el alcoholismo, la depresión, la ansiedad inciden, también la baja escolaridad (asociada con condiciones sociales adversas donde se encuentran inmersos sentimientos de insatisfacción y una alta frustración), así como percepción de insatisfacción con y de la pareja son otros factores que incrementan el riesgo de disfunción eréctil.

Fuente: Prevalencia de disfunción eréctil en hombres de 18 a 40 años en México y factores de riesgo asociado.

 

 

Círculo virtuoso de la sexualidad

Atracción: Coqueteo para las mujeres; deseo de conquista para los hombres.

Foreplay: Caricias, besos, ambiente físico: fuerte carga afectiva y generadora de deseo (más relevante para las mujeres).

Exploración más estimulación: parte inicial del acto sexual que incluye aceptación y placer físico.

Orgasmo: placer físico y clímax.

Fuente: AMAI

 

 

Las 5 barreras sexuales más comunes entre los mexicanos

Barreras A qué % le ocurre
Cansancio físico en el acto sexual 43
No tener deseo sexual 34
No llegar al orgasmo 33
No sentir mucho o nada durante el acto sexual 32
Resequedad vaginal 31

Fuente: AMAI

 

Por Mariana Chávez Rodríguez