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11 comidas que debes probar alguna vez en tu vida

El mundo está lleno de exquisiteces, alimentos únicos y platos increíbles que disfrutar. Afortunadamente muchos se encuentran a nuestro alcance. Hoy nos hemos atrevido a seleccionar las 11 comidas que hay que probar antes de morir, con la dificultad que conlleva el asunto. Son tantas y todas tan igualmente espectaculares, que la tarea ha resultado complicada.

Una advertencia cabe aquí, esta lista es muy personal y se basa en  experiencias subjetivas.

1.- El mole rojo

El término mole hace referencia a una mezcla de ingredientes con la que se elabora la salsa que lleva su nombre: chiles varios, cacao, cacahuates, tomate, nueces, pasas, etc. Hay tantos moles como regiones o familias que lo preparan. El mole más conocido es el poblano, considerado por muchos como el mole por antonomasia y especialidad de la ciudad de Puebla. Se sirve con pollo y se acostumbra a acompañarlo de arroz con jitomate.

2.- El thali indio

La gastronomía india, una de las más carismáticas del mundo, se está introduciendo lentamente en occidente, para alegría de sus fans. De entre todas sus elaboraciones, hay un plato que reúne muchas de ellas: el thali. Típico de la región de Kerala, se sirve en hoja de banana, con mucho arroz y pan paratha o papadam, rodeados de salsas y otros alimentos. Entre la lista encontramos banana chips, salsa de mango encurtido, curry, jengibre. salsa de yogur y combinaciones únicas como el sambar, un preparado de lentejas o el olan, a base de calabaza.

3.- El sushi

El plato más mítico de Japón es un obligado a degustar, al menos, una vez en la vida. Para quienes aún no estén lo suficiente sumergidos en la cocina japonesa, si es que queda alguno por ahí, el sushi son pequeñas porciones de arroz envueltas, o no, en papel del mismo alimento o algas y rellena o coronadas de verduras, pescado o marisco. Entre las numerosas variantes del sushi, las más populares son el nigiri sushi, el maki sushi, el gunkan sushi, etc que. Estos delicados bocados se acompañan de salsa de soja, wasabi y otros encurtidos.

4.- El mezzé de Oriente Medio y el Mediterráneo

Mezzé no es un plato, sino una antigua forma de comer propia de Oriente Medio o otros países del Mediterráneo que consiste en servir una amplia variedad de manjares al mismo tiempo (al más puro estilo de una carnita asada en México). No existe un mezzé único, pues este depende del país, región o, incluso, local en el que nos encontremos. Labné, babá ganoush, hummus, muhammara, tabulé, dolmas, samosas y un largo etcétera de elaboraciones se juntan en un espectáculo de color, textura y sabor al que es imposible resistirse.

5.- El cevapcici de los Balcanes

El cevapcici es un delicioso plato tradicional de las cocinas de los Balcanes, elaborado con una base de carne picada. Dependiendo de la zona, el tipo de carne varía de cerdo, cordero, ternera o una combinación de estas. La carne se condimenta con cebolla y ajo picados, se le da forma alargada y se pasa por la parrilla, hierve en agua o fríe. Se sirven como relleno de panes planos caseros, a modo de sandwich, y acompañados de ajvar, una salsa de pimiento rojo, berenjena, ajo y aceite de oliva que eleva a estos pequeños bocados a la categoría de cinco tenedores.

6.- El Dim sum chino

Se trata de un estilo de comida china, que consiste en pequeños bocados tradicionalmente servidos en pequeñas cestas de bambú o en platos pequeños, según el tipo. El Dim sum tradicional incluye una gran variedad de bollitos cocinados al vapor, rellenos de carne, mariscos o verduras. Al igual que ocurre con el mezé, es normal compartir distintos platos entre todos los comensales y así todos pueden probar una gran variedad de sabores y tipos distintos.

7.- La carne wagyu japonesa

El corte de carne wagyu es uno de los más exclusivos del planeta. Este tipo de res es oriunda de la región de Kobe, Japón y para que el sabor de la carne sea único, las vacas son alimentadas personalmente con soja y paja seleccionada especialmente. Esta carne es pura mantequilla, fundiéndose en la boca por efecto de la gran cantidad de grasa infiltrada que contiene, lo que, también, le otorga un sabor muy especial.

8.- Las ostras Guilardeau

Según los entendidos en ostras, las Guilardeau son las mejores del mundo  -aunque también las más caras-. La familia Gillardeau lleva mucho tiempo cultivando ostras en las cercanías de Oléron, en la fachada atlántica francesa. Son ostras más grandes y carnosas que la mayoría, de espectacular sabor a mar, que no requieren de más que un ligero chorrito de limón para hacer bailar los paladares más exigentes.

9.- El caviar negro

Estas huevas del pez esturión destinadas al consumo humano son una de las mayores exquisiteces que se pueden encontrar sobre la faz de la tierra. El mejor caviar es el del esturión que se pesca en el mar Caspio en Azerbaiyán, Irán y Rusia. Los mayores precios, reflejo de la rareza o escasa disponibilidad del esturión, se pagan por el caviar de las variedades beluga, osetrá y sevruga.

10.- El jamón de Jabugo ibérico puro

El jamón de jabugo ibérico puro. Concretamente el “Manchado de Jabugo” que se produce en la región de Huelva, y que está considerado como el más caro del mundo. Estas finas láminas de carne de cerdo curada y grasa entreverada se han convertido en uno de los bocados más apreciados en el mundo entero, aunque solo unos pocos son los afortunados que las pueden degustar sólo 80 unidades se ponen en venta cada año.

11.- Los pasteles de Belem portugueses

Los pasteles de Belem son unos dulces de hojaldre y crema tradicionales de la gastronomía portuguesa. Creada por las monjas del convento de San Jerónimo hace mas de 200 años, la receta fue vendida a Domingo Rafael Alves que comenzó a comercializarlos en 1837 en la “Casa Pastéis de Belem” de Lisboa, siendo esta su mayor secreto. Este es el único lugar en el que se elaboran. Las largas colas que se forman para comprarlos son muestra de su popularidad, aunque mejor que llevarlos a casa es degustarlos recién horneados en uno de los varios y auténticos espacios que hay en la trastienda.