Tienes activada la opción de bloqueo de anuncios, por eso no puedes ver adecuadamente tu portal Contenido.com.mx Si desactivas esa función podrás disfrutar íntegramente de la mejor información que ofrecemos todos los días. ¡Gracias por tu comprensión!

Importante: Nuestro Aviso de Privacidad ha cambiado a partir del 14 de mayo de 2018, puedes consultarlo aquí: http://contenido.com.mx/aviso-de-privacidad/
facebook@ twitter@ instagram@ youtube@

Te puede interesar

¿Cómo nos ven en el extranjero?

A un año de los sismos II

Alimentos procesados… ¡y benéficos!

Inicio / Reportajes / Uruguay y la marihuana: ¿ejemplo para México?

Uruguay y la marihuana: ¿ejemplo para México?

El país sudamericano cumple cinco años de haber regulado la producción, venta y consumo de marihuana con fines recreativos, una decisión polémica que ya forma parte de su realidad.

A fines del 2013 Uruguay sorprendió al mundo cuando su gobierno, encabezado entonces por el socialista José Mujica, promulgó una ley que regula la producción, venta y consumo de marihuana con fines recreativos. La noticia fue celebrada por quienes descalifican la política prohibicionista en materia de enervantes, pero fue repudiada por la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes (JIFE), dependiente de la ONU, que acusó al mandatario sudamericano de violar tratados internacionales.

“Están por cumplirse cinco años de aquel suceso por lo que es momento oportuno para revisar lo que trajo consigo”, opina Javier Oliva Posada, profesor y académico de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM, para quien vale la pena reflexionar sobre el caso uruguayo ante la posibilidad de que ocurra en México, como parte de la estrategia de pacificación del nuevo gobierno mexicano para abatir la violencia provocada por el crimen organizado.

¿Qué implicó la regulación de la marihuana en Uruguay? Oliva, especialista en temas de seguridad nacional, explica que la normatividad comprendida en la Ley 19.172 describe quiénes pueden producir, quiénes y bajo qué condiciones pueden comercializar, y cómo se puede acceder al producto.

 

HERRAMIENTA PODEROSA

Esta ley fue concebida como “una herramienta para desestructurar el mercado ilegal de drogas que tanto daño causa”, anuncia la página digital de la Presidencia de la República Oriental del Uruguay. Por su parte, Oliva señala que tuvo por objeto apartar a los habitantes de aquel país del comercio ilegal y de todo lo que ello implica, buscando, mediante la intervención del Estado, atacar las devastadoras consecuencias sanitarias, sociales y económicas del uso y abuso de sustancias psicoactivas.

En 2014 el mercado total de consumo de marihuana en Uruguay alcanzó 34 toneladas, el equivalente a unos 44 millones de dólares. Entonces unas 160,000 personas consumían cannabis y 60,000 de ellas lo hacían frecuentemente, según datos de la Junta Nacional de Drogas.

¿Quiénes pueden cultivar marihuana en Uruguay? De acuerdo con el académico Oliva, el Estado dispuso de terrenos que otorgó a las empresas privadas Symbiosis e International Cannabis Corp, a las que concesionó, mediante licitación pública, tanto la producción de la hierba como su procesamiento para obtener paquetes termosellados de cinco gramos que se comercializan en farmacias autorizadas. ¿Qué contienen esos envases? Flores de cannabis (cogollos) desecadas, sin moler ni prensar.

Las autoridades contemplaron vender dos variedades denominadas “Alfa 1” y “Beta 1” que son híbridos de predominancia índica y sativa, respectivamente.

Las empresas concesionarias pagan impuestos y el dinero se ocupa para financiar las actividades del Instituto de Regulación y Control del Cannabis (IRCC), dependencia responsable de la correcta aplicación de la nueva legislación.

De acuerdo con ellas, los compradores podrán hacerse de un máximo de 40 gramos mensuales de cannabis, a razón de 10 gramos por semana. El precio de venta al público lo fija cada semestre el gobierno uruguayo y lo anuncia en la página digital del IRCC. Durante el periodo agosto 2018 a enero 2019 el paquete de cinco gramos costará 213 pesos uruguayos, unos 130 pesos mexicanos.

Por otra parte el Estado aprobó el cultivo de hasta seis plantas por casa habitación, cuya cosecha (máximo 480 gramos al año) estará reservada en todo momento para consumo de quien la siembre, así que está prohibido comercializarla. Quienes opten por convertirse en cultivadores deben obtener, de manera gratuita, una licencia por tres años, renovable al final del periodo pero que puede ser revocada en cualquier momento si se hace mal uso de ella. En agosto pasado el IRCC tenía registrados 6,737 cultivadores.

Un tercer grupo de productores lo constituyen los clubes de membresía, asociaciones civiles que tienen entre 15 y 45 miembros y que cuentan con instalaciones para cultivar un máximo de 99 plantas. Su producción y acopio nunca podrá superar los 480 gramos anuales por socio. Actualmente funcionan 103 clubes.

¿Quiénes pueden comprar marihuana legal? Es necesario ser ciudadano uruguayo o residente permanente e inscribirse en un registro oficial en locales del Correo Uruguayo; al solicitante se le toman las huellas dactilares que servirán para identificarlo cuando acuda a una farmacia y surtir su pedido sin más preguntas. En cuanto el solicitante ingresa a la base de datos se le denomina adquiriente. Quienes estén bajo dicho estatus no pueden ser ni cultivadores, ni pertenecer a un club de membresía.

 

CONTEXTO FAVORABLE

¿Qué factores permitieron a Uruguay legalizar la marihuana cuando otros países se resisten? Oliva sostiene que Uruguay lleva mucho tiempo estando a la vanguardia de las políticas progresistas a escala mundial. Por citar ejemplos, en 1913 aprobó una ley de divorcio que permitió a las mujeres separarse de sus maridos simplemente dando aviso en un juzgado. En 2012 legalizó el aborto sin restricciones.

En cuanto a la marihuana, el país conosureño dejó de criminalizar tanto su consumo como su tenencia para uso personal en el último tercio del siglo pasado.

Por su parte, la mexicana Mariana Sevilla, activista cannábica y contra la estrategia prohibicionista en torno a la planta, pondera la voluntad política que tuvo el entonces presidente uruguayo José Mujica el principal promotor de la iniciativa de legalización, quien supo allegarse el respaldo legislativo necesario para lograr su aprobación.

Comunicóloga y fotógrafa de profesión, Sevilla subraya que la decisión no fue fácil ni popular porque en aquel momento 71% de la sociedad uruguaya se declaraba en contra, pero la decisión del gobernante de asumir el llamado “costo político” terminó por agradar al electorado que, en 2015, eligió como su sucesor a un miembro de su partido, el actual presidente Tabaré Vázquez.

Sevilla y Oliva coinciden en que a Uruguay se le facilitaron las cosas por no ser exportador de la droga, ni estar en una ruta de tránsito. Además de contar con un eficiente sistema de regulación y bajos niveles de corrupción, pues el país figura en el sitio 23 en el Índice de Transparencia Internacional, del que México ocupa el 135.

Si bien a las autoridades les preocupaba el crimen organizado, sus argumentos más sólidos tuvieron que ver con la salud pública. El hecho de que el consumidor de marihuana acceda a un producto de mejor calidad que el ofrecido en la clandestinidad lo expone a menos efectos secundarios.

Uruguay no se ha arrepentido del paso que dio. Un estudio de Monitor Cannabis, plataforma digital establecida por la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de la República para intercambiar información sobre el inédito proceso de legalización, arrojó que sólo cuatro de 10 ciudadanos lo desaprueba.

Oliva Posada interpreta este dato como un reconocimiento a la acertada implementación de cada aspecto de la regulación, a pesar de que ha caminado con más lentitud de la que se previó y que ha debido encontrar soluciones para una serie de contratiempos.

“Fue en 2014 cuando fueron inscritos los primeros cultivadores y empezaron a organizarse los clubes cannábicos” indica la activista Sevilla, quien por entonces viajó a Montevideo y otras ciudades uruguayas para estudiar su estrategia de legalización. En aquel momento ni siquiera había fecha para que las empresas concesionarias comenzaran a producir la hierba que se comercializaría en las farmacias, cuyos dueños temían meterse en un negocio poco redituable (el margen de ganancia es mínimo) y atraer clientela indeseable.

Pasaron dos años más hasta que en julio de 2017 el Estado contó con el stock suficiente para surtir a las 16 farmacias que en aquel momento estaban autorizadas para vender el peculiar producto.

Fue un éxito comercial. En menos de nueve meses el número de “adquirientes autorizados” alcanzó los 20,000 (actualmente es de 26,152), lo que superó con mucho la oferta mensual, generando largas filas de espera y frecuente escasez. De acuerdo con testimonios recogidos por la prensa uruguaya, los boticarios reconocen que el nuevo producto les genera un 27% más de clientela.

Un reporte del canal de televisión alemán DW resalta la naturalidad con la que el público asiste a las farmacias. “Todos los días es posible ver un collage de gente, lo mismo jóvenes que gente mayor, con todo tipo de apariencia, hasta jefes de familia que compran para evitar que sus hijos vayan a las bocas (puntos de venta ilegales). Ancianos que la adquieren para aliviar sus dolores, fabricar aceite o preparar brownies”, explica el narrador de la nota.

La activista Sevilla recuerda que cuando arrancó esta iniciativa no faltó quien predijera desórdenes o problemas de inseguridad alrededor de los expendios, así como actos de represalia por parte de los narcotraficantes, pero todo ha transcurrido en calma, tanta que aún sorprenden las discusiones cuando alguien intenta colarse en la fila.

Sevilla apunta que las aglomeraciones tienen que ver con que la demanda ha superado en mucho a la oferta. Monitor Cannabis informa que sólo un 20% de los adquirientes logra abastecerse de forma regular.

Los principales cuellos de botella están en primer lugar en la cantidad de producción permitida a las empresas, limitada a cuatro toneladas en total por año, lo que alcanza para abastecer a 8,333 personas, y en este momento está dejando fuera a 17,819, pero serán más si continúa el ritmo ascendente de registros. “El gobierno tendrá que abordar seriamente el problema del suministro si quiere que la legalización funcione”, asegura Sevilla, quien no se muestra optimista en cuanto a las acciones que pueda tomar el actual presidente Vázquez.

 

IMPREVISTOS Y DESAFÍOS

Para muchos de los comerciantes de marihuana la euforia acabó cuando intentaron depositar las ganancias en su cuenta bancaria; no sólo no pudieron, sino que recibieron la noticia de que podrían perderla debido a la legislación financiera internacional que prohíbe recibir fondos provenientes del narcotráfico y que, aun cuando provenga de una actividad legal en Uruguay, lo considera lavado de dinero.

Estas disposiciones afectaron también a las dos empresas privadas que tienen la concesión para producir legalmente la hierba porque el Banco Itaú (Brasil) les canceló sus cuentas.

Ante las restricciones y amenazas, dos farmacias dejaron de vender y unos 20 solicitantes de licencia para comercializar marihuana desistieron de su propósito.

Incluso el estatal Banco de la República (BROU) avisó del inminente cierre de las cuentas de las farmacias vinculadas al comercio del estupefaciente. El presidente de la institución Jorge Polgar explicó que “mantenerlas abiertas provocaría el aislamiento financiero del BROU y de sus clientes”. Señaló que “quedarían inhabilitadas, por ejemplo, la realización de transferencias, operaciones de comercio exterior, y la compra-venta de valores en el exterior”.

Al momento de escribir este reportaje existen 14 expendios autorizados que siguen funcionando, siete de ellos en Montevideo, y el resto dispersos al interior del pequeño país, según el directorio de lRCC.

Mientras se encuentra una solución definitiva, como crear un sistema financiero paralelo, los dueños de estas boticas han optado por algunos trucos como usar sus cuentas personales o las de negocios conexos o pagar tanto a sus empleados como a sus proveedores con dinero en efectivo, en cash; lo que no deja se ser motivo de tensión porque la ley exige que todos los negocios deben estar bancarizados, explicó recientemente un expendedor de marihuana legal a DW.

Los uruguayos no inventaron el hilo negro, siguen el ejemplo de sus pares de otras partes del mundo como en los ocho estados de la Unión Americana en que está legalizado el comercio de cannabis para uso recreativo, ya que solamente entidades financieras con margen de operación territorial muy restringido pueden tomarlos como clientes.

 

EVALUACIÓN INCIPIENTE

A pesar de haber transcurrido casi cinco años de la decisión tomada por Uruguay, la lentitud para aterrizarla no permite evaluar cómo ha repercutido en los hábitos de consumo y determinar si ha inhibido el acercamiento a drogas duras. En México, el líder perredista Fernando Belaunzarán Méndez considera que esto último es posible porque el usuario ya no está en contacto con el intermediario o dealer, quien lo incita a probar otras sustancias.

De acuerdo con Monitor Cannabis, el mercado de consumo en Uruguay mueve anualmente unos 40 millones de dólares, de los que una cuarta parte, 10 millones de dólares, ya pasaron al sector legal de la economía. ¿El país vive drogado? Belaunzarán los rechaza porque hasta ahora ha funcionado la supervisión del consumo.

Otras voces lo atribuyen al control del THC, la principal sustancia psicoactiva del cannabis, que en los sobres de las farmacias no supera el 9%. Los usuarios acostumbrados a fumar consideran que con esos niveles la marihuana “no pega nada”. Lo cierto es que la artesanal, producida por los cultivadores autorizados, puede alcanzar un THC de 20%, pero la de las farmacias es la más vendida.

Belaunzarán fue diputado federal en la legislatura 2012-2015 y promovió desde esa posición una iniciativa de ley para regular los distintos usos de la hierba, desde el medicinal hasta el lúdico. Indica que no se han reducido los montos de la droga ilegal decomisados por la policía de aquel país, pero ve un signo positivo en que no se han incremento, a pesar de que el producto que se vende en las calles -el llamado prensado paraguayo- cuesta hasta tres veces menos que el ofrecido por farmacias.

“En Uruguay los niveles de violencia relacionados con el narcotráfico nunca han sido alarmantes, pero a últimas fechas han crecido, pero no por desmanes en los expendios legales, sino por disputas entre quienes controlan lo que queda del mercado ilegal”, comenta el entrevistado.

 

POLÉMICA RESTRICCIÓN

Otro de los factores que explica la normalidad del proceso uruguayo radica en que los extranjeros no residentes no pueden acceder a la marihuana legal. La activista Sevilla no deja de criticarlo, pero el académico Javier Oliva cree que la medida ha evitado que el país sudamericano se convierta en un polo de atracción para el turismo cannábico, además de alejarse de experiencias como la de Holanda, en la que el consumo quedó relacionado con la prostitución o los sex shops.

En los hechos no hay una zona de vicio en Montevideo, sino que la producción y el consumo se distribuye por todos los barrios, donde proliferan los grow shop para vender insumos a los cultivadores.

El académico Oliva ve factible que el Estado uruguayo termine por arrinconar a los traficantes, cuya zona de influencia sería marginal, aunque advierte que este modelo sudamericano difícilmente podría replicarse en otras realidades más complejas como la mexicana. Sin embargo, la próxima secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, se ha mostrado dispuesta a revisar esta experiencia, como otras que han sido acertadas para atacar el mercado ilegal de enervantes.

Los tres entrevistados para este reportaje coinciden en que el valor de la experiencia uruguaya está en su osadía más que en su repercusión internacional, debido a que se trata de un mercado muy pequeño; además consideran que los cuestionamientos al enfoque prohibicionista crecerán a la luz de lo que ocurra en Canadá, país que en junio pasado legalizó la producción, comercio y uso recreativo de la marihuana en todo su territorio y que próximamente promulgará la normatividad correspondiente.

“A partir de entonces, desde California hasta el Polo Norte, estará regulada la marihuana para todo uso y eso no sólo traerá felicidad a un grupo de personas, generará una industria lucrativa con alto margen de ganancia, apertura de empleos e ingresos para el fisco”, sostiene Belaunzarán, quien considera una tontería sostener la política de prohibición de consumo de drogas porque sus costos han sido altísimos y nada benéfico. “Ahora, quienes no han querido tomar en cuenta la experiencia uruguaya por considerarla de escasas dimensiones, tendrán que observar a Canadá”, insiste el político perredista.

No le falta razón si tomamos en cuenta que en el país norteamericano hay unos cinco millones de consumidores y su mercado podría generar más de 3,800 millones de dólares por año, según Statistics Canada, la agencia estatal canadiense de estadística.

 

 

Oposición legal

La JIFE considera que la legislación uruguaya (como ahora la canadiense) relacionada con el uso recreativo de la marihuana es contraria a la Convención de 1961, “en virtud de la cual los Estados parte están obligados a limitar exclusivamente la producción, la fabricación, la exportación, la distribución, el comercio, el uso y la posesión de estupefacientes a los fines médicos y científicos”.

 

 

Paraísos artificiales

Aunque ningún país del mundo promueve ninguna actividad relacionada con el cannabis, existen 18, además de Uruguay, que muestran alto grado de tolerancia con los consumidores locales y extranjeros. De acuerdo con el sitio web pevgrow.com estos lugares están esparcidos en los cinco continentes:

EUROPA (8)

Países Bajos, Italia, España, Portugal, República Checa, Alemania, Suiza e Islandia.

AMÉRICA (4)

Canadá, Colombia, Jamaica y ocho estados estadounidenses: Alaska, California, Colorado, Massachusetts, Maine, Nevada, Oregón y Washington.

ASIA (5)

Corea del Norte, Camboya, Nepal, Israel y Bangladesh.

ÁFRICA (1)

Sudáfrica

OCEANÍA (1)

Australia

 

Consumo de marihuana en población adulta de América

País                                      Prevalencia %

Canadá**                             46.7

Estados Unidos                 43.7

Chile                                     22.9

Uruguay***                          20.0

Barbados                             16.2

Belice                                    11.7

Colombia                             11.4

Argentina*                            10.6

Suriname                             9.40

El Salvador                          9.26

Brasil                                    8.80

Costa Rica                          7.10

México                                  6.00

Ecuador                               5.26

Venezuela                            5.06

Perú                                      3.79

Bolivia                                  3.61

Paraguay                             2.50

Rep. Dominicana               2.17

 

*Argentina: Población de 16-64 años

**Canadá: Población 15-64 años

***Uruguay: Población 15-65 años

Fuente: Informe sobre uso de drogas en las Américas 2015, Organización de Estados Americanos/Comisión Interamericana para el Control del Abuso de Drogas.

 

(Pedro C. Baca)