martes , septiembre 25 2018
Importante: Nuestro Aviso de Privacidad ha cambiado a partir del 14 de mayo de 2018, puedes consultarlo aquí: http://contenido.com.mx/aviso-de-privacidad/
facebook@ twitter@ instagram@ youtube@

Te puede interesar

Templo de San Jacinto

Y nació el Palacio de Vizcaínas

Ciberseguridad: aumentando conciencia

Inicio / COLUMNAS / Pejenomics. El programa del presidente electo

Pejenomics. El programa del presidente electo

 

¿Cuál es el programa económico del nuevo presidente, qué objetivos tiene y cuáles son las posibilidades de que estos se cumplan?

 

Con ese término, Pejenomics, se ha esbozado la propuesta económica del virtual presidente electo, Andrés Manuel López Obrador, quien pronto dejará de ser AMLO para convertirse en presidente de México. Su elaboración la coordinó quien se supone ocupará la cartera de la Oficina de Políticas Públicas de la Presidencia de la República, Alfonso Romo.

Es diferente del “Programa Económico 2019”, que elaboró su también virtual secretario de Hacienda y Crédito Público, Carlos Urzúa, y es una propuesta general que se ha ido definiendo día a día, a veces con elevado grado de imprecisión pero que apunta a compromisos de “estabilidad macrofiscal y control férreo de la deuda pública, respeto a la autonomía del Banco de México, vigilar la inflación y mantenimiento del régimen cambiario flexible”.

Pejenomics es una propuesta que no difiere en objetivos de lo que las tres administraciones anteriores han presentado, pero que lo hace con diferentes énfasis.

Las metas son crecer con inclusión, lo que implica aumentar el ingreso promedio de los que ganan menos de dos salarios mínimos en México para que el aumento permita cubrir el costo de la canasta básica como punto de partida.

Las otras metas son: reducir pobreza, recuperar la paz, aumentar la productividad y detonar el crecimiento de las empresas, sobre todo micros y pymes; aumentar la inversión pública en obras de infraestructura que tengan impacto regional para que se reduzcan las brechas de desarrollo en la geografía del país, una política para el campo y la industria, y rediseño de todo el gasto público para hacer espacios de ahorro fiscal que permitan financiar la propuesta de impulso al desarrollo.

En México –en los últimos 24 años y en gran parte producto de la gran crisis financiera de 1995, de la cual más del 50% de la población no tiene memoria por su edad (27 años es la media)– el compromiso de mantener finanzas sanas y estables, no sólo puede ser de palabra.

Sin embargo, el nuevo gobierno enfrenta desafíos importantes para mantener la estabilidad, y los más importantes influyen en los objetivos de desarrollo que describe su Pejenomics, porque el cuello de botella que en materia logística tiene el mercado energético y que replica –a pesar de la reforma energética y la introducción de competencia– el modelo de producción para abasto sin competencia de Pemex y CFE ejercerá presión en las finanzas públicas de forma permanente por el subsidio que conllevará mantener precios administrados o controlados de los combustibles y la electricidad.

Y segundo, serán muy complicadas para el gobierno entrante la definición y negociación de la relación comercial con el principal comprador y vendedor para México, mientras el presidente estadounidense Donald Trump continúe retando al sistema de comercio mundial, no sólo al trilateral que involucra a México.

AMLO ha propuesto sustentar el crecimiento en el mercado interno, pero el sector externo de la economía representa (sumando exportaciones e importaciones) aproximadamente el 70% del PIB y, para revertir esta dependencia, es muy probable que el 2024 no sea el año en que se logre el cambio.

Esto último es clave. Se advierte en el equipo económico la decisión de hacer una revisión de las reformas y acciones de gobierno, no para revertirlas, sino para “afinarlas”, lo que pudiera resultar en un avance más que un retroceso.