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Batalla vial: ciclistas vs automovilistas

El rey en la jungla de asfalto es el automóvil. Como amo y señor, ha delineado la cara de la CDMX, depredando espacios y ecosistemas. Hoy se enfrenta a vehículos de dos ruedas y a los humanos que los conducen.

Yoselin y Montserrat tenían hasta hace poco el gusto de usar la bicicleta como medio de transporte. Ambas expiraron su último aliento bajo las cuatro ruedas de dos automotores. En el caso de Christian y Efrén, también ciclistas, vivieron para contarla. El primero, tras ser arrastrado por un microbús, el otro, luego de ser embestido por una conductora que decidió pasarse una luz roja. Y no, no se trata de casos aislados. De 2007 a 2012, el número de ciclistas fallecidos en la Ciudad de México (CDMX) escaló 5%, llegando a contarse hasta 20 atropellados por día, según datos proporcionados por la Secretaría de Salud local, y que contrastan con las cifras de la Secretaría de Movilidad (Semovi), que da cuenta de seis usuarios fallecidos al año.

Si avanzamos un poco, a 2015, la cifra de atropellados ascendió a 19 vidas humanas. Y aunque el despacho de investigación de opinión pública, De las Heras Demotecnia, expone que seis de cada 10 mexicanos considera que este tipo de accidentes se deben a la distracción de automovilistas y ciclistas, 34% cree que es por la falta de precaución de los primeros y sólo 5% piensa que es culpa de los segundos.

Decir que ese vehículo sacado del siglo antepasado, la bicicleta, ha despertado la inquina de propios y extraños es omitir una infame invitación de un par de presentadores en radio y televisión para que los “cochistas” hicieran uso de “la lámina”. Sin embargo, este velocípedo, que lleva al menos cinco décadas luchando por abrirse paso como la mejor opción en una de las ciudades más congestionadas del planeta, intenta obtener su carta de naturalización urbana.

Los resultados de la Encuesta Origen-Destino 2017 del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) indican que en los últimos 10 años los traslados en bicicleta en la zona metropolitana del Valle de México pasaron de menos del 1% (2007) a 2.8% (2017), esto es, más de 400,000 viajes diarios, mientras que quienes han decidido hacer de las cuatro ruedas su modo de transporte, han disminuido de 31.09% a 21.09%.

Una de ellos es Eugenia García, quien hace tres años comenzó a optar por la bici, pasando de los gastos para gasolina y estacionamiento a una movilidad en la que hacer menos tiempo en sus traslados y ahorrar dinero son, hasta el día de hoy, parte de su rutina diaria. Así como ella, Ximena, Iván y Jair –también entrevistados por Contenido– consideran que el riesgo de andar en dos ruedas en la CDMX vale la pena. Ellos son parte de la nueva ola de ciclistas, esa que reconoce la relevancia de políticas públicas como “Visión Cero”, de hacer valer la “Jerarquía de Movilidad Urbana” –proyecto de seguridad vial–, de contar con biciestacionamientos en las calles, ciclovías y sistemas de bicis compartidas como ecoBici, VBike y Mobike, aunque para ello tengan que chocar, literalmente, con vehículos que pesan muchos más kilos que todos ellos juntos.

¿Vale más la pena vivir atorados en el tránsito y contaminando o terminar nuestros días como Yoselin, Montserrat, Christian o Efrén? ¿Qué tan cierto es que la CDMX puede ser una ciudad ciclista y qué tanto una utopía por querer hacerla una ciudad más humana? Ejemplos de ello sobran, para muestra, en el listado bianual de Copenhaganize, que reúne a 20 ciudades de todo el mundo de un total de 138, como las más amigables para las dos ruedas, tomando en cuenta parámetros como las infraestructuras ciclistas, el apoyo de los gobiernos, los sistemas de bicis públicas, la brecha de género entre los pedaleantes o el tráfico, destacan: Copenhague (Dinamarca), Utrecht (Países Bajos), Tokio (Japón), Berlín (Alemania), Barcelona y Sevilla (España), París (Francia), Helsinki (Finlandia) y Montreal (Canadá).

Sin embargo, de este lado del charco aún tomará tiempo para que dejemos de ver en algunos cruceros “bicicletas blancas”, que son, como detalla para Contenido el activista, ciclista y vlogger “El Ojo de las Ciclovías”, un recordatorio para que la sociedad haga conciencia de que en ese lugar se perdió una vida “por sus excesos y prisas, por no respetar la vida y el reglamento”, que es, según él, junto a la mala intermodalidad, una de las mayores dificultades a las que cualquier ciclista se enfrenta en esta ciudad.

 

PEDALEO EJEMPLAR

Para Gerardo Pimentel “Zopi”, locutor del programa de radio Bicitlán, transmitido todos los miércoles por el 105.7 de FM, “no se trata de satanizar al ciclista ni al automovilista, tampoco ─explica en entrevista para Contenido de hacer una división o polarizar el asunto”. Al igual que su proyecto radiofónico, del cual forman parte María Rivera (contenidos e información) y José Luis Aragón (producción), se trata de generar afinidad con todo lo que pasa en la ciudad en términos de movilidad.

“Hay que tener –añade Pimentel– un poco de paciencia y tolerancia. Los que usamos la bici [en su caso son 30 años pedaleando], tenemos que ser tolerantes con los otros en el espacio público y generar una sensación de respeto con el peatón y con los autos. Lo que pedimos, también hay que darlo”. Para el también vocalista del grupo de reggae Los Rastrillos, lo que hace falta es que los habitantes entendamos que “los procesos son lentos”, más aún si tomamos en cuenta que han pasado 50 años de una posición en la que el automóvil llevaba la voz cantante.

Prevé que para que lo podamos ver más claro faltarían otros 10 años. Pero, ¿qué se necesita para que esto se acelere? “Voluntad de los gobernadores”, suelta. De que quienes están a cargo de las ciudades inviertan, pues “si no hay presupuesto no habrá esos cambios”.

Aclara que los avances vistos hasta hoy no ha sido fruto de los gobernantes, si bien estos han contribuido a catalizar los esfuerzos de más de 20 años de activismo de una sociedad organizada y la comunidad ciclista, que desde mediados de los ochenta vienen impulsando que la bici tenga visibilidad y un espacio en la calle. “No el que debería tener –apunta Pimentel– pero, al menos, sí como un claro resultado del diálogo con las autoridades”.

 

EMPODERANDO AL GÉNERO

Cuando la sufragista estadounidense Susan B. Anthony decía que “en el momento en el que una mujer monta [una bicicleta], sabe que ya no le pueden hacer daño”, seguro se refería a mujeres como esta “periodista de profesión y ciclista de corazón”, que es como a Maya le gusta definirse. Creadora de contenidos en el canal de YouTube Maya En Bici, se dedica, según explica a Contenido, a “promover de manera positiva el uso de la bici”, convenciendo a la gente de que las cosas buenas que pueden suceder arriba de este vehículo pesan más que todo lo malo.

¿Cuáles cosas buenas? De entrada, recuperar, como mujeres, la libertad para moverse de manera segura, lejos del acoso y las agresiones de género. “En un país con tantas inseguridades, mi evaluación arriba de la bicicleta es que me siento más segura por tratarse de un medio de transporte independiente en el que yo delimito el espacio y el contacto que tengo con los demás. La bicicleta me ha brindado libertad, seguridad, independencia, sustentabilidad y una movilidad más económica”.

 

EL ACTIVISMO DEL PEDAL

Muy pocos le han visto el rostro, pero todos lo conocen como “El Ojo de las Ciclovías”. Para Alán, que es su verdadero nombre, ser parte del activismo de dos ruedas es fundamental a la hora de “tomar las calles” y ganar espacios. Para él, comenzó como parte de las masas críticas en las rodadas de Bicitekas A.C., después, en 2013, como administrador y creador de contenido en su canal de YouTube, a través del cual viraliza los obstáculos con los que un ciclista ha de toparse en la CDMX, gracias a lo cual se ganaría el apodo que le ha dado fama.

Según “El Ojo”, algo que hace falta a nivel local es una mejor comunicación entre las Secretarías de Movilidad (Semovi), de Seguridad Pública (SSP) y la del Medio Ambiente (Sedema) a la hora de crear nuevas infraestructuras. Ejemplifica lo que ocurrió con la creación de la Línea 7 del Metrobús, que al instalarse sobre el Paseo de la Reforma desplazó a los ciclistas. “Simplemente se pasaron la Ley de Movilidad por el arco del triunfo”, reclama. En casos como este entra su parte activista con otros grupos organizados, gracias a lo cual el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), la Sedema y el Gobierno de la CDMX dieron luz verde para crear la ciclovía por camellón para Reforma. “No hay que perder el camino que ya hemos ganado como sociedad”, advierte.

Al referirse al conflicto que existe con los vehículos motorizados, reconoce que en algún momento hubo una guerra con “el auto rey”, pero, se explica, “es porque tristemente la ciudad se diseñó pensada en ellos y los conductores se sentían reyes de todo y no querían dar paso a mejores infraestructuras. Hoy, las congestiones viales nos han dado la razón y han permitido la creación de ciclopistas, el mejoramiento de pasos peatonales, haciendo que más gente se baje del auto y tome la bici, el transporte público o camine”.

 

POR UNA CIUDAD MÁS HUMANA

Aunque dice que nunca se propuso ser una persona clave en materia de movilidad para la CDMX, Areli Carreón, miembro del equipo fundador de Bicitekas y actual Alcaldesa de la Bicicleta, expone en una plática para Contenido que ha sido el trabajo de decenas de profesionales, los cientos de organizadores comunitarios y las miles de personas que pedalean cada día, los que han conseguido que las demandas por mejores espacios públicos sean atendidas por los funcionarios de la administración local y los tomadores de decisiones. Al analizar otras ciudades y sus procesos de transformación urbana, considera que la Ciudad de México es un caso de éxito “porque hemos logrado iniciar esta transformación en un tiempo récord”.

Para la también activista ambiental, el principal desafío es seguir avanzando y aprendiendo para que todos estos cambios sean más ágiles, de mayor calidad y al servicio de toda la ciudad. “Necesitamos vías conectadas y que la ley y los reglamentos de seguridad vial se cumplan”.

Sabe que no únicamente se debe exigir a los demás, pues eso produce conflictos como los que hoy ocurren en las calles: tanto ciclistas, como cualquier otro usuario de la vialidad debe ser “tan cuidadoso y amable con el resto, como queremos que lo sean con nosotros”. Lo importante es que no se pierda una vida más por las razones equivocadas.

 

¿Qué es “Visión Cero”?

Se trata de una política pública, cuyo principal objetivo es conseguir, a largo plazo, reducir a cero las muertes y lesiones fatales causadas por hechos de tránsito. El primer país en adoptarlo fue Suecia, en 1997. Otras ciudades que se han sumado son San Francisco y Nueva York.

En el caso de Ciudad de México, se trata de la primera en adoptar este modelo a nivel nacional y en toda América Latina, articulado a partir de seis ejes:

  • Cambios normativos.
  • Infraestructura para salvar vidas.
  • Aplicación de la ley.
  • Cambio cultural.
  • Sistema de información.
  • Seguimiento de seguridad vial y justicia.

 

CÓMO SER UN CICLISTA URBANO Y NO MORIR EN EL INTENTO

No importa el tipo de bicicleta que elijas (ruta, híbrida, eléctrica, de montaña, bmx, low, fixie o turismo), con estas recomendaciones siempre se podrá rodar seguro en la ciudad:

VIAJA SEGURO

  • Leer el Manual del Ciclista Urbano de la CDMX y el Nuevo Reglamento de Tránsito.
  • Aunque no es obligatorio, es recomendable usar el casco.
  • Utilizar guantes. Es mejor amortiguar una caída que andar con las palmas raspadas.
  • De acuerdo al reglamento de tránsito (Art. 37 y 40), se deben portar aditamentos luminosos o reflejantes por la noche y en circunstancias de poca visibilidad.
  • Invertir al menos el 10% del valor de la bicicleta en un candado “U-Lock”, y evitar los de pernos.
  • Llevar un multiherramientas, espátulas, una cámara de repuesto, bomba de mano, pegamento y parches, nunca se sabe cuándo ocurrirá una ponchadura.
  • Trazar rutas y circular por las más seguras.
  • Evitar “zonas rojas”, aquellas en las que el índice de robos de bicicleta es mayor.
  • Traer siempre una identificación, contacto en caso de accidentes y póliza de seguro o carnet.

 

SIN IMPORTAR EL CLIMA

  • En época de lluvia utilice un impermeable para la parte superior del cuerpo, cubra zapatos y evite todo tipo de encharcamientos.
  • Cuando circule en pavimento mojado reduzca la velocidad y elimine la presión de los neumáticos.
  • Siempre lleve un par de calcetines secos, así como una muda de ropa limpia.
  • Al pedalear en invierno procure mantener caliente el pecho, torso, espalda y manos.
  • De ser posible circule con una mascarilla con filtros o una de algodón.
  • Al “rodar” use gafas y bloqueador solar.

 

A LA HORA DE RODAR*

Que sí:

  • Generar un ambiente de sana convivencia entre todos los usuarios de la vía.
  • Rebasar sólo por el lado izquierdo. En el caso de vehículos motorizados estos deben rebasar con una separación lateral de 1.50 metros.
  • Indicar la dirección del giro o cambio de carril mediante señas con los brazos.
  • En la línea de “alto” utilizar cajón de moto y bici para esperar el cambio de semáforo.
  • Circular por vías ciclistas, salvo cuando estén impedidas o se tenga que rebasar.
  • Pasar los altos en vías secundarias, siempre que no haya peatones o vehículos aproximándose a la intersección por la vía transversal.
  • Utilizar el carril completo del extremo derecho si no hay infraestructura ciclista.
  • Estacionar sobre las aceras siempre que permita el libre tránsito de peatones.
  • Si en algún momento el ciclista es embestido por un vehículo sin ocasionar lesiones o si el ciclista embiste a un peatón sin ocasionar lesiones, podrá ser remitido ante el juez cívico a petición de la parte agraviada.

Que no:

  • Invadir cruces y zonas peatonales.
  • Circular sobre aceras, salvo menores de 12 años y elementos de seguridad pública.
  • Usar carriles exclusivos del transporte público.
  • Utilizar carriles centrales o interiores de vías de acceso controlado.
  • Llevar acompañantes sin capacidad para sentarse por cuenta propia y mantener erguida la cabeza.
  • Traer objetos que obstruyan la visibilidad o distraigan.
  • Transportar cargas que impidan mantener ambas manos sobre el manubrio.
  • Sujetarse a vehículos en movimiento.
  • Utilizar el celular o dispositivos mientras se está en movimiento.
  • Llevar pasajeros apoyados en el cuadro de la bicicleta, salvo que se cuente con una silla especial. 

COFRADÍAS EN DOS RUEDAS

Para los primerizos o completamente nuevos en el ciclismo urbano siempre es bueno recurrir a grupos, organizaciones o clubes ciclistas. Hay al menos 60 en las 16 alcaldías de la CDMX. Estos son algunos:

  • TDP México
  • Bicitekas A.C.
  • Alcaldía de la Bicicleta CDMX
  • Brompton México
  • Red Nacional de Ciclismo Urbano
  • Cletofilia
  • People for Bikes
  • Pedalier´s
  • Tú, Yo, Todos En Bici
  • Distrito Fijo Club
  • División del Sur.

*Fuente: Nuevo Reglamento de Tránsito de la Ciudad de México.

**Fuente: Manual del Ciclista Urbano de la CDMX.

 

Por Eduardo Banda