Importante: Nuestro Aviso de Privacidad ha cambiado a partir del 14 de mayo de 2018, puedes consultarlo aquí: http://contenido.com.mx/aviso-de-privacidad/
facebook@ twitter@ instagram@ youtube@

Te puede interesar

Tu cerebro es el culpable de procastinar

Las consecuencias de aguantarte un estornudo

Trata la inflamación del riñón con estos remedios naturales

Inicio / Acontecer / Lourdes Ruiz, la reina del albur

Lourdes Ruiz, la reina del albur

Esta mujer destaca por su manejo del lenguaje en un mundo enteramente masculino donde con las pícaras expresiones da la vuelta a las palabrasElla es la reina del albur .

Foto: Axel Camacho/Contenido

 

Sobrevivir en un ambiente enteramente masculino donde el lenguaje interviene de manera categórica fue uno de los motores para que Lourdes Ruiz Baltazar pudiera resistir y destacar en el popular barrio de Tepito en la Ciudad de México.

Sus inicios en el tema del albur se dieron cuando sus amiguitos de primaria bromeaban con expresiones y juegos de palabras que ella no entendía pero que al pedir explicación, la respuesta era siempre la misma: “te decimos cuando crezcas” o bien terminaban confesándole: “no te podemos decir porque eres mujer”.

Poco a poco, aguzando el oído, pudo comprender de qué se trataba este difícil arte donde los mexicanos se consideran maestros en el asunto de torcer las palabras.

Doña Lourdes Cruz es hija de padres provincianos (la mamá guanajuatense, el papá sinaloense) que se conocieron en el mercado Coyoacán y que después de casarse se fueron a Tepito, desde allí Lourdes Ruiz se dedicó a continuar con el negocio familiar, la venta de ropa para niños.

A la par del comercio tuvo sus primeros acercamientos con los albures. Recuerda especialmente la frase que estaba escrita en la defensa de una camioneta: “Melón y Melames…” pero que nadie quiso responderle y cuando le explicaron a lo que se referían, ya no hubo poder humano que pudiera detenerla: “De aquí soy”, se dijo y después resolvió que haría del albur un asunto importante en su vida.

“Mi primera lección fue escuchar porque todo el mundo oye, pero escuchamos poco. Cuando uno escucha, te diviertes de lo que la gente habla porque no sabes si lo están diciendo en doble sentido o sólo dice cosas sin saber. Yo traía el doble sentido en la cabeza”, rememora Lourdes Ruiz.

 

Para aprovechar sus dotes lingüísticas empezó a destacar y cuando la invitaron al concurso “Trompos contra pirinolas” en el Centro de la Ciudad, pensó que sólo iría a divertirse pero, cuando supo que se trataba de una competencia entre hombres y mujeres, desarrolló su agilidad mental para levantarse con el triunfo y el título que la haría famosa desde 1997, “La reina del albur”.

Lourdes es una guerrera, su fortaleza no sólo proviene de sus palabras sino de su vida misma, sobreviviente del cáncer, ve la vida con optimismo y busca aprovecharla día con día, aunque tenga que reírse de sí misma.

Desde hace varios años imparte diplomados sobre el albur en Tepito que están avalados por instituciones oficiales. Recientemente presentó en sociedad su libro Cada que te veo, palpito, en colaboración con Miriam Mejía. El manual editado por Grijalbo se pretende constituir en una guía básica (y unisex) para alburear.