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La nueva mentalidad del futbolista mexicano

A raíz de las declaraciones del presidente de la Federación Mexicana de Futbol (FMF), Decio de María, sobre la mentalidad del futbolista mexicano, reproducimos un artículo publicado originalmente en nuestra edición 612 de junio de 2014.

/ AFP PHOTO / EMMANUEL DUNAND /

En la decimocuarta participación de México en los mundiales de futbol se espera que finalmente la propensión de acumular derrotas honorables quede atrás y esta vez sí se haga valer la nueva genética del jugador nacional ¿será?

En 1966, tras los frecuentes tropiezos de la selección mexicana, el periodista Manuel Seyde acuñó el apodo “Ratones verdes” que se mantuvo en el imaginario colectivo durante varios años. Se reafirmó en 1974 tras la eliminación del Tri en Haití, con una goleada de 4-0 ante Trinidad y Tobago y su regreso al país con la cola entre las patas.

Justificaciones hubo muchas. Lo cierto es que una mala orientación por parte de la Federación Mexicana de Futbol, la idea de creerse el gigante de la zona y una visita a una destilería de ron acabaron con el sueño nacional de Alemania 1974.

En el futuro inmediato las actuaciones no mejoraron, México quedó en el último lugar en Argentina 78 y para el mundial de 1982 ni siquiera logró la clasificación luego de ser eliminado en el Premundial de Honduras.

La situación mejoró en el segundo mundial organizado en nuestro país; se calificó a la siguiente ronda pero no se llegó a semifinales. Sin embargo, un vergonzoso escándalo de falsificación de actas de nacimiento que se conoció como el asunto de los “Cachirules”, volvió a marginar a México de los mundiales, esta vez el de Italia 90.

La mentalidad no le permite a los jugadores mexicanos dar el gran salto, decían los especialistas en el año 2000, cuando Manuel Lapuente, al frente de la selección mayor y luego de ganar en 1999 la copa Confederaciones, perdió la Copa de Oro en 2000.

Luis Fernando Tena: “El éxito no es un destino, es un camino y, tenemos que ir en él”.

Optimismo renovado

En los últimos años se han obtenido triunfos en competencias mundiales (aunque todavía no en la selección mayor) lo que ha hecho que los aficionados se ilusionen con esta participación en el Mundial de Brasil. ¿Dónde inició este optimismo? La renovada mentalidad, como lo llaman algunos técnicos, comenzó en el mundial de Estados Unidos 1994. “Los jugadores de esa selección son los técnicos de hoy” –explicó el entrenador y ex jugador Jesús “Chucho” Ramírez a la cadena ESPN–; empezaron a creérsela y quienes entonces eran unos niños hoy están en las selecciones menores o mayores jugando con el coraje que marcó la mentalidad de esa generación”.

El técnico Alberto Guerra, quien ha publicado un libro sobre estrategias y coaching, ofrece una explicación sobre este sello distintivo en las selecciones menores: “Son más confiados y tienen una mejor relación desde los vestidores”, cosa que no ha ocurrido en las selecciones mayores. Guerra advierte que no hay que olvidar que un equipo de futbol funciona en tres niveles: “Los jugadores, el técnico y la directiva o la Federación [Mexicana de Fútbol]”.

Guerra señala que al actual director técnico, Miguel “el Piojo” Herrera, no se le puede sugerir que realice una u otra estrategia para dar más confianza a sus jugadores. “Cada técnico y sus vivencias marcan una tendencia a la hora de estar frente a un equipo”, asegura Guerra.

Jesús Ramírez: “Disciplina y mentalidad; si lo piensas y lo crees, es posible, sólo debes trabajar por conseguirlo”.

La nueva genética tricolor

En los últimos nueve años la esperanza de triunfos futbolísticos se ha renovado gracias a una generación de jóvenes que ha dejado de ser la “ya merito” y ha conquistado la cima. Tres técnicos de selecciones mexicanas que han cambiado el derrotero hablan para Contenido acerca de cómo dieron este golpe de timón rumbo al éxito.

Los aficionados nunca olvidarán que en 2005, después de participar en 32 copas mundiales (12 de jugadores de Primera División, 10 de juveniles, ocho de la categoría Sub-17 y dos femeniles), un mexicano alzó por fin el trofeo más preciado del futbol. Poco antes de partir al mundial celebrado en Perú, el técnico Jesús Ramírez aseguró que retornarían con el título de campeones del mundo, lo cual fue recibida con singular sorna por los expertos deportivos.

“Hubo quien me tachó de loco, pero pocos sabían que, bajo mi guía, los muchachos se dieron cuenta de que para triunfar en el futbol no basta encomendarse a un santo… sino entrenar muy duramente. Como resultado, llegaron a la cancha con una mentalidad ganadora”.

Para Ramírez esa victoria generó un cambio entre los futbolistas y la sociedad en general; la coronación de la Sub 17 “es un maravilloso recuerdo, ahí está y seguirá. Logramos lo que nunca: ser campeones, y eso, de una u otra forma, cambió las cosas”, rememora el técnico que conquistó el mundial peruano precisamente con una victoria de 3-0 sobre Brasil.

Entre las principales figuras mexicanas estaban Giovanni dos Santos, Carlos Vela y Héctor Moreno, entre otros.

Esta nueva mentalidad hace renacer las ilusiones, catapulta los sueños y sobre todo genera un método de trabajo, una filosofía a seguir. “Tienes que pensar en que las cosas se pueden lograr; si lo piensas es porque es posible, los sueños se hacen realidad; nada es fácil, es cierto, pero el trabajo y la pasión por las cosas hacen que se logren”, enfatizó Jesús Ramírez, quien no duda en reafirmar que “ellos, los jugadores, son los que hicieron posible ese éxito y también son responsables de que la mentalidad cambie. Demostraron que se puede, que podemos ser campeones”.

Raúl Gutiérrez: “El trabajo es la clave del éxito”.

Disciplina para cumplir objetivos

Otro episodio glorioso se desarrolló en 2011. México fue sede del mundial sub 17 y fue turno para el ex jugador y técnico Raúl “el Potro” Gutiérrez de llevar a la selección al título. Fue un día inolvidable donde se derrotó dramáticamente a Uruguay. “Se comprobó que el éxito es para todos, que con trabajo y disciplina ser el número uno se puede lograr. Por un momento fuimos una familia feliz, todo el estadio, la gente en la televisión, los jugadores, todos disfrutamos el título, supimos y demostramos una vez más que podemos ganar y pensar en cosas grandes”, dice Gutiérrez.

Las recetas para una mentalidad nueva en el futbol y en el deporte parecen sencillas, según el ex jugador y hoy técnico: “La disciplina es elemental, es clave, el compromiso con uno mismo y el querer cumplir los objetivos”.

La joya de la corona fue el triunfo de la selección Sub 23 en los Juegos Olímpicos de Londres en 2012. Pese a que México podía presumir dos títulos juveniles al llegar 2012, la confianza para esta aventura olímpica no era plena. Incluso cuando se presentó el plan de trabajo de las Selecciones Nacionales y en los objetivos del Tri olímpico se planeó lograr una medalla olímpica, todos cuestionaron el objetivo.

La mayoría pensó que la meta era inalcanzable, pero el técnico Luis Fernando Tena llegó a Londres con la mente puesta en un metal olímpico. “Sabíamos que era difícil pensar en una medalla, pero queríamos ganarla, ésa es la diferencia”, dice. Una vez mas la mentalidad y el arduo trabajo fue la clave. De acuerdo con el entrenador, la medalla de oro “es un triunfo para todo el pueblo mexicano, así lo sentimos ese día y así lo siento hoy”.

“El Flaco” y su selección sub 23 –con tres refuerzos mayores– recorrió las canchas inglesas hasta llegar al mítico estadio de Wembley donde se jugó la final. “Sabíamos que la gloria estaba cerca, los jugadores siempre creyeron que el grupo estaba preparado para pelear contra cualquiera”, refiere Tena.

Ese día, una selección que nunca había logrado colgarse la medalla de oro olímpica, enfrentarse a un rival como Brasil, era un marco especial: “Siempre será un rival muy especial en el futbol, y ganar la medalla jugando contra ese equipo hace aún mas especial el logro”, remata Tena.

Es indiscutible que la deuda de triunfos para las Selecciones Nacionales es aún visible, pero es una realidad que el camino al éxito ya se está recorriendo. El cambio en la mentalidad inició y debe seguir alimentándose. Al menos eso piensa Raúl Gutiérrez, quien tomó control del ciclo olímpico con el tricolor, Río 2016 y mantiene ese objetivo: “Por el antecedente que tenemos de ser campeones, vamos a hacerlo de la mejor manera. El ser campeones olímpicos obliga a pensar de esa manera y a trabajar igual; en el 2013 fue de la misma forma con la Sub-17 y ahora vamos a buscar que esta generación que participará en los Olímpicos vayan viviéndolo y entendiéndolo”, expresa Gutiérrez.

Si bien “el Potro” reconoce que la mentalidad es importante, no se deben descuidar otros factores, como la parte técnica y la táctica, que también tienen su gran mérito y que contribuyen a que el jugador mexicano “se la crea”.

Por su parte, Claudia Rivas, sicóloga del deporte, habla de que si bien la mentalidad del jugador mexicano ha cambiado, debe ser más cooperativo, pues estudios recientes realizados en 20 países demuestran que los jugadores mexicanos son competitivos, pero individualistas. “[Sería] un salto maravilloso aprender a estar en otro nivel mental (…), el de cooperar”.

México tendrá en Brasil una nueva oportunidad de brillar. Demostrar que quiere recuperar el mote de “gigante de la Concacaf”. Pero no hay que perder de vista que aunque “el Piojo” Herrera va definiendo ya su estrategia, será hasta Rusia cuando aquella selección, la que se coronó en tierras aztecas con “el Potro” Gutiérrez, dé la cara por el deporte nacional con una mentalidad revolucionada.

 

 

*Cinco tips de Alberto Guerra

  1. No se debe confundir el talento y la técnica con ser un crack. El talento es la suma de la creatividad, habilidad, técnica, cualidades físicas y emocionales; para ser un crack además se debe sudar mucho en cuerpo y alma.

  2. Correr es un compromiso fundamental para alcanzar las metas. Si no te gusta cobrar medio sueldo, por más goles que haya en contra, ¡sigue corriendo!

  3. El futbol, como con los niños, es mejor aprenderlo jugando, no se debe perder de vista que es una enseñanza lúdica.

  4. Comunicación. Si bien la selección de la técnica es responsabilidad del sujeto en el banquillo, la responsabilidad del jugador es disciplinarse y seguirla, pero sin dejar de comunicar sus inquietudes. Por ejemplo, a veces las marcas personales son buenas, pero el jugador hace su propio partido, se desentiende de la técnica general y los resultados son fatales.

  5. Bienvenida la autocrítica. Cuando CR7 [Cristiano Ronaldo] fichó para el Madrid, dijo: “No esperen 40 goles (…) ni dribles espectaculares”. La traducción es: “Sé que no estoy en forma, pero con algo de tiempo cumpliré el compromiso”. Y sin duda así fue.

 

 

Tres momentos inolvidables

Luis Fernando Tena: “Cuando el árbitro terminó el partido y me abracé con ‘Chava’ Reyes, ambos de rodillas en la zona técnica; ése momento es inolvidable para mí”.

Jesús Ramírez: “El tercer gol en la final contra Brasil: a partir de ese minuto el partido lo manejamos y sabíamos que el título era de nosotros”.

Raúl Gutiérrez: “El silbatazo final en el Estadio Azteca, el grito de campeones, entre jugadores, cuerpo técnico, aficionados: inolvidable”.

 

Por Óscar Clériga (Marca Claro) y Mario Alberto Ostos