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Inteligencia Artificial y salud: el presente de nuestro futuro

En la medicina de todo el planeta se erige un gran capítulo para el porvenir de la humanidad en el que, de seguir las cosas así, todo habrá salido mal. Sin embargo, aún hay soluciones, algunas increíbles y otras, en el mediano plazo, asequibles para todos. Este es el futuro de la inteligencia artificial.

No, afortunadamente aún no hemos sido dominados por una inteligencia artificial superior como estaba previsto por Isaac Asimov, Michael Crichton, Philip K. Dick, George Orwell y Mary Shelley. Lo que sí hay es sequía, ondas extremas de calor, frío y humedad, junto a brotes de enfermedades otrora extintas. A buen ritmo nos acercamos a un futuro antiutópico, en donde la ausencia de médicos en el mundo hace imposible ofrecer a miles de millones de personas una apendicectomía, una cesárea o brindar atención a una fractura. De acuerdo con el reporte de la Comisión Lancet de Cirugía Global, mientras usted lee esto, son necesarios 2.2 millones de cirujanos, así como los recursos para poder realizar unas 143,000 millones de operaciones al año.

Todavía no volamos en automóviles, pero sí imprimimos herramientas en la Estación Espacial Internacional, lo mismo que huesos y órganos aquí en la Tierra; tenemos asistentes domésticos como Alexa o Google Home que saben todo sobre nosotros, redes neuronales y hasta una androide llamada Sophia, creación de Hanson Robotics, cuyo ánimo inicial era destruir a los humanos; también poseemos sistemas de salud cada vez más desafiantes pero, ¿cómo entrenar a más gente, mejorar las cirugías y los cuidados a un ritmo que permita que las enfermedades crónicas y degenerativas no nos engullan de manera implacable?

Esto no es un ejercicio de la imaginación, es una realidad. Cada uno de nosotros produce una enorme cantidad de información a través de factores internos y externos, desde las enfermedades que hemos padecido, hasta los medicamentos que tomamos y los tratamientos a los que nos hemos sometido; sin embargo, la mayor parte de esos datos son descartados al momento de valorar nuestra salud. Al día de hoy, en este rubro, sólo se aprovecha 5% de estos datos. ¿Cómo entender e interpretar el 95% restante? Al año se invierten 7.9 billones de dólares en temas de salud, de cuyo total se desperdicia el 30%.

¿Es usted capaz de imaginar el potencial que hay en los medios tecnológicos que tenemos hoy a nuestro alcance? Porque no estamos hablando del futuro cercano, sino del aquí y el ahora… Mejor aún, no los imagine, conózcalos. Porque los robots en múltiples variantes de la I.A., serán parte del arsenal médico que permitirá que las máquinas interactúen con los profesionales humanos.

 

DESENTRAMANDO LA RUTA

Para el director del Instituto Nacional de Medicina Genómica (Inmegen) Xavier Soberón, esta es “la transición hacia lo que será la medicina de años próximos. Debemos ser capaces de extraer y procesar la información de los sistemas biológicos para descifrar los procesos de salud-enfermedad y diseñar sistemas que unifiquen las variaciones genéticas de la población humana, y de sus manifestaciones en su forma genómica”. La Inteligencia Artificial (I.A.) en estos procesos, apunta el acreedor al Premio Nacional de Química 1999, nos permitiría incluso compartir esta avalancha de información. De ahí la necesidad de contar con sistemas sofisticados para el análisis y con ellos preparar a la siguiente generación.

Con la genética “todo son datos”, precisa en entrevista para Contenido el CEO de la empresa ORIG3N, Robin Smith, mientras más se aprende sobre el código genético, más necesario se hace el uso de la I.A. para pasar a través de esa cantidad masiva de información. Si algo vino a revolucionar la medicina de precisión o estratificada, coincide el doctor Abelardo Meneses, director del Instituto Nacional del Cancerología (Incan), es “el factor genómico”, pues, a través del conocimiento de la biología celular se definen los tratamientos para enfermedades y delata si el paciente responderá a estos. Para él, la “nueva práctica” se define con innovaciones, mediante la predicción, participación, prevención y personalización, sea con una mamografía, intervenciones en el iris o en un tumor.

 

¿Y esto qué tiene que ver con México? Mucho, en tan sólo cinco años el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) pasó de usar 22,775 millones de pesos de reservas, contar con una obsoleta red de comunicación y tener el 100% de sus centros de datos y trámites totalmente presenciales, a la implementación de tres ejes estratégicos que fortalecieran sus finanzas, mejoraran la calidad y calidez de sus servicios y simplificaran sus trámites. Así fue, recuerda el director de Innovación y Desarrollo Tecnológico de esta institución, Pedro Valencia, como nació “IMSS Digital”.

 

LA REALIDAD SÍ HA SUPERADO A LA FICCIÓN

Aquí algunos ejemplos de inteligencia artificial que ya interactúan con nosotros.

 

  • Babylon: Aplicación de paga que recibe síntomas, los canaliza con un especialista mediante una videollamada y envía al teléfono recetas, tratamientos y recordatorios.

  • DeepMind: Sistema de aprendizaje automático de Google con el cual el Sistema de Salud en Reino Unido cuenta con una amplia base de datos de sus derechohabientes.

  • Alder Hey’s Children Hospital: Con sede en Liverpool, Inglaterra, su I.A. es totalmente animada y aclara dudas a los pequeños pacientes antes de un tratamiento.

  • inPractice: Una app para iOS dedicada a oncólogos. Posee información sobre el cuidado de pacientes con tumores, material de apoyo y recomendaciones sobre medicamentos.

  • Tatuajes de pan de oro: Creados por Cindy Hsin-Liu Kao en el Massachusetts Institute of Technology. Estos circuitos permitirán controlar el smartphone o proyectar información sobre la piel.

  • Sheba Medical Center: Utiliza una solución, basada en Watson, que apoya a médicos para mejorar su capacidad al elaborar un plan personalizado para cada uno de sus pacientes.

  • msCall: App para usuarios de inhaladores. Se encarga de detectar irregularidades y en caso extremo avisarle al médico de algún problema.

  • cmAssist: Herramienta que apoya al galeno a leer mamografías y a decidir qué es lo primero que debe que atender en cada uno de los casos.

  • ICON: Primera organización de investigación clínica que analiza la compatibilidad de los pacientes con los ensayos clínicos.

 

UN TECNOPREDICADOR

“Un cirujano que gusta de averiguar todo respecto a la tecnología y su implementación médica”, así es como se define a Shafi Ahmed, cofundador de la compañía Medical Realities, quien considera que la tecnología está cambiando la forma de interactuar entre el médico, el paciente y la medicina, y que gracias a ella entramos en contacto con la “Generación del Clic” y otras como la “X” y los millennials, con un único objetivo: ayudar al paciente.

Si por algo se reconoce al oncólogo del Colegio Real de Cirujanos de Londres y del Hospital de San Bartolomé es por su predilección hacia el uso de la realidad aumentada y virtual como medio para entrenar cirujanos. El 14 de abril de 2016, Shafi realizó la primera operación VR360, a través de Realities, una app que transmitió el procedimiento desde el Royal London Hospital para 200,000 personas. Esta misma plataforma se ha convertido en el nuevo centro de capacitación para sus futuros colegas, eliminando a los cadáveres de los laboratorios y no sólo eso, también salvando a cualquier distancia.

Con Virtual Medics este futurista se convirtió en un avatar que puede acercar a una estudiante de las Islas Marianas a un ambiente virtual en el que aprenderá a extraer el apéndice o a realizar cualquier otra intervención. A esto se suma el alcance que tienen redes sociales como Snapchat, en la cual, usando unos spectacles, Shafi transmitió el 3 de marzo de 2017 para dos millones de personas otra operación en tiempo real, que alcanzó las 56 millones de reproducciones en la cuenta de Twitter del Servicio Nacional de Salud de Inglaterra (@NHS). ¿Redes sociales y apps como herramientas educacionales? Suena divertido. Y lo es; según él, los médicos desaparecerán para convertirse en chatbots u hologramas como los de Star Wars para educar sin obstáculos de espacio o tiempo.

 

MODELO AL ESTILO SILICON VALLEY

Dos años después de que el japonés Shin´ya Yamanaka recibiera en 2012 el Nobel de Medicina por su trabajo con la reprogramación de células, Robin Smith, CEO de ORIG3N, comenzaría a negociar con él no de manera comercial sino como una forma de licencia para gestar la tecnología con la que se creó la compañía de biotecnología que preside y cuyo enfoque es la terapia celular, que permite reprogramar células humanas y en tan sólo tres días crear tejidos humanos. Lo que hacemos, detalla a Contenido, es tomar “los glóbulos sanguíneos y en tres días cultivar tejido cardiaco, neuronas, piel y cartílagos para usarlos en diferentes situaciones”.

Según el fundador de ArthusLabs, Inc., en cinco años aproximadamente se podrían comenzar a realizar procedimientos clínicos y llevar este tratamiento a un proceso que dé paso a la experimentación y su estudio. No obstante, es sólo una de las partes que articula a esta firma; la otra, reside en el desarrollo de pruebas genéticas que le dicen a la gente “quiénes son”, generando un impacto positivo y directo en el cuidado de su salud y estilo de vida. “Se está convirtiendo en un buen negocio y hemos creado un modelo sustentable a partir del ADN y ARN de las personas”, añade Smith. Los resultados de esa exploración se sacan del cuerpo. “Es como si te hiciéramos un manual para que puedas tomar decisiones informadas en el futuro relacionadas con tu salud”, dice. En el primer caso buscan aplicar los principios de la medicina regenerativa, mediante mejores diagnósticos, usando tejidos personales para curarnos más rápido y, en el segundo, crear un banco de células que incluya 90% de los tejidos más compatibles entre la población estadounidense.

Al tratarse de compañías tecnológicas, su velocidad de reacción es un factor decisivo para moverse, innovar y emprender. “Cuando se habla de biotecnología –expone Smith– todo mundo piensa en cuánto tiempo tardará en llevarse al mercado”. En su caso, su primer estudio lo completaron este año, mientras que en noviembre de 2017 adquirieron una compañía genómica que los ayudará a escalar el negocio, cuya eficiencia y rapidez son equiparables al modelo que se dicta en el “Valle del Silicio”, el mismo con el que Elon Musk creó Tesla y SpaceX.

 

EL CASO MEXICANO

Si alguien ha sido pionero en la transformación digital de instituciones como la Secretaria de Salud (SSA), la de Hacienda y Crédito Público (SHCP), así como la de Seguridad Pública (SSP), el Servicio de Administración Tributaria (SAT) y más recientemente el IMSS, ese es Pedro Valencia Santiago, quien ha estado a cargo de la digitalización de los 84 trámites y servicios de la dependencia, logrando, hacia mediados de 2017, un ahorro por 7,300 millones de pesos en una entidad que brinda seguridad social a 74 millones de mexicanos y a 3.5 millones de pensionados y jubilados. Algunas de las operaciones que forman parte de esta estrategia, son:

    • La receta resurtible.
    • La portabilidad de vigencia de derechos.
    • El registro de beneficiarios en línea.
    • La asignación o localización del Número de Seguridad Social.
    • La corrección de información de derechohabientes.
    • La app móvil “IMSS Digital”.
    • El programa “Tu receta es tu vale”.
    • La cita médica digital.
    • El programa “Unifila”.
    • El programa “Código Infarto”.
    • El pase de cirugía.
    • La comprobación de supervivencia digital.
    • La app de productividad médica.
    • La Calculadora de Riesgos, conocida como “CHKT”.
    • Los Servicios Digitales de Pensión.
    • La referencia de segundo a tercer nivel.
    • La Nube de alto desempeño.
    • El Registro de Obra de Construcción.
    • El Dictamen Electrónico.
    • La CURP médica de alto desempeño.
    • La incapacidad por internet.
  • La corrección de datos del asegurado.

 

 

INTELIGENCIA ARTIFICIAL NO: AUMENTADA

Hace 13 años, IBM conocería el mundo de la I.A.; seis años delante, la plataforma que habían creado se convertiría en el campeón del programa de televisión Jeopardy. ¿Su nombre?: Watson.

Martha González Pérez-Sandi, la directora de esta solución para IBM México, aclara que cuando se habla de I.A. se debe entender como una suma de capacidades, que permite a un sistema como este entender el lenguaje natural que se produce en los reportes médicos y las imágenes. “Su propósito –destaca González– no es reemplazar médicos o enfermeras, ni gente que trata a los pacientes, es exponenciar el conocimiento que tienen, de manera que esté disponible en el momento en el que se requiere”.

En el caso de IBM Watson, entiende la información, la relaciona y ofrece evidencia en el contexto de lo que se le está preguntando. Para ello, igual que con el concurso televisivo de preguntas, lo que se hace es enseñarle a que aprenda, pero esta vez, trabajando con hospitales, fundaciones médicas, gracias a que cuenta con un portafolio acerca de siete tipos de cáncer, cortesía del entrenamiento que recibió del Memorial Sloan Kettering Cancer Center, y que a su vez lo faculta para ofrecer alternativas de tratamiento más efectivas. Lo mismo sucedió con la Clínica Mayo para incluir en su index al genoma humano y relacionarlo así con el cáncer, haciendo más fácil la detección de cualquier mutación, dando la certeza al doctor de ligar el mejor medicamento a un paciente que podría ser cualquiera de nosotros, incluso un familiar.

Hoy, para que un médico pueda estar actualizado necesitaría de 29 horas al día. Y como la jornada, bien lo sabemos, suma sólo 24 horas, en última instancia sólo podría dedicarlas a estudiar. El que se incluya a Watson en esta ecuación es elemental, al actualizarlo sin necesidad de escribir una sola línea de código para programarlo; por ello se convierte en parte fundamental de un diagnóstico, siempre y cuando el profesional sepa qué preguntarle o qué es lo que busca.

 

¿Y TODO ESTO CON QUÉ SE COME?

A pesar de todos los avances tecnológicos en esta materia, hay quienes poco o nada sabemos al respecto. Hacer que las personas “de a pie” nos interesemos y aprendamos sobre la importancia de la relación que hay entre la genética, la I.A. y la salud es parte de la misión de todas estas entidades que acabamos de conocer. “Estas tecnologías –comenta el CEO de ORIG3N– podrían sonar a ciencia ficción. El desafío y la oportunidad para nosotros es enfocarnos en simplificar y hacer legible nuestro mensaje a la población para que puedan entender el impacto que esto puede tener en sus vidas”. Sí, los algoritmos y la ciencia forman parte de un proceso en el que se invierten millones de dólares, pero mientras no consigamos elucubrar a través de todos estos conceptos tan complejos, “nuestro presente –concluye– seguirá pareciendo una cosa del futuro”.

 

 

Por Eduardo Banda Olivares