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Cuidado con la “viuda negra”

Cada año miles de mexicanos son mordidos por esta diminuta araña. Por suerte, contrarrestar la ponzoña, a veces mortal, es cada vez más sencillo e inocuo. Este artículo fue publicado originalmente en nuestra edición de marzo de 2005.

A finales del año pasado, para celebrar el tercer cumpleaños de su hija Amaranta, los esposos Padilla Núñez organizaron una parrillada en el jardín de la casa. Un día antes limpiaron el patio y mataron bichos e insectos que por allí pululaban. En la fiesta, mientras los adultos asaban carne y charlaban, los niños jugaban en el patio, donde aún hallaron muchos insectos a los cuales atraparon y metieron en frascos.

El que más llamó su atención fue una arañita de un centímetro de diámetro con una mancha roja en forma de reloj de arena en la parte inferior del abdomen. Al intentar capturarla, un hermanito de la festejada, Roberto Padilla (de ocho años de edad), fue mordido por el artrópodo y sintió como si se hubiera pinchado con un alfiler. Cuando los padres escucharon el grito acudieron de inmediato pero como casi no le dolía no juzgaron grave el incidente y, después de calmar al niño, le aplicaron limón en la picadura y regresaron a la fiesta.

Minutos después aparecieron en la mano izquierda del niño dos pequeños puntos rojos y una hinchazón apenas perceptible, como la causada por el piquete de un mosquito. Horas después el veneno le atacó el sistema nervioso, provocándole calambres, contracciones abdominales y dolor intenso. En la Cruz Roja informaron a los padres de la víctima que había sido mordido por una viuda negra o capulina y le aplicaron un antídoto de nueva generación que en cuestión de minutos le quitó los dolores. Horas después estaba perfectamente curado.

La aventura de Roberto tuvo final feliz, pero muchas otras desembocan en la muerte. Nadie sabe con certeza el número de ataques al año de la Latrodectus mactans (nombre científico de esta araña, presente en todo el país) y menos aún el de decesos subsiguientes, pero los expertos calculan en hasta 20,000 las mordeduras anuales de las arañas más letales en México: la café, la violinista y, claro, la viuda negra.

Machos inofensivos

Entre las más de 300 especies de arañas existentes en el país, la viuda negra es la más temida y se dice que cuando su veneno seco es más potente que el de la víbora de cascabel, por lo cual es temida desde tiempos prehispánicos. Con cuerpo negro brillante y abdomen marcado por sus características manchas rojas, este insecto es denominado capulina en los estados del sur, por su semejanza con el fruto del capulín. En el resto del país la llaman viuda negra por la creencia de que tras la cópula la hembra devora al macho —hasta tres veces más pequeño, 30 veces más ligero y sin veneno peligroso para el hombre—, pero en realidad ellos se aparean una sola vez y mueren al poco tiempo (su cuerpo sirve de alimento a la compañera).

La hembra pone de 2,000 a 3,000 huevecillos encerrados en una bolsita de seda. Tres o cuatro semanas después nacen las arañitas, que se alejan de su madre aprovechando las corrientes de aire. Destruir los huevos y telarañas es una de las maneras más efectivas de combatir a esta artrópodo.

Vive tanto en lugares cálidos como templados o fríos e igualmente en campos y ciudades pero prefiere los lugares oscuros, frescos, húmedos; prolifera en las ciudades, donde tiene menos enemigos naturales y gran cantidad de sitios donde anidar. Es de hábitos nocturnos y de talante pacífico: sólo ataca sin piedad a quienes invaden su espacio vital.

Su telaraña no es una red típica, sino una de las obras de ingeniería arácnida más asombrosas: compuesta por una maraña de hilos sedosos entrecruzados, muy duros y no pegajosos, se distingue con facilidad ya que crujen al romperlos. La trama —tan fuerte como para atrapar hasta ratones— le sirve como hogar, trampa de caza, lugar de apareamiento e incubación.

Remedios peligrosos

La toxina de la viuda negra actúa directamente en las sinapsis del bulbo raquídeo y puede provocar la muerte por parálisis cardiopulmonar. Horas después de la mordida, agudos calambres atacan el abdomen, las piernas, el pecho y la espalda de la víctima, también aquejada de gran ansiedad, taquicardia y la sensación de estar muriendo. Según los médicos, los dolores y contracciones abdominales son característicos del envenenamiento causado por una viuda negra y no se pueden confundir con piquetes de alacrán.

En el campo muchas personas se someten a remedios caseros a veces tan peligrosos como el veneno mismo: untarse estiércol, machacar la araña en alcohol y frotársela, enterrar el miembro afectado, tomar leche o untarse ajo o lodo. Los más proclives a morir son los niños de menos de 25 kilos de peso, aunque también los adultos están en riesgo.

El primer antídoto hecho en México contra el veneno de la viuda negra requería inocular la ponzoña de 20 arañas en un caballo, de cuya sangre se aislaban posteriormente los anticuerpos. Lo malo es que el remedio provocaba muchas reacciones alérgicas (alergia, asma o artritis) a los pacientes. El contraveneno de segunda generación, más purificado, aún producía problemas, ya erradicados con la versión más reciente, virtualmente inocua.

Un grupo de científicos del Instituto de Biotecnología de la UNAM, al mando de Alejandro Alagón Cano (defeño de 48 años de edad), descubrieron que las proteínas producidas por los caballos tenían dos segmentos y sólo uno de ellos, llamado faboterápico, neutralizaba la ponzoña. Tras aislarlo consiguieron un suero que comenzaron elaborar a gran escala el año pasado, asociados con los laboratorios Silanes y el Instituto Bioclón, principal productor de antivenenos del mundo (500,000 unidades al año contra toxinas de serpientes, alacranes, arañas y, próximamente, de abejas).

Como la “ordeña” de arañas aún es indispensable, los estudiosos se valen de la ingeniería genética para encontrar una forma de insertar ADN arácnido en una bacteria y obligarla a producir la toxina en grandes cantidades en el laboratorio: —Nuestro antídoto es conocido comercialmente como Aracmyn, ya está aprobado por la Secretaría de Salud y se encuentra en farmacias privadas de todo el país (costo: 500 pesos) y también en algunas del IMSS —señala Jorge Paniagua Solís, director de investigación del Instituto Bioclón.

Aunque pensaron que sólo venderían 2,000 unidades de Aracmyn al año, el pasado surtieron 20,000 y calculan que éste comercializarán 50,000 más (tan sólo en Guadalajara hubo 600 ataques reportados en 2002). El éxito obtenido contra el veneno de la viuda negra impulsó a los productores del antiveneno a encontrar un antídoto contra la toxina de la araña violinista, el cual calculan saldrá a la venta en uno o dos años más.

 

(por A.C.)