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Isacc Hernández: prodigio mundial del ballet

Ahora que el bailarín mexicano Isaac Hernández, figura principal del  Ballet Nacional Inglés,  conquistó el llamado “Oscar de la Danza”,  te presentamos una semblanza que publicamos en nuestro impreso en 2014.

 

En la gala World Ballet Stars Sochi Festival Russia, durante los pasados Juegos Olímpicos de Invierno de Sochi 2014, este mexicano dio una muestra de su talento excepcional, no en vano es el primer bailarín del Het Nationale Ballet de Holanda, considerada entre las cinco mejores compañías del mundo, comparable con la New York City Ballet, en América y en Europa con el Stuttgart Ballet o la Ópera de París Ballet. Hernández es el primero y único compatriota en pertenecer a esta prestigiosa agrupación.

Isac Hernández —un jalisciense, originario de Guadalajara, de 24 años de edad; delgado, de cuerpo tornedado, 1. 80 metros de estatura y que posee una mata de rizos negros—, es el sexto de los 10 hijos de una familia de bailarines conformada por Héctor Hernández Valle, un bailarín que destacó en México y en varias compañías de Estados Unidos, incluido el Teatro de Danza de Harlem y el Ballet de Houston; y Laura Elena Fernández, también bailarina. Actualmente la pareja dirige un estudio de danza en Guadalajara.

Ocho becas

A los cuatro años ya daba piruetas bajo el tendedero, en el patio de su casa, en Zapopan, Jal., dirigido por su estricto padre: “Él nos ofreció bailar como una opción, así como otros padres inscriben en clases de karate a sus hijos. Mi mamá, maestra de la Universidad Autónoma de Guadalajara fue nuestra tutora en las clases de primaria y secundaria”, rememora el bailarín.

A los ocho años comenzó su gusto por la lectura al leer a Agatha Christie, por las tardes, practicaba los ejercicios en la barra y en el piso intentando lograr la perfección en sus ejecuciones. “No tenía la capacidad para ver más allá del patio, por tanto nunca me imaginé ser un bailarín profesional y menos uno principal. Aunque todos recibimos clases en el mismo espacio, Esteban (su hermano cuatro años menor) y yo somos los únicos que hemos saltado a las alturas de la danza clásica”, comenta el artista.

Su vida cambió radicalmente a los 11 años de edad, después de tomar un curso de verano en Nueva York y confirmar que deseaba convertirse en bailarín profesional. No estaba equivocado pues un año después ganó el premio a la excelencia, en la categoría junior en la competencia internacional Grand Prix, en Nueva York. Tras el triunfo, le ofrecieron ocho becas para continuar sus estudios en las mejores escuelas de ballet del mundo (Australian Ballet, Le Ballet de l’Opéra, París, Stuttgart Ballet, Boston Ballet, San Francisco Ballet, Eglavsky Ballet, Winnipeg School, National Ballet of Canada, Royal Ballet de Londres), sucedió algo inédito en la historia de este certamen: todos los ofertantes de becas, se interesaron por competidor jalisciense, quien finalmente decidió estudiar en The Rock School for Dance Education, en Filadelfia, donde naturalmente acumuló premios y reconocimientos.

“Abandonar a mi familia fue difícil, porque de un día para otro viví una nueva experiencia en la escuela. Los compañeros y maestros me trataron con cariño, y con el tiempo se convirtieron en mis segundos padres: me cuidaban personalmente y me apoyaban en los estudios. En ese tiempo, mi única preocupación fue ser mejor cada día”,  evoca el bailarín.

 “El ballet es lo único que le aporta sentido a mi vida”

Desprenderse del mundo

El éxito le llegó muy temprano al prodigio de la danza, pero a los 15 años casi se le va de las manos. Durante una clase dio un complicado salto y cayó mal. De inmediato fue tratado en un centro de rehabilitación de Filadelfia pues tenía tres discos lesionados de la columna. “El sentimiento que me causó es indescriptible; no movía las piernas y existía la posibilidad de no regresar a los escenarios. Ha sido el año más difícil de mi vida. Padecí una fuerte depresión. Sentí que mis logros no valían la pena. No quería seguir viviendo, pues perdería lo más preciado: el bailar”, expresa para Contenido—.

Durante un año dejó de participar en competencias. A su regreso triunfó de forma arrolladora en los concursos de Moscú, Cuba y en la Competencia Internacional de Ballet en Estados Unidos, considerada las Olimpiadas del ballet. En todas consiguió medalla de oro.

Después de cuatro años en Filadelfia fue contratado por el American Ballet Theatre, confiesa que se sentía contento dentro de la compañía, pero no le gustaba Nueva York, entonces partió hacia el Ballet de San Francisco, considerado entre los más prestigiosos de Estados Unidos, y en una de sus presentaciones interpretó a Tchaikovsky al lado de la prima ballerina Tina LeBlanc en una de las últimas actuaciones. Con esa compañía estuvo cuatro años

En 2012 fue contratado por el Het Nationale Ballet en Holanda con sede en Ámsterdam. El pasado, diciembre, al término de la actuación como príncipe Florimund, en la escenificación de La Bella Durmiente fue designado primer bailarín de la compañía holandesa.

El muchacho fue nombrado Orgullo de México, por el CONACULTA y “Embajador del turismo en México”, en la pasada administración federal. Se considera un chico normal: escucha música clásica y pop en su iPod. Asiste a conciertos de piano y se entretiene con su cámara capturando lugares emblemáticos de Holanda.

Cuestionado sobre la danza, responde: “bailar es conectar los sentimientos, el movimiento y la música, para crear momentos conmovedores y desprenderme del mundo por unos instantes. Por eso sigo mi lema con ahínco: no dejes para mañana, lo que puedes hacer hoy, porque la vida es una”.

El también estudiante de administración en psicología deportiva recomienda lo que se debe hacer para obtener más talentos en danza: —hay que ofrecerle a los niños el ballet dentro de su formación académica, así cómo se les imparten clases de algún deporte, para que en un futuro tengamos nuevos talentos. —con toda una vida por delante, hace planes para el futuro: “En México construiré una escuela de baile de alto rendimiento para los niños y así en un futuro pisen los escenarios internacionales y aprendan a romper fronteras en cada foro, cómo yo lo hago”

 

Bailarines mexicanos en la escena mundial

  • Esteban Hernández Fernández (hermano de Isaac) bailarín del Royal Ballet de San Francisco y anteriormente, The Royal Ballet School (Inglaterra).

  • Elisa Carrillo es la bailarina principal del Staatsballet Berlin ( Ballet de la Ópera de Berlín).

  • Edwin Mota bailarín en el NYC Ballet.

  • Javier Torres, bailarín, maestro y coreógrafo en el National Finnish Ballet.

  • Domingo Rubio fue nombrado por Dance Magazine como uno de los 25 bailarines a seguir por su talento, ahora está en el California Ballet Company de San Diego.

  • Jaime Vargas fue bailarín principal en el Royal Winnipeg Ballet. Hoy imparte clases de ballet.

 

 

 

Por Alejandrina Aguirre