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El México de hace “apenas” 660 meses. 55 aniversario

Érase un país de casi 39 millones de habitantes (88 millones menos que ahora), con 260,000 automóviles circulando por el entonces Distrito Federal (actualmente el número es de 9.5 millones sólo en el Valle de México), con una esperanza de vida de 58.6 años (hoy es de 76.7), y que apenas un año atrás había pasado por múltiples dificultades, pese a vivir en el milagro económico, principalmente porque en octubre de 1962 el mundo estuvo al borde del cataclismo por una anunciada guerra entre Estados Unidos y la Unión Soviética, derivada de la instalación de misiles nucleares en Cuba y un bloqueo impuesto por el presidente John F. Kennedy.

Sin embargo, esto no impidió a sus habitantes recibir el año con especial alegría, con el ánimo fortalecido, porque en 1963 se disipó el peligro y el mundo pudo expeler el aire contenido ya que estadounidenses y soviéticos acordaron una mejor comunicación y la instalación del famoso “teléfono rojo”, como consignó el historiador Alejandro Rosas.

Érase un país de miniprecios donde, de acuerdo a datos del Banco de México, 70% de las familias mexicanas vivía con menos de 1,500 pesos al mes; donde los caballeros podían aspirar a lucir un reloj Omega por 1,245 pesos, o escuchar música en una moderna grabadora Astrovox, de carretes de cinta, por 695 pesos; vestir unos zapatos de ternera en 69.90 pesos, pantalones en 49. 50 pesos, impermeable en 39 pesos y conseguir un magnífico traje de corte perfecto en 249 pesos.

En tanto a las mujeres que desearan aplicarse un tratamiento para la piel sólo debían pagar 24 pesos, o si querían parecer más bellas, podrían someterse a un permanente en frío Realistic, champú, corte, peinado y enjuague en crema y pagar 57.70 pesos en su tienda Sears. Los mexicanos de entonces podían adquirir “la cama de sus sueños” en los colores y diseños que quisieran desde 400 pesos o, por 9,950 pesos, comprar una casa en Guadalajara, de seis por 22 metros, cerca del mercado Talpita, con dos recámaras, cocina, corral, baño, lavadero, comedor, sala y patio.

Ese año el Comité Olímpico Internacional decidió otorgarle a México (con 30 votos de 58) la sede de los Juegos Olímpicos de 1968, a celebrarse en octubre de ese año.

Precisamente en el Centro de la Ciudad de México, en las oficinas ubicadas en la calle de Morelos se gestó durante varios meses la formación de una revista que compitiera a la par con publicaciones como Selecciones de Reader´s Digest y la hoy desaparecida Life en español que dominaban el mercado de 1963.

El principal promotor de esta obra fue Armando Ayala Anguiano, un periodista guanajuatense, estudiante de cine y de ciencias políticas, novelista corresponsal de la revista Visión y pupilo distinguido de Fernando Benítez, entonces director del suplemento La Cultura en México, publicado el periódico Novedades.

Alguien que conoció de cerca de Ayala es el escritor y editor Eduardo Mejía. En entrevista para Contenido señala que eran vecinos, porque uno estaba en el sexto piso y el otro en el edificio del suplemento La onda. Mejía apunta que otro copartífice e impulsor del proyecto fue Fernando Canales Lozano, un ferviente creyente de que tanto el periodismo como la literatura eran ejercicios que requerían de esfuerzo y calidad.

Ayala mencionaba que Contenido había nacido en “pañales de seda”, al ser respaldada en todo momento por don Rómulo O’Farril Sr., la poderosa Publicaciones Herrerías y su destacado gerente Fernando Canales. Desde luego, todo ese músculo habría sido inútil si desde un principio esta publicación no hubiese contado con el apoyo y la simpatía de los lectores y anunciantes. Unos datos ejemplifican este fuerte arranque: el primer número de Contenido constó de 144 páginas y tuvo un tiraje de 50,000 ejemplares.

En palabras de su fundador y director, uno de los secretos del éxito de la revista mensual era “el orgullo de haber sido los primeros en descubrir que México puede ser una generosa fuente de reportajes. Cuando apareció Contenido, la generalidad de las revistas nacionales sólo publicaban adaptaciones de artículos originados en la prensa mundial, y sus notas nacionales se concretaban casi exclusivamente a reseñar tomas de posesión de dirigentes de la CTM, a transcribir discursos de gobernadores estatales, diputados, senadores, secretarios de Estado y presidentes municipales”.

Otra receta que explicaba los logros de la publicación era haber descubierto un sello propio: “el estilo Contenido se caracteriza por textos fáciles de leer, muy razonados y alejados de la tradición retórica”. De ahí que irrumpiera, con una fuerza inusitada en el mercado editorial mexicano, su primera portada que apareció el 15 de mayo de 1963 –por razones comerciales se designaba como el número de junio– mostraba algunos rascacielos del Paseo de la Reforma. Para no pecar de nacionalismo trasnochado y sí de una globalidad, en tiempos en que no estaba de moda; su eslogan advertía “Lo que se hace y se dice en el mundo”.

A propósito, en este número se echaba por tierra el mito de que a cada hombre “le tocan siete mujeres” y se evidenciaba que había una igualdad entre hombres y mujeres, al menos en cuanto a número, según se consignaba en el artículo En México hay 4,435,383 solteros, apoyado en cifras oficiales. Dentro de este ejemplar, donde también se acometían temas internacionales, iniciaba una de las grandes fortalezas de la publicación, los temas históricos, cuyo novedoso tratamiento ponía en boca de todos los lectores y “revivía” asuntos del pasado, juzgue usted por los títulos: El Hidalgo y el Morelos que entronizaron a Maximiliano, Cuando el peso mexicano circulaba en Nueva York. Al final del número uno y algo que después se hizo tradición en la historia de la revista, se incluyó un libro condensado, generalmente de 30 páginas para promover la lectura. Siempre se contó con títulos atinadamente escogidos, sea por su coyuntura, su éxito o su trascendencia. En este caso, se trató de la novela Los falsos héroes, de Alberto Ramírez de Aguilar, la cual se llevó con éxito a la pantalla grande.

En esta década, otro de los temas que causó gran expectación fue un reportaje sobre el volcán más joven surgido en el país. Publicado en el número 5, El Paricutín, 20 años después, cuando se cumplían dos décadas del nacimiento y erupción de este coloso. Se envió a dos redactores, Juan José Morales y Alfonso Perabeles Morel, a tierras michoacanas para dar respuesta a las siguientes preguntas: ¿Cómo ocurrió realmente el nacimiento del volcán? ¿Qué fue de Dionisido Pulido, el dueño del Paricutín? ¿Qué cambios ha experimentado la región durante los últimos 20 años?

En el número de octubre se publicó la exitosa novela Casi el paraíso de Luis Spota, el libro más vendido del más leído de los novelistas mexicanos, según se consignaba en el texto.

Un mes después Contenido sorprendía con La verdadera historia de la conquista de El Sumidero, donde su redactor Marco Antonio Pulido escribió la realidad sobre una hazaña de espeleología mexicana y echaba por tierra dos artículos de las revistas Life y Time que afirmaban que los conquistadores fueron los integrantes de una expedición capitaneada por el californiano Jack Currey. Pulido, en cambio, presentó a los integrantes del Club Pañuelo Rojo de Tuxtla Gutiérrez, Chiapas.

Algunos otros artículos memorables como México: la ciudad envenenada, que en 1965 vaticinaba el escenario en que podría convertirse el antiguo Distrito Federal como consecuencia de las industrias y fábricas que lo rodeaban.

En 1968 los lectores de Contenido también pudieron viajar, en el sentido más literal del término, con el reportero Alfonso Perabeles rumbo a Huatla de Jiménez, Oaxaca, y conocer de primera mano los famosos hongos de la mítica María Sabina, todo lo cual está relatado con imágenes del acontecimiento, en el reportaje Yo viajé al Tíbet mexicano. Y más aún los lectores en 1969, en el mes de junio, un mes antes de que el hombre pisara por primera vez la Luna, pudieron ir por adelantado a este satélite con un documentado reportaje de Juan José Morales donde se explicaba cómo sería el viaje a bordo del Apolo 11.

 

La década de los setenta

Al cumplir siete años en el mercado editorial, la publicación decidió indagar en la vida de los héroes que estaban en el pedestal donde los había colocado la historia oficial y humanizarlos, convertirlos en seres de carne y hueso. La portada del mes de junio que coincidía con la llamada “comezón de los siete años”, trajo una curiosidad: para ilustrar el reportaje El verdadero Zapata, el gran artista Vicente Rojo elaboró un cartel o póster que se puso a la venta en almacenes y en las oficinas de la revista.

Igual de disruptiva resultó una portada de marzo de 1970 donde se daba cuenta de una de las grandes preocupaciones de Contenido y que por entonces pasaba desapercibida en el radar federal: la contaminación. El texto Así estamos envenenando a México advertía cómo el país se estaba convirtiendo en un drenaje de impurezas, y cómo la atmósfera y las aguas del país recibían diariamente una alarmante carga de contaminantes. Aunque no tenía el tono catastrofista, sí advertía lo que podría suceder si no se actuaba a tiempo.

Al cumplir 10 años, el tiraje se incrementó y alcanzó la cifra de 235,000 ejemplares, la revista no se sentaba a gozar de sus éxitos y continuaba con la búsqueda en territorio mexicano de barrios, experiencias, personajes y personas de carne y hueso dignas de aparecer en esta publicación.

Algunas de las portadas más recordadas de este periodo: Los indios más raros de México, Encuentros con el México mágico, ¿De veras no hay guerrilleros en México? Y una veta que mostró de cerca la guerra de los sexos con dos reportajes que levantaron polémica: Abran paso a la supermujer y ¿Es usted muy macho?, donde se abordaba el surgimiento del neofeminismo y la supuesta muerte del machismo.

Sin olvidar algunos reportajes que tenían que ver con personajes históricos como El pueblo colombiano donde adoraban a Santa Anna, El increíble culto al Niño Fidencio, La increíble historia de Fidel Velázquez y especialmente un artículo que cimbró a los lectores: Niños Héroes: un mito en vías de extinción, donde se ponía en tela de juicio la leyenda histórica de los “héroes más limpios de la historia nacional”, que dejaba entrever que los restos depositados en el Monumento a los Niños Héroes de Chapultepec podrían no ser precisamente de “los niños” sino de invasores estadounidenses.

El ensayo político El día que perdió el PRI se anticipó a las elecciones de 1988 y vaticinaba que este partido, carcomido por la corrupción, se desmoronaría, y aun cuando siguiera existiendo con las mismas siglas, de todos modos tendría que convertirse en un partido distinto. ¿Le suena familiar?

No menos llamativa fue la edición extra de un reportaje titulado La mordida, vergüenza de México, el cual fue calificado en Madrid por la Agencia EFE como “el mejor reportaje publicado durante 1978 en las lenguas española y portuguesa”. Y donde los autores Armando Ayala Anguiano y Fernando Martí desmenuzaban desde sus orígenes este fenómeno social.

Los fabulosos ochenta

Pese a las recurrentes crisis económicas Contenido no dejaba de mantener el estilo original, sólo que ahora se mostraba más incisivo en cuestiones de política. Como muestra algunos ejemplos: La mentalidad que nos arrastró a la catástrofe donde se examinaban diversos escenarios internacionales que podían poner a México en situación difícil si se mantenía el despilfarro gubernamental.

En 1985, después del terremoto de septiembre, se publicó en portada un asunto paradójico sobre este evento natural y dimos cuenta tanto del lado luminoso del rescate y de la cooperación como también de la codicia y el aprovechamiento, todo ello documentado en el artículo Terremoto: heroísmo y corrupción donde se señalaba quiénes eran los arquitectos de la catástrofe, quiénes se aprovecharon de los damnificados pero también quiénes fueron los héroes.

Sin dejar el estilo mordiente, nos atrevimos a publicar Cómo vive López Portilo en Europa y reporteamos sobre Ciudad Madero, el feudo de La Quina, sin dejar de analizar algunos aspectos preocupantes que aparecían ya por entonces, como la situación de violencia en algunos estados, lo cual mostró el reportaje Sinaloa: el estado espeluznante, y nos pusimos en boca de todos con el reportaje Elecciones en Chihuahua: ¿Triunfará o reventará el PAN? También nos distinguió otro artículo del mismo linaje Chihuahua: la guerra de las mujeres, que daba cuenta de la presencia de féminas opositoras tomando la calle, acontecimientos poco comunes en esas épocas y que marcaban el despertar democrático que vendría años después.

Otro tema que levantó ámpula por esos años fue la portada Los sacadólares también lloran, acerca de aquellos personajes que se llevaron unos 6,000 millones de dólares fuera del país pero que en su exilio no la pasaban tan bien como sus compatriotas creían.

A principios de 1988 se anunció la contratación de un nuevo colaborador: Gabriel Zaid, uno de los escritores mexicanos más lúcidos y prestigiados en el mundo hispanohablante. Así nacieron las Páginas de Gabriel Zaid que desde febrero de 1988 se publican sin interrupción.

La última década del siglo XX

Los tiempos cambiaron, el diseño se modernizó un poco más y Contenido seguía destacándose como una de las revistas más importantes que hacía del género de géneros, el reportaje de investigación, su principal arma.

¿Cómo conseguía que el lector encontrara algo interesante en todos los números? Armando Ayala lo relató de esta manera: “Tratamos de equilibrar los temas en todos los números para que el lector encuentre variedad, jerarquizamos la información de la mejor manera y la redactamos claramente para hacer la lectura fácil y dinámica”. Ayala, fiel a su estilo, remachaba: “No hay que olvidar que fuimos el primer medio en descubrir que México puede ser una generosa fuente de reportajes; a pesar de la crisis económica seguimos en el mercado” y soltaba un dato como muestra: tirajes de 200,000 ejemplares, aunque reconocía que en 1994, funesto año para muchos, empezaron los tiempos difíciles y se hubo de recortar a 100,000 revistas impresas.

En los noventa Contenido renovó su plantilla de reporteros y comenzaron jóvenes periodistas y redactores que se unieron a los colaboradores de más experiencia. Humberto Musacchio en un artículo a propósito de un aniversario de Contenido develó otra de las razones de la permanencia y el éxito de la publicación, además del olfato periodístico de Armando Ayala: “su tino para escoger, preparar y dirigir a un estupendo elenco de solistas que cumplen con esmero la función que les corresponde. Me refiero a su estado mayor, especialmente a dos colegas que me parecen imprescindibles: Elsa R. de Estrada, la jefa de información, y Luis González O’Donnell, director ejecutivo a quien hay que agradecer el amoroso acabado de la revista. Elsa es la que suministra a la publicación los ladrillos para hacer cada número; O’Donnell es el arquitecto que construye la casa”.

En estos años se continuó dando preferencia al reportaje. Algunos encabezados memorables son: Contaminación y corrupción, un amplio documento donde se hablaba de la inutilidad de Sedue, el daño ecológico en la zona de Minanitlán y Coatzacoalcos en el norte del país y la tragedia con las explosiones en Guadalajara. En octubre de 1992 la portada anunciaba un reportaje gigante bautizado como Los temibles rivales de la iglesia católica y se advertía que el porcentaje de mexicanos fieles al Papa había bajado desde hace varios años, mientras que el número de protestantes se multiplicaba por cinco en las últimas décadas.

En marzo de 1993, la portada lanzaba una pregunta desafiante ¿Hay que legalizar el narcotráfico? Pues ya por entonces la guerra contra ese sistema criminal parecía perdida. En abril de 1994 se anunciaba otro tema polémico: Samuel Ruiz, el obispo de los guerrilleros, un personaje mediático en el levantamiento en Chiapas por su presencia y ayuda en esa zona del país. No menos polémico fue el reportaje El chantaje ecologista donde se daba cuenta de cómo se extorsionaba al público y al gobierno, agitando el miedo contra la contaminación.

En mayo de 1996 se destacaba en portada un reportaje Cómo viven los Aburto en Los Ángeles, después del asesinato del candidato Luis Donaldo Colosio; la familia del presunto asesino fue estigmatizada y perseguida hasta que optó por vivir en Estados Unidos. Un mes después otro tema ampuloso Los que esperan justicia, acerca de los casos sin resolver de la justicia mexicana como el asesinato de Luis Donaldo Colosio, el del cardenal de Guadalajara, y el del periodista Polo Uscanga.

A finales de este año Contenido creció a tamaño carta pero los asiduos lectores se volcaron en cartas para pedir que el formato pequeño regresara, lo cual se realizó un año después.

El siglo XXI

Para el nuevo milenio Contenido siguió renovándose tanto en diseño, temática como en plataformas, consolidó su portal www.contenido.com.mx y afianzó su presencia en redes sociales. Muchos de nuestros lectores nos preguntan cómo es que a pesar de los años se sigue conservando el espíritu que les dio origen. La respuesta está en las enseñanzas que muchos de los reporteros aprendimos en estas páginas, y que Armando Ayala puntualizó en una entrevista para el periódico Todo México somos hermanos de una ONG: “No nos conformarnos con llorar por los problemas y carencias que enfrentan los mexicanos de todas las clases sociales y en todos los ámbitos, sino en buscar las experiencias de gente que con empeño, talento, sacrificio y, en muchos casos, organización, ha vencido obstáculos y alcanzado el éxito. Esa es la mejor forma de alentar la iniciativa de los ciudadanos, estimularlos a dejar vicios y malos hábitos para luchar por el progreso”.

Pequeños botones de esta época: Las bases neurológicas de la fe, de enero de 2008; Las mujeres ganan poder, de febrero de 2008; Cómo nos roban en las gasolinerías; Mexicanas que rentan vientres; Chapo Guzmán y otras fugas espectaculares; ¿Por qué se suicidan nuestros jóvenes?, o ¿Están bebiendo más las mexicanas?

Como en toda selección, seguramente cometemos en este recuento múltiples olvidos y omisiones. Sin embargo, no podíamos dejar fuera la sección “Señoras y señores”, hoy “Personajes” que contiene semblanzas de protagonistas destacados del país y del extranjero, la sección “Rincón Sentimental”, ahora llamado simplemente “Tía Alma”, la cual cuenta con presencia en redes sociales y que desde el primer número sigue haciendo reír a nuestros lectores.

Si algo distinguió a Contenido desde su aparición fue el estilo claro y sencillo que daban sus reporteros y redactores, pero además se caracterizó por ser semillero de escritores y periodistas.

Enumeramos a algunos autores cuyo elemento común es que después de colaborar en estas páginas tienen libros publicados: Ulalume González de León, Emmanuel Carballo, Juan José Morales, Felipe Garrido, Tomás Mojarro, Luis González O´Donnell; Elisa Robledo; Marco A. Almazán; Marco Antonio Pulido, Fernando Martí, Elsa R. de Estrada, Graciela Barabino, Luis González de Alba, René Anaya, Lila Lomelí, Erwin Möller, Héctor de Mauleón, Eduardo Mejía, Guillermo Farber, María Julia Guerra, Luz Elena Picos, Fabiola Sánchez Palacios, Andrea Ávila y Maurizio Guerrero.

Después de este breve vistazo de “apenas” 55 años, diga usted si algo ha cambiado en nuestro país. Lo que continúa, junto con el interés de las audiencias por enterarse de los problemas y grandezas de México a través del papel o de las pantallas digitales, es el compromiso de Contenido por seguir aportando información veraz, útil y hasta entretenida.

 

Por Alberto Círigo