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Cuba, lo que dejó Fidel Castro

A más de un año y medio del fallecimiento de Fidel Alejandro Castro Ruz, un escritor y un académico analizan desde puntos de vista encontrados el legado del jerarca comunista, quien no solo gobernó a Cuba, ejerció un férreo control sobre la vida cotidiana de la isla caribeña a lo largo de casi seis décadas.

“Un país devastado, cuyos habitantes deben lidiar con la escasez crónica de casi todo, frustrados pero con un grado de resignación que bien puede atribuirse al adoctrinamiento al que por décadas se les ha sometido, o por el temor de ser delatados ante el aparato represivo del Estado, presente en la vida cotidiana de cada manzana, barrio y comunidad vía través de la vigilancia meticulosa de los comités de defensa de la revolución, constituye la herencia del mayor de los hermanos Castro”, explica convencido el escritor Julio Patán al presentar Cuba sin Fidel, su más reciente libro.

La obra es una mezcla de crónica y ensayo para contar como han vivido los isleños los primeros tiempos sin la presencia física de Fidel Castro, el líder supremo de la revolución socialista, y hace un recuento de una serie de acontecimientos que marcaron el régimen de quien Patán define como “un implacable tirano provisto de una enorme capacidad para seducir que supo usar para retener el poder y tener legiones de admiradores en todo el mundo”.
Mientras hacia dentro de la isla reprimía sin miramientos a sus críticos y se deshacía de quienes podrían disputarle el poder, hacia afuera cultivó la creencia de que Cuba había puesto en marcha una nueva vía al socialismo mucho más humanista y libertario que el imperante en la URSS y Europa Oriental, así como un modelo económico equitativo y viable que estaba liberando definitivamente al pueblo de la miseria. “Abundaron quienes se enamoraron del discurso, aún cuando no se ha correspondido con la realidad”, afirma el escritor.

Desde su perspectiva, Castro dejó tras de sí una sociedad exhausta que incurre constantemente en actos delictivos como engaños, estafas y abusos para sortear el desabasto de cosas tan comunes como aros para una cortina de baño. “El sistema propicia que todos se conviertan en delincuentes menores, en las fábricas no faltan quien se robe cristales de la bodega porque es imposible comprar ese material para reparar una ventana, lo mismo sucede con tornillos y herramientas, y ni se diga con alimentos y materias primas”.

En contraste de los ideales de solidaridad y cooperación desinteresada que pregona la ideología comunista, en Cuba se ha dado una radicalización del individualismo y la mezquindad, una verdadera degradación moral con tal de allegarse lo elemental para sobrevivir.

IMPACTO MODERADO
Fidel Castro murió el 25 de noviembre de 2016. Su deceso llegó en un momento en que, de alguna manera, ya se le esperaba debido a la edad del jerarca (rebasaba los 90 años de edad) y los quebrantos en su salud que eran muy notorios. A ello atribuye Patán en su libro la rapidez con que los cubanos se recuperaron de la noticia, según constató durante un viaje de trabajo que realizó a Cuba en enero de 2017.

Una percepción distinta tiene Rodrigo Páez Montalbán, doctor en Sociología y académico del Centro de Investigaciones sobre América Latina y el Caribe de la UNAM, para quien el deceso de Fidel Castro dejó un profundo sentimiento de orfandad, debido a que la población lo identificó como el constructor del país y elemento fundamental de cohesión social. “El impacto del fallecimiento del comandante en la vida política cubana estuvo despojado de todo dramatismo, no porque no importara el hecho, sino porque la transición del mando fue cuidadosamente planeada y había comenzado una década antes, cuando el comandante cedió casi todos sus cargos y potestades a su hermano, el general Raúl Castro. Incluso contempló el relevo generacional que acaba de concretarse con el acenso de Miguel Díaz-Canel Bermúdez a la presidencia del Consejo de Estado”, explica el académico.

Paéz Montalbán también difiere de Patán a la hora de evaluar el legado fidelista. Mientras el autor de Cuba sin Fidel habla de un país fracasado y en quiebra, el investigador de la UNAM se muestra menos severo: “De 1959 a la fecha Cuba ha pasado por distintos periodos económicos, algunos más afortunados que otros. Por décadas su prosperidad estuvo vinculada a la ayuda que recibía de la Unión Soviética, el intercambio comercial con otros países del área socialista y el desarrollo de la industria turística”.

Todo cambió luego del derrumbe de la URSS. La isla entró en lo que sus autoridades denominaron “periodo especial” debido a las drásticas medidas que tomó para reducir gastos y atender importaciones prioritarias. Entonces miles de cubanos perdieron sus trabajos y se enfrentaron a un mayor racionamiento de productos básicos, renunciaron casi por completo al transporte motorizado y recurrieron a la bicicleta como principal medio de transporte.

ESCENARIOS ADVERSOS
La llegada al poder de Hugo Chávez en Venezuela, a fines del siglo pasado, representó para Fidel Castro y su régimen una verdadera bocanada de aire fresco. Los nuevos acuerdos de cooperación bilateral impulsados por el país sudamericano, garantizaron a la nación caribeña el envío de hasta 100,000 barriles de petróleo por día, así como acceso a créditos a tasas simbólicas que fueron destinados a mejorar las condiciones de vida de la población.

Además de los desafíos que cualquier país ha enfrentado para incrementar su productividad, Cuba ha enfrentado un escenario internacional adverso por el bloqueo impuesto por Estados Unidos luego del triunfo de la revolución socialista. Muchas fuentes de financiamiento han estado cerradas, lo mismo que mercados naturales, lo que ha entorpecido el desarrollo económico.

En materia de educación, Fidel Castro se jactó reiteradamente de los logros de su régimen, comenzando por haber erradicado el analfabetismo, lo que Patán toma en cuenta en su ensayo pero atenúa su trascendencia al recordar que Cuba siempre disfrutó de altos niveles de alfabetización.
El escritor pone énfasis no solo en las dificultades de los estudiantes cubanos para desarrollar un pensamiento crítico, sin ser acusados de “antisociales” y “enemigos de la Revolución”, con las consecuencias que puede acarrearles, sino en el acceso a fuentes de información como libros, cuya importación está sometida a mecanismos de censura, y la escasa penetración del servicio de internet.

Por su parte, el investigador Páez no desconoce esta problemática pero considera que el régimen ha venido relajando las restricciones al considerarlas absurdas. considera importante resaltar el nivel alcanzado por Cuba en áreas como investigación científica y tecnológica, en particular en el área de medicina, con el desarrollo de vacunas y reactivos que le han valido el reconocimiento de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la UNESCO.

CALIDAD CUESTIONADA
En reiteradas ocasiones, el comandante Castro presentó como prueba irrefutable de la buena calidad de la educación superior cubana a la “exportación” de médicos, tanto generales como de distintas especialidades, para solventar la carencia de este tipo de profesionales en otros países latinoamericanos, particularmente en sus áreas marginadas urbanas y rurales. Patán explica que no hay datos para dudar del desempeño que han tenido estos profesionistas, pero sí de la calidad de la preparación académica que otorga la isla. El escritor se apoya en datos que arrojaron evaluaciones en Brasil y Chile.
En el caso de los brasileños que fueron a graduarse en Medicina a La Habana, 95% reprobó el examen de reválida al regresar a su país. En cuanto los chilenos, su Asociación de Facultades de Medicina detectó que de 700 y pico de profesionales graduados en Cuba residentes en le país andino, solo 23.5% logró aprobar en primera instancia el Examen Único Nacional de Conocimientos de Medicina. Un 12% extra lo hizo en la segunda vuelta. En síntesis, el número de reprobados representó 64.5%

Cuba se jacta de la cobertura de sus servicios médicos de salud, así como de su gratuidad que ha preservado a pesar de su elevado costo. Sin embargo, Patán apunta en su libro que las clínicas a disposición del cubano de a pie, ofrece otra realidad muy vinculada a la quiebra económica del modelo comunista.
Según el periodista, a la carencia crónica de medicamentos, incluso muchos de los más elementales, se suma la necesidad de que cada paciente lleve su propia ropa de cama. En cuanto a estudios médicos son frecuentes las postergaciones debido a la descompostura de los pocos aparatos disponibles.

Lo más indignante, según Patán, es que los pacientes dados de alta se ven obligados a dar una especie de propina, una nueva costumbre que han estimulado las propias autoridades para que “la gente tome conciencia de lo que es gratuito también cuesta”.

Por su parte, el académico insiste en que las instalaciones de las clínicas familiares y hospitales de segundo nivel son modestas, pero asegura conocer testimonios de personas que han recibido la mejor atención, sin contar con el reconocimiento internacional a hospitales y centros de salud isleños por su equipamiento y servicios.

ESTADO TOTALITARIO
No fueron pocos los discursos de Fidel Castro reiterando que la revolución de 1959 devolvió a Cuba su dignidad y a sus pobladores la capacidad de decidir sobre su propio destino sin intromisiones indeseables. Sin embargo, no faltan quienes señalan las severas sanciones a quienes disienten de los dictados del régimen, lo que, apunta Julio Patán en su libro, el propio comandante advirtió cuando proclamó aquello de que “dentro de la Revolución todo, fuera de la revolución nada”, razonamiento que, un año y siete meses después de su muerte, sigue plenamente vigente, acusan organizaciones internacionales de asistencia humanitaria.

Algunos críticos como la bloguera disidente Yoani Sánchez describen a su país como “enorme cárcel cercada por el mar”. La filóloga y periodista reitera que la vida cotidiana es vigilada por los Comités de Defensa de la Revolución, creados para gestionar acciones distintas acciones de beneficio comunitario, al tiempo de detectar cualquier “actividad contrarrevolucionaria”, gracias a los reportes de los propios vecinos, y enterar a las autoridades correspondientes. Debido a esta actividad un chisme en Cuba suele convertirse en un acto de delación con graves consecuencias.

Al académico Páez le parece exagerado describir a Cuba como una cárcel, pero reconoce que el gobierno cubano “ejerce un control muy grande sobre su población”. La Seguridad del Estado ha sido una tarea prioritaria para el régimen, tanto por cuestiones ideológicas como para contener a la delincuencia, tarea en la que ha tenido muy buenos resultados, a tal grado que en cualquier ciudad de la isla es posible caminar bien entrada la noche sin temor a ser asaltado.

Páez no niega las restricciones a la libertad de movimiento y expresión de los ciudadanos comunes pero considera que los controles se fueron relajando durante del gobierno del general Raúl Castro empeñado en promover cierta apertura económica, claro que sin desestabilizar el sistema político unipartidista.
Por su parte, Patán atribuye a la permanencia del régimen de Fidel y sus herederos a la eficiencia con que ha operado su aparato represor. El mensaje para los ciudadanos ha sido algo así como “no cuestiones, acata y vive en paz”.

CAMBIOS Y PAUSAS
Cuando en 2006 Fidel Castro se vio obligado a retirarse de la vida pública debido a un grave malestar gastrointestinal no solo cedió gran parte de sus atribuciones a su hermano Raúl, avaló las tímidas reformas que este emprendió para abrir el sistema económico, estimular el empleo por cuenta propia, y eliminar “situaciones absurdas” como que los cubanos no pudieran acceder a hoteles y centros comerciales, hasta entonces reservados al turismo, y que estuviera prohibida la compraventa de viviendas y automóviles.

Fidel avaló incluso el acercamiento de la isla con Estados Unidos y nadie duda que estuvo al pendiente de las negociaciones que condujeron al restablecimiento de relaciones diplomáticas, pero no estuvo dispuesto a más. Lo hizo evidente en “Nuestro derecho a ser marxistas-leninistas”, un breve artículo que publicó en mayo de 2015 para ensalzar los valores de las sociedades comunistas y lanzar una enésima condena al capitalismo salvaje.

Las puntuales observaciones del comandante fueron interpretadas como una orden para detener el proceso de reformas.

Al año siguiente, Cuba recibió la histórica visita del entonces presidente estadounidense Barack Obama, pero el mayor de los Castro no lo recibió, en principio se adujo que su delicada salud se lo impidió, pero poco después Fidel publicó un artículo en el que respondió a las ofertas de cooperación lanzadas por Obama con un “los cubanos jamás olvidaremos las consecuencias del infame bloqueo económico, ni los ataques mercenarios, y no necesitamos que el imperio nos regale nada”.

Alcanzó a enterarse del triunfo de Donald Trump en las elecciones presidenciales estadounidenses, pero no tuvo tiempo de comentar los planes del flamante mandatario para revertir el acercamiento bilateral. Fidel Castro murió el 25 de noviembre de 2016 y solamente dejó una instrucción, “les pido compañeros que no se construyan plazas en mi nombre, ni se erijan bustos de mi persona”.

¿Renuncia a un culto post mortem? Patán lo ve más como un acto de histrionismo y de arrogancia que de sensatez, “Fidel sabe que sigue presente en la realidad cotidiana de Cuba, esa que está marcada por la pobreza y la escasez, ante la que es mejor quedarse callado, o atenerse a las consecuencias.
Páez se muestra más optimista. El académico de la UNAM sostiene que el fallecimiento del mayor de los Castro no dejó pasmada a la isla. La prueba es el reciente relevo en la Presidencia del Consejo de Estado y de Ministros, el segundo cargo en importancia, lo que marca el arribo de una nueva generación de políticos que, respetando los tiempos del sistema político cubano, proseguirán con la agenda reformista con China y Vietnam como referentes.

DEPORTE Y PROPAGANDA
Poco después de llegar al poder, Fidel Castro prohibió la práctica de deportes profesionales en la isla, al tiempo que se comprometió con el patrocinio de atletas amateur que han correspondido con estupendo desempeño a nivel internacional, siendo Cuba una de las pocas naciones latinoamericanas capaces de ganar más de cuatro medallas de oro en una misma cita olímpica.
Patán lo atribuye a un sincero compromiso con la educación física de su población, sino a una estrategia de propaganda que tradicionalmente han seguido otros países totalitarios como las extintas Unión Soviética y Alemania Democrática, y la depauperada Corea del Norte.
“Esos países alardean. Se trepan al medallero porque no se pueden trepar al carro del desarrollo. Compran planas con medallas”, explica el periodista.

SEÑOR TODOPODEROSO
Entre 1959 y 2016 Fidel Castro Ruz ostentó distintos cargos en la estructura de poder cubana:
Primer Ministro (1959-1976)
Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (1959-2008)
Presidente del Consejo de Estado y de Ministros (1976-2008)
Primer Secretario del Partido Comunista de Cuba (1965-2011)
Diputado a la Asamblea Nacional del Poder Popular (1976-2016)
Líder de la Revolución (1959-2016)

LA CUBA QUE HEREDÓ FIDEL
 Nombre oficial: República de Cuba.
 Territorio: 110,860 km2.
 Población: 11,147,407 habitantes.
 Población fuera de la isla: 1,359,441 (10.9% del total).
 Edad promedio: 41.5 años.
 Esperanza de vida: 78.8 años.
 Gasto en salud: 11% del PIB.
 Gasto en educación: 10% del PIB.
 Expectativa de vida escolar: 14 años lectivos.
 Desempleo: 2%
 Desempleo juvenil: 6%
 País por el volumen de su PIB: 65
 Crecimiento económico: -0.9% 2016
 Remesas desde E.U.A.: 3,575 millones de dólares en 2017.
 Población por debajo de la línea de pobreza: sin datos.
 Inflación: 4.5% en 2016.
 Comercio: 12,815 millones de dólares en 2016.
 Balanza comercial: Déficit de 405% en sus exportaciones.
 Índice de Transparencia: 60 entre 176 países evaluados.
 Principales socios comerciales: Rusia, Venezuela, España, China, Canadá.
 Gasto militar: 3.08% del PIB.
Fuentes: CIA – The World Factbook y datosmacro.com

(Por Pedro C. Baca)