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¿Cuánto cuesta la democracia en México?

 

Si lo comparamos con otras repúblicas, el costo del voto en México podría no ser tan alto como se piensa. ¿Qué opina?

Photo by Genaro Servín from Pexels

La numeralia del proceso electoral del 2018 es impresionante. Es la más grande por número de cargos a elegir porque están en juego 629 cargos federales (la Presidencia de la República, 500 diputaciones y 128 senadurías) más 17,682 cargos locales (ocho gubernaturas; la jefatura de gobierno de la capital; 972 diputaciones locales; 1,597 presidencias municipales; 156 alcaldías; 1,237 concejales; síndicos; regidores e integrantes de 24 juntas municipales).

Para elegirlos, la lista nominal –los que pueden votar del padrón electoral y cuentan con credencial actualizada– suman 89.3 millones de ciudadanos, de los cuales los nacidos en febrero resultaron “sorteados” o “insaculados” para que de ellos se obtenga a los integrantes de las mesas de escrutinio y cómputo.

Empatar ambas cifras requiere de un ejercicio de capacitación y logística sin precedente, pero sobre todo de recursos. Los presupuestales ascienden a poco más de 24,215 millones de pesos incorporados al presupuesto para el voto, arriba de 6,702 millones para los nueve partidos políticos que se han unido en coaliciones para buscar el voto federal, pero que van solos en las elecciones locales. Un 22% más que en 2012.

A eso sume un 10% adicional en financiamiento privado que pueden recabar candidatos y partidos para promover el voto, y evidentemente, la elección será una de las más caras: 296 pesos por voto.

¿Es mucho o es poco? Si se considera el monto destinado por voto en la elección del 2012 parece alto (220 pesos por voto), pero en aquella ocasión no se registraban tantas elecciones simultáneas locales y federales.

Si se compara con Estados Unidos, por ejemplo, se estima que la elecciones federales del 2016 (la de Trump), costaron 6,500 millones de dólares, de los cuales 2,400 millones fueron para la elección presidencial y el resto para las elecciones del Congreso.

Individualmente, el voto de Clinton costó 11.38 dólares y 5.03 dólares por voto la de Trump, de acuerdo con las cifras finales reveladas por la Federal Election Commision sobre el costo de las votaciones en 2016, se contabilizaron 19.5 dólares por voto, que en pesos hubiera sido de 330 por voto.

De manera que parece que nuestra democracia no es tan cara como la de Estados Unidos, más considerando que la elección de México no sólo es federal sino también incluye muchos cargos locales.

El sistema no parte de cero si se considera que el padrón electoral y la credencialización ciudadana se han construido y depurado a lo largo de los años. Hoy, una credencial de elector cuesta en promedio 250 pesos, considerando todo el sistema de cómputo y registro que hay atrás.

Para el día de la elección se instalan 157,346 mesas directivas de casilla y se espera producir 279.6 millones de boletas en papel especial (es un papel similar al que se usa en la producción de cheques), 1,271,000 actas, más de 4 millones de documentos sin emblemas y alrededor de 2.4 millones de documentos con emblemas.

Uno no se imagina el costo de la base de cómputo, las miles de horas-hombre de capacitadores y funcionarios de casilla, quienes realizan el conteo rápido, el PREP y el cómputo final, el costo del tribunal electoral y el resguardo de miles de papeles que debe estar ahí para contar, si es preciso voto por voto, el resultado de la elección.

Pero el costo por voto parece reducido cuando se piensa en la democracia. Según el Latinobarómetro 2017, pese al andamiaje que nos hemos construido para asegurar elecciones justas, sólo el 18% se muestra satisfecho con nuestra democracia, pero más por el impacto y desilusión que han tenido los últimos gobiernos en la expectativa de bienestar individual, que por el hecho mismo de la elección y su costo.

Conclusión: es alto el costo pero no es el factor que incide en el encanto o desencanto que tenemos con la democracia.

 

Fuente: Numeralia Proceso electoral 2017-2018, INE