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Comes como consuelo emocional

Comer emocionalmente es el uso de los alimentos como forma de afrontar las emociones en lugar de como forma de calmar el hambre.

Foto: Pexels

El trastorno por atracón es una enfermedad mental reconocida por la Asociación Americana de Psiquiatría reconocido por primera vez en el 2013 por el Diagnostic And Statistical Manual of Mental Disorders (DSM) de la OMS como un desorden especifico de la conducta alimentaria; sin embargo, ha estado presente por décadas. Se describió por primera vez en 1959 por el investigador Albert Stunkard como síndrome de alimentación nocturna y el término trastorno por atracón fue acuñado para describir la misma conducta alimentaria compulsiva sin la connotación nocturna resultante de una combinación de factores psicológicos, biológicos, y medioambientales.

Los atracones de comida afectan más a personas entre 20 y 40 años de edad, aunque también se presenta en población más joven por el maltrato, la violencia intrafamiliar, la depresión e incluso el abuso sexual, por ello los adolescentes sufren de ataques de ansiedad que cubren con la ingesta de comida, dice Alejandro de Jesús Caballero Romo, psiquiatra y especialista en trastornos de la conducta alimentaria por la UNAM.

En México, se estima que 1.5 millones de jóvenes están en riesgo del trastorno por atracón y aproximadamente 300,000 personas ya lo padecen. Daña a hombres y mujeres, pero es más frecuente en ellas en proporción de dos por una, que pertenecen a cualquier nivel socioeconómico, lo que lo convierte en un problema de salud pública y social. Esta enfermedad mental, dice el psiquiatra Caballero requiere atención de bariatras, nutriólogos, psicólogos y psiquiatras, entre otros.

Por otra parte, Liceth Paloma Alarcón Bárcenas, especialista en bariatría dice que el descontrol alimentario consiste en ingerir aproximadamente 3,000 calorías de alimento en dos horas, de forma rápida, voraz y a escondidas, con sensación de pérdida de control sobre lo que come y la cantidad, seguida de culpa, enojo y desesperación por no poder controlar. Si existe frecuencia de dos veces por semana durante 6 meses, se define como trastorno por atracón.

Emplea dietas para perder peso, al quitar alimentos, tienen “rebotes” y compensa con los atracones, lo que no comió durante el día, por la noche come la mitad de un pastel, suma tacos, unas rebanadas de pizzas y hamburguesas y  refresco. No puede moderar la cantidad de comida, come y come, por consecuencia no puede bajar de peso. Hace cómo que cumple con una dieta, pero a escondidas se da las comilonas, siente culpa y vergüenza después de un atracón, normalmente precedido por un ayuno prolongado. Después de la abstinencia el cuerpo pide alimentos con alta densidad calórica como azúcares y grasas, la persona de manera ansiosa consume todo aquel alimento que le da una satisfacción, explicó la especialista.

La gente con ese trastorno proviene de una familia que come demasiado o que usa la comida como un premio, frecuentemente le molesta su aspecto físico, pero no hace nada al respecto,  es un modo de sobrellevar emociones, y encuentra que el comer es reconfortante y calmante, posiblemente con un historial de depresión, siente miedo, tristeza, aburrimiento, ansiedad y con problemas de impulsividad o conflicto en la resolución de problemas, mencionó el psiquiatra Caballero.

Este trastorno puede desencadenar el aumento de la presión arterial, colesterol, triglicéridos, diabetes tipo 2, síndrome metabólico, advirtió Alarcón Bárcenas.

En cuanto al tratamiento, indicó debe ser atendido por un equipo multidisciplinario, con un abordaje integral mediante psicoterapia, medicamentos, orientación nutricional, apoyo de familiares, con la finalidad de disminuir la frecuencia de los atracones, concluyeron los expertos.

Por Alejandrina Aguirre Arvizu