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#QuieroSer_POPULAR Lo que la gente hace para ser “ viral ”

El fin justifica los medios, dice un dicho popular, y al menos en cuestiones de internet esto aplica con tal de conseguir likes, aprobación, fama y dinero. Cualquier herramienta es válida: dispositivos inteligentes, tabletas, cámaras, con tal de alcanzar la codiciada meta, pero ¿qué hay detrás de este boom?

Foto: Pexels

¿Qué tienen en común los influencers Yuya, Werevertumorro, Juanpa Zurita, Eugenio Derbez, CaELike, Luisito Comunica y Mario Bautista? Que el número de sus seguidores en redes sociales supera a la población de más de 150 países del mundo. De hecho, si nos atenemos al número de partidarios que suman en todas sus plataformas (Twitter, Facebook, Instagram y Youtube), dos de estos personajes rebasan en numerosidad a 167 naciones. Otro punto convergente, la notoriedad de todos ellos, hace que ninguno pase desapercibido al caminar por la calle. Todos conllevan sobre sus hombros el peso de la fama, esto es el reconocimiento público, la admiración o la envidia de los otros.

El hecho de ser reconocido por los demás y trascender en el tiempo no es exclusivo del hombre de esta época, coinciden los expertos consultados por Contenido, entre ellos el docente Rafael Ángel Gómez Choreño de la Facultad de Filosofía de la UNAM, quien recuerda que la fama estaba relacionada con las nociones de virtud, fuerza interior, acciones heroicas y actos dignos de ser memorables y de celebrarse.

En el mundo clásico, la formación de la fama individual se explica por la construcción de un prestigio personal muy ligado a los ancestros, por ello se debía cuidar. “Para que el día que uno muera pueda estar en su compañía sin vergüenza, de ahí la obligación de buscar su propio destino para lograr su propia heroicidad”, dice Gómez Choreño.

De igual manera, señala el también investigador del Centro de Estudios Genealógicos para la Investigación de la Cultura en México y América Latina (CEGE), la fama tiene que ver con la lucha contra la monstruosidad, es decir, la manera como el héroe enfrenta las tareas que le permiten garantizar la construcción de ese honor. Cita algo que el actor francés Jean Pierre Bernard concebía como el ser político en el proceso de querer ser visto y ser mirado: “el honor tiene un armazón simbólico que garantiza las razones de estar en boca de todos”.

Contrario a lo que pudiera pensarse la fama es –de acuerdo con el Diccionario de la lengua española– la “buena opinión que la gente tiene de alguien o de algo”, pero también, entre los griegos y romanos, Fama era una diosa alegórica con 100 ojos abiertos y 100 bocas que nunca descansaban, iba de un extremo al otro de la Tierra, divulgando lo que sabía y lo que desconocía, verdades y mentiras; algunos más la representan en forma de mujer alada que surca los aires con una trompeta en la mano. Así pues, había que estar consciente de que se trataba de algo valioso y preciado, pero al mismo tiempo, peligroso.

Sea como sea, desde tiempo inmemorial, la popularidad ha ejercido una fascinación en el hombre y ha cambiado con el paso de los siglos, en gran medida por los medios de comunicación, la prensa, el radio, el cine, la televisión y ahora internet. Pareciera que la multicitada frase de Andy Warhol: “En el futuro, todo mundo será famoso durante 15 minutos” se ha convertido en la razón para muchos en este momento.

De acuerdo con el psiquiatra y psicólogo Héctor Lara Tapia, académico de la Facultad de Psicología de la UNAM, el reconocimiento de una persona y la difusión de sus cualidades se remonta a la antigüedad pero en esta época “se ha incrementado por dos razones: los medios de comunicación, que difunden cosas malas y buenas, y una sociedad de consumo que le permite a alguien obtener, no sólo reconocimiento social sino un reforzamiento económico”.

 

Viralizar, el nuevo verbo

Actualmente pareciera que alcanzar la fama es muy fácil, a tan sólo un clic, pero se debe tener en cuenta que en ocasiones esta es incidental y efímera, señala Magda Rendón García, psicóloga y maestra en Comunicación de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM. “Prácticamente cualquier persona puede tener esos segunditos de fama que todo mundo desea y que tienen que ver con la necesidad de ser reconocido, aceptado, seguido”, añade.

Aparentemente, si sólo nos quedamos con la percepción popular, conseguir la gloria es más sencillo que en la remota antigüedad, donde para trascender había que realizar hazañas, enfrentar monstruos, crear obras memorables o realizar descubrimientos. Pero, ojo, también el siglo XXI cuenta con sus propios monstruos.

Las tecnologías móviles y digitales desplazaron ya a las plataformas tradicionales por su inmediatez, respuesta y diversidad en la forma de compartir los contenidos desde la consabida selfie, pasando por breves videos, animaciones, fotografías, memes, acciones arriesgadas y peligrosas, entre otras posibilidades. Fue aquí en este espacio virtual donde muchos encontraron un medio para convertirse en celebridades.

Para la maestra Elisa Nájera Velasco, participante del encuentro Persuasión, influencia y poder en el siglo XXI, organizado por la Universidad Panamericana (UP), el acceso a la tecnología habilita compartir información y esto ha ocasionado una nueva manera de socializar entre los jóvenes quienes tienen claras dos razones: por un lado, “para ser alguien necesitan estar en internet” y por el otro, “darse cuenta de que mientras más contenido relevante tengan, ganan más seguidores y esto les puede generar una motivación económica debido a que las marcas comerciales están poniendo mucho énfasis en contratar famosos en internet para que les ayuden a promover sus productos”.

Resulta impresionante cómo ha cambiado la mercadotecnia en unos años: “Antes era una comunicación unidireccional donde las empresas ponían sus anuncios y con una serie de cálculos sabían que llegaban a equis número de personas, pero ahora tienen la posibilidad de tener esa direccionalidad y de ser tan selectivos en sus campañas que pueden escoger a una persona para transmitir su mensaje y saber exactamente la cantidad de usuarios a los que está llegando”, dice emocionada la también consultora de marketing digital Nájera Velasco.

Justamente el poder de estas multiplataformas no sólo cambió a los medios tradicionales sino a entidades del idioma como la Fundación del Español Urgente (Fundéu BBVA) que acepta como válido el sustantivo viral –algo que todavía no contempla la Academia de la Lengua Española– para referirse a un “mensaje, idea o contenido que se trasmite de forma exponencial a través de las redes sociales mediante constantes reenvíos entre los usuarios de internet”.

 

Monstruo de mil cabezas

Existe la idea de que para destacar en redes es necesario hacer cualquier tontería para convertirse en alguien viral, por ello abundan los casos de gente que busca ser famosa a toda costa (Ver: A cualquier costo), pero hacerse de un nombre, convertirse en un influencer, esto es, una “persona con conocimiento, prestigio y presencia en determinado ámbito en el que sus opiniones pueden influir en el comportamiento de otras muchas personas”, dicho sea de paso, pocos lo consiguen.

Para darnos una idea del tamaño del monstruo al que se debe enfrentar cualquiera que desee convertirse en una celebridad en nuestro país, baste señalarle que consta de millones de usuarios en redes virtuales. “Lo interesante del ecosistema es que en México hay alrededor de 83 millones de personas activas en redes sociales y 100% están en Facebook. Cuando te enfrentas a un mundo de creadores potenciales de contenido, más la cantidad de marcas que existen, compañías, cuentas, instituciones y corporativas para promocionar sus contenidos, la competencia se empieza a volver muy compleja”, detalla la maestra Nájera.

Alentados por el surgimiento de celebridades efímeras, muchos jóvenes y algunos adultos sueñan poner su canal en Youtube, Facebook o Instagram y ganar muchísimos suscriptores con los que se volverán millonarios, sin saber que muchas de las grandes figuras de estas plataformas llevan años picando piedra y se mantienen porque siempre muestran contenido de interés que les genera un gran alcance.

Si alguien ya está decidido a convertirse en viral, popular, celebridad o influencer debería plantearse –recomienda la experta Nájera– dos escenarios desde el punto de vista de negocios y desde el punto de vista personal. En el primero requerirá definir su “mercado meta”, contar con un contenido interesante y con el potencial de atraer a marcas que lo quieran patrocinar. Incluso algunas compañías como Youtube, cuando ven que alguien tiene potencial, lo apoyan.

En cuanto a la parte personal tiene que sopesar lo que sí puede hacer y lo que debería hacer. Esto aconseja la especialista: “No poner en riesgo tu integridad física, ni nunca poner en riesgo tu integridad moral, es decir, hacer algo que vaya en contra de lo que tú crees”. En el caso contrario sí recomienda hacer cosas que influyan positivamente en la sociedad, “no hay que olvidar que un influenciador tiene más de 20 millones de seguidores y tiene una responsabilidad muy grande con ellos”.

¿Cuál es el futuro de esta industria? Nájera Velasco, egresada de la UP, advierte que si bien este negocio es muy cambiante, porque “un día todo mundo lo consume y al siguiente surge otra plataforma”, al menos en este año el marketing alrededor de los influencers continuará porque las marcas requieren de individuos que lleguen a muchas personas y promocionen o mencionen sus productos.

Algo que sí ha cambiado es el término “viral”, que según Nájera ha dejado de ser importante; ahora domina el término inglés shareability, “porque al final un contenido viral es una cosa fortuita, y lo que ahora todo mundo aspira es hacer materiales que sean compartibles, porque eso les dará alcance y pondrá los ojos de muchos en su radar”, determina.

 

Los peligros de la popularidad

El psiquiatra Lara Tapia distingue dos tipos de fama: la pública –que se da casi por descontado– por el reconocimiento de méritos, digamos un científico que se hizo famoso por sus aportaciones, y la fama inducida por aspectos mercantiles, sostenida por un modelo de mercadotecnia detrás que provoca que se difunda de cierta manera y se amplifique.

La necesidad de ser reconocidos socialmente por los otros siempre ha sido importante, el problema surge cuando se adquiere renombre por algo negativo. “Allí tendríamos que poner las alarmas, ante esa necesidad de perder de vista los riesgos, las consecuencias, la manera en que se exponen las personas ante los demás, ya sea de manera física, emocional o económica”, previene la maestra Rendón García.

Cuando los individuos van más allá de la obsesión natural de que se les reconozcan sus logros, méritos o su necesidad de trascender y deriven en algo anormal, esto es, cuando se busca de manera compulsiva la fama y se tata de incrementarla a toda costa, como un barril sin fondo, hay que buscar una posible patología, coinciden los expertos Rendón García y Lara Tapia.

La búsqueda de la fama “a toda costa” nos remite al caso de Eróstato, cuya “gracia” y notoriedad se dio por incendiar el templo de Artemisa, algo que se consideró degradante no sólo para la persona sino también para la sociedad que lo permitió. Por ello, uno de los castigos sugeridos fue borrarlo de la historia y de la memoria popular, relata el investigador Gómez Choreño.

El complejo de Eróstato se usa para referirse a aquellos individuos que no quieren pasar desapercibidos y buscan la fama a cualquier costo, aunque esto implique violencia, crímenes, delitos o actos vergonzantes. Paradójicamente estos actos no pasan inadvertidos en la era de las comunicaciones y se difunden de manera inmediata.

¿Qué mueve a estos individuos a conseguir la fama a este precio?

Sentirse devaluados y tratar de compensar esas carencias de cualquier forma, positiva o negativa, señalan los especialistas, quienes buscando el origen se remontan a la infancia temprana donde hallan que podría tratarse de niños carentes de afecto y aceptación social, con un largo historial de violencia, escasa sensibilidad al dolor ajeno y mucha soledad.

En la búsqueda de una solución se deben cubrir varios flancos, considera la maestra Magda Rendón. Por un lado trabajar con los medios de comunicación para que sean más cautos: “Desde los paparazzi, la información que se viraliza, y evitar frases como la de ‘que hablen de ti aunque hablen mal’ y las imágenes negativas donde se denigra a las personas”; por otro no descuidar el trabajo con los jóvenes, a los que se les debe hacer reflexionar sobre el reconocimiento en internet y cómo ponderar las presuntas ganancias que tendrían si realizan algo peligroso o negativo.

La profesora Rendón sugiere a los jóvenes conocer los medios en los que desean destacar, los alcances de exhibir su vida personal y dimensionar el impacto de convertir acciones privadas en públicas. “A los adultos nos toca enseñarles a desenvolverse mejor en los medios como se les enseña a cruzar una calle para no ser atropellados”.

No se debe olvidar que la búsqueda de likes, aplausos y seguidores habla también de la clase de sociedad que tenemos, una que demanda multitud de celebridades que a veces sin proponérselo encuentran la fama y viven de ella hasta que son sustituidos por otra. Por ello nuestros entrevistados propugnan por recuperar los valores positivos de la fama y de la popularidad: el esfuerzo propio, alcanzar una meta, realizar hazañas positivas que mejoren el entorno social y que no lo deterioren.

Ahora ya lo sabe, si quiere ser viral no olvide el consejo que el doctor Lara Tapia da a los posibles famosos: “Acuérdate que eres humano, misma advertencia que recibían las legiones romanas cuando entraban victoriosas; porque una cosa es la fama y la otra saber que el valor de cada persona no es por el prestigio sino por lo que cada quien hace”.

 

 

 

Tips para alargar esos “15 minutitos” de fama

  1. Determina tu audiencia, eso es fundamental. Piensa en generar contenidos de interés que vayan encaminados a la audiencia.
  2. Encuentra dentro de tu audiencia-objetivo los contenidos que ellos piensan que son relevantes, hazlo desde el punto de vista del usuario, recuerda que siempre el que consume el contenido es el que lo va a compartir.
  3. Utiliza los formatos correctos. Recuerda que el consumo de videos está muy extendido en todas las plataformas y que Youtube es la segunda plataforma social más utilizada en México.

Fuente: Maestra Elisa Nájera Velasco

 

 

Por Alberto Círigo