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La Caballada. Páginas de Gabriel Zaid

Hacia el final de su sexenio, los presidentes van perdiendo poder. Hace años, cuando nombraban al candidato que inexorablemente resultaba electo sucesor, “destaparlo” aceleraba el declive. A partir de ese momento, el poder iba pasando al candidato oficial.

Fotos: Naomi Kaizawa//Sitio lopezobrador.org

Antes, la “cargada” de adhesiones trataba de adivinar quién iba a ser, para congraciarse anticipadamente; mientras el presidente trataba de ocultarlo, para conservar unos meses más su poder.

El presidente Luis Echeverría inventó una variante: destapar a un grupo de presidenciables que supuestamente competían por la adhesión de las “fuerzas populares”, que callaron, naturalmente, esperando la señal del Dedo Elector. Un “dinosaurio” del PRI, el gobernador Rubén Figueroa, se burló de los siete señalados con una frase que se volvió célebre: “La caballada está flaca”.

Hoy que los aspirantes se destapan solos, diría lo mismo de los cuatro candidatos presidenciales que aun quedan: Andrés Manuel López Obrador (Morena), Ricardo Anaya (PAN), José Antonio Meade (PRI), Margarita Zavala y Jaime Rodríguez “El Bronco” (independientes).

Margarita Zavala, quien claudicó en la contienda, es abogada con experiencia legislativa, pero no ejecutiva. Tuvo una larga militancia en el PAN, antes de abandonarlo. Vivió una experiencia indirecta del máximo poder ejecutivo como esposa del presidente Felipe Calderón, y cargó con ese antecedente (elegirla parecería reelección) y el hecho de ser mujer en un país machista. México, a diferencia de Argentina, Chile, Brasil, Costa Rica y muchos otros países, nunca ha tenido presidenta.

El Bronco es ingeniero agrónomo. Fue diputado federal y local, así como presidente municipal, con el PRI. Se lanzó como independiente a la gubernatura de Nuevo León y la ganó (primer caso en el país). Gobernó un par de años y pidió licencia para lanzarse como candidato independiente a la presidencia. De llegar a presidente, no podría pedir licencia para encabezar las Naciones Unidas, aunque el Congreso la autorizaría con gusto.

Meade es licenciado en Economía y en Derecho. Tiene experiencia administrativa. Ha sido secretario de Energía, Relaciones Exteriores, Desarrollo Social y Hacienda con el PAN y el PRI, como una especie de técnico universal. Nunca ha tenido puestos de elección popular.

Anaya es el candidato más joven. Es abogado y tiene experiencia legislativa. No tiene pinta presidencial. Parece un estudiante, a diferencia de Meade que tiene empaque de alto funcionario. Curiosamente, Anaya (y no Meade, como el PRI esperaba), se ha colocado en el segundo lugar en las encuestas. Sabe argumentar, como lo demostró ganando el primer debate entre los cinco candidatos; en contraste con AMLO, al que incomoda el tú por tú (prefiere los monólogos lentos y autoritarios). Ha cometido errores políticos, como tener a su mujer y a sus hijos fuera del país. Y abusos: aprovecharse (como AMLO y, antes, Roberto Madrazo) de la jefatura de un partido para imponerse como candidato presidencial.

AMLO es licenciado en Ciencias Políticas y autor de 16 libros. Fue presidente del PRI tabasqueño. Fue de los fundadores del PRD, que luego presidió y abandonó. Fundó y preside el Movimiento de Renovación Nacional (Morena). Es el candidato con más pinta presidencial, lo cual le ayuda para estar en primer lugar en las encuestas. Actúa como dueño de una gran autoridad moral, con un dejo arrogante, santurrón y despectivo.

Pero es un santo rodeado de pillos, a los cuales defiende o de los cuales se distancia cuando estallan los escándalos. Ha venido sucediendo desde los tiempos de su jefatura del Distrito Federal, cuando se difundieron videos comprometedores de políticos cercanos a él: René Bejarano (“El Señor de las Ligas”) empaquetando fajos de billetes recibidos de un empresario. Gustavo Ponce apostando en Las Vegas, a donde viajaba con frecuencia. Carlos Ímaz, con otros fajos de billetes. En 2017, hubo más fajos de billetes en un video protagonizado por Eva Cadena. Y, en 2018, el famoso “Napito” (aunque no hay video de billetes) fue cobijado por AMLO.

AMLO y El Bronco son los únicos que tienen experiencia ejecutiva. Otros elementos comunes: lenguaje pintoresco, espíritu burlón, falta de respeto a las reglas y una larga militancia en el PRI, antes de abandonarlo. Además, son los únicos provincianos y los únicos sexagenarios. AMLO tuvo un infarto.

Don Rubén diría que la caballada está flaca.