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5 factores determinantes en la reelección de Nicolás Maduro en Venezuela

Lo consiguió. Nicolás Maduro ha sido reelecto para un nuevo periodo presidencial que irá de 2019 a 2025, confirma la rectora del Consejo Nacional Electoral de Venezuela, Tibisay Lucena.

AFP PHOTO / JUAN BARRETO

Con 90% de los votos computados, Maduro se habría quedado con 67.7%, en tanto que su más cercano adversario, el ex chavista Henri Falcón, quien desconoció el resultado, alcanzaría 21.2%, los márgenes podrían modificarse al escrutar el 10% restante, pero no alterarían la tendencia favorable a quien ha gobernado Venezuela desde abril de 2013.

Si tomamos en cuenta que el país sudamericano pasa por una crisis económica devastadora, a tal grado que la comida y las medicinas escasean, lo que ha originado un éxodo sin precedentes. ¿Cómo entender una victoria tan contundente?

Las claves, señalan distintos reportes en la prensa internacional, podrían estar en cinco factores que vale la pena analizar.

1.- Margen de maniobra

Nicolás Maduro perdura gracias al control institucional que ejerce el oficialismo con los militares a la cabeza, que ocupan 14 de 32 ministerios. La Fuerza Armada tiene además un amplio poder económico que incluye el control de la petrolera PDVSA, que aporta 96% de los ingresos del país.

Al compartir el poder con ese sector, el mandatario de 55 años, ha neutralizado el descontento y reforzado su margen de acción.

La influencia del heredero de Hugo Chávez se extiende a los demás poderes públicos, incluso al  “parlamento de facto”, la Asamblea Constituyente integrada solo por oficialistas que rige con poderes absolutos. Ese órgano desplazó a la Asamblea Nacional, electa en comicios válidos efectuados en diciembre de 2o15 y en los que arrasó la oposición.

2.- Oposición resquebrajada

Tras su sorprendente victoria en las parlamentarias del 2015, con 109 asientos de los 167 que integran el parlamento. Parecía que los opositores, aglutinados en torno a la Mesa de la Unidad Democrática (MUD), habían dejado atrás un pasado de divisiones y derrotas, pero la armonía no duró mucho tiempo.

En la ruptura pesó la decisión de algunos de sus dirigentes de negociar con el gobierno, lo que otros repudiaron. Fue una decisión costosa e inútil de los primeros porque las mesas de diálogo, instaladas en República Dominicana, fracasaron a inicios del 2018. Casi inmediatamente después, la Constituyente adelantó las presidenciales.

3.- Base electoral sólida

Nicolás Maduro  se ha sostenido no sólo por ser el heredero reconocido de Hugo Chávez, sino porque cuenta con el respaldo activo de 25% del electorado que sigue agradecido por las políticas asistencialistas del régimen.

¿Qué pasa con el otro 75% de los votantes? “No están automáticamente en contra” advierte José Antonio Hernández Macías, académico de la UNAM, en entrevista con Contenido.

Para el académico solamente un cuarto de la sociedad venezolana apoya a la opositora MUD, que no es un bloque monolítico, sino una constelación de membretes con principios ideológicos que llegan a chocar frontalmente. Queda la mitad del electorado, posiblemente desencantado pero apático.

En unas elecciones en las que predominó el abstencionismo es fácil deducir que la maquinaria madurista garantizó el triunfo.

4.- Maquinaria clientelista

Para paliar la escasez de alimentos, Maduro lanzó en el 2016 un programa de venta de comida subsidiada en zonas populares, que beneficia a 12 millones de personas según estudios privados.

También, el “Carnet de la patria”, documento de lectura electrónica entregado a 16 millones de personas y requisito para acceder a programas sociales y bonos. La oposición lo denuncia como un “mecanismo de control social”.

El ex candidato Falcón lo invocó como argumento para desconocer los resultados electorales. Cerca de los centros de votación, el partido de gobierno (PSUV) instaló los llamados “puntos rojos”, toldos donde los portadores del documento reportaban su voto escaneando el carnet. Allí, según el aspirante opositor, se les ofreció dinero.

No hay pruebas de estas presuntas irregularidades, por lo menos no provenientes de algún grupo imparcial, debido a que el régimen prohibió la participación de observadores internacionales y repudió a la Organización de Estados Americanos por considerarla “aliada del imperialismo”.

El régimen venezolano ignoró los llamados a la mesura del autodenominado Grupo de Lima, constituido por 14 países del continente para mediar entre gobierno y opositores.

Aparentemente el gobierno se da por satisfecho con el apoyo de aliados como Cuba, Nicaragua, Bolivia y pequeñas naciones del Caribe, sumados a un conveniente silencio de China y Rusia, países con los que viene reforzando lazos comerciales.

5.- Sin adversarios de peso

Pese a que 75% de los venezolanos rechaza la gestión de su mandatario, según la firma Datanálisis, Maduro es el líder chavista con más aprobación y la apuesta más segura para el régimen hacia el futuro, por lo menos hasta ahora cuando otros jerarcas chavistas como el vicepresidente Tarek El Aissami y el constituyente Diosdado Cabello han sido acusados por la justicia estadounidense por sus vínculos con el narcotráfico.

Habrá que ver el impacto que tendrá en un futuro cercano la decisión de Maduro de marginar a las facciones chavistas que no están alineadas con él, porque de ellas podría surgir algún líder capaz de retarlo sin representar un peligro para los sectores beneficiados por el régimen.

El próximo periodo presidencial de Nicolás Maduro Moros comenzará el 19 de abril de 2019. En cuanto a los electores, su siguiente cita con las urnas tendrá lugar en diciembre de 2020 para renovar la Asamblea Nacional.

(Por Pedro C. Baca)