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El arte de la política

 

 

Habría que regresar a la acepción original de la palabra política, dice Sergio Sarmiento, y volver a la destreza de conciliar nuestras diferencias.

 

“El hombre es, por naturaleza, un animal político.” La frase de Aristóteles ha resonado a lo largo de la historia. Esta naturaleza se explica porque se trata también de “un animal social”. Para vivir en sociedad hay que hacer política, en el sentido más antiguo y más noble de la palabra.

La política, sin embargo, tiene hoy un mal nombre. La gente la identifica con abusos y corruptelas. Muchas veces esa reputación está muy bien ganada. Los políticos se sienten superiores a los demás, utilizan enormes y costosas camionetas, se estacionan en lugares prohibidos, tienen guardaespaldas, comen en los mejores restaurantes y amasan fortunas a pesar de no tener nunca una empresa.

Es triste que tal sea la imagen de los políticos porque al final la política es una actividad necesaria. Los humanos somos seres gregarios. Hemos aprendido desde los tiempos más remotos que nos hacemos más fuertes cuando actuamos en grupos coordinados.

En el Paleolítico entendimos que podíamos cazar con mayor eficacia si hacíamos el trabajo de común acuerdo con otros miembros de la familia o el clan. Capturar y matar un mamut o un bisonte era algo que un hombre solo no podía hacer. Se volvía posible, en cambio, cuando ocho o 10 trabajaban juntos para rodear y rendir al animal que daría de comer a ellos y a sus familias durante varios días. Incluso el lenguaje, que nos ha dado una habilidad de comunicación inusitada en el reino animal, surge de una evolución que favorecía a aquellos que tenían una mejor forma de ponerse de acuerdo para realizar labores en conjunto.

Si bien los seres humanos gozamos de una inteligencia excepcional, tenemos también enormes diferencias de opinión. Ese es quizá el mayor obstáculo para trabajar juntos. La política permite resolver dichas diferencias y lograr acuerdos sin necesidad de golpearnos o matarnos. Por eso es el arte de conciliar diferencias. Es el instrumento que nos permite tomar decisiones en los grupos grandes y diversos que conforman a las comunidades contemporáneas.

 

La política es una actividad necesaria. Los humanos somos seres gregarios. Hemos aprendido desde tiempos remotos que nos hacemos más fuertes cuando actuamos en grupos coordinados.

 

(La versión completa se encuentra en nuestro número de abril de 2018. Disponible en puestos de periódicos y locales cerrados)