Importante: Nuestro Aviso de Privacidad ha cambiado a partir del 14 de mayo de 2018, puedes consultarlo aquí: http://contenido.com.mx/aviso-de-privacidad/
facebook@ twitter@ instagram@ youtube@

Te puede interesar

Conoce los riesgos de la placentofagia

Este es el curioso origen del cigarro

Crean una planta capaz de desplazarse para buscar luz

Inicio / CUERPO Y MENTE / Razones para ver siempre el vaso medio lleno

Razones para ver siempre el vaso medio lleno

Una investigación realizada por la Universidad Duke en Carolina del Norte, en conjunto con la Universidad de Columbia en Nueva York, sugiere que mirar el lado positivo de la vida puede ayudar a las personas a sobrevivir amenazas de salud. Ver el vaso medio lleno es importante.

Si esta no es una delas mejores razones para siempre ver el vaso ‘medio lleno’, déjame decirte que no eres más que un pesimista.

Siempre hay dos opciones en la vida, incluso ante las adversidades. Las personas tenemos la capacidad de mirar el lado positivo o el negativo. En esta oportunidad vamos a hablar de los optimistas, de aquellos que a pesar de las circunstancias tienden a ver siempre “el vaso medio lleno”.

El ensayo realizado a 2,400 personas con angina de pecho, afección cardíaca muy dolorosa y común, reveló que aquellos que presentaban una actitud optimista ante la enfermedad tenían un 30% menos de probabilidad de requerir tratamiento hospitalario durante casi dos años.

Lo que abre una puerta a los científicos, quienes cada vez más se muestran interesados en el impacto que la actitud y las perspectivas de un paciente, en este caso, pueden tener en su salud.

Durante décadas, la investigación médica se ha centrado en los síntomas físicos y el desarrollo de medicamentos y procedimientos para tratarlos.

Pero un creciente cuerpo de evidencia sugiere que el estado de ánimo, que ha sido ignorado por los médicos, podría marcar diferencia en las posibilidades de recuperación del paciente, incluso de aquellos con enfermedades severas.

¿Cómo ves el vaso?

Los investigadores realizaron un test a los pacientes luego de 1 mes, 6 meses y 12 meses qué tan optimistas eran sobre el futuro, bajo la condición que sufrías.
Los niveles de optimismo se mantuvieron aproximadamente iguales en cada entrevista, con un cuarto “más optimista”, aproximadamente dos quintos “optimista”, un quinto neutral y un décimo no optimista.

Los investigadores encontraron que para cualquier grado de optimismo, las posibilidades de ingresar al hospital dentro del período de estudio de dos años disminuyeron.

Los que eran más optimistas tenían un 40 por ciento menos de probabilidades que aquellos que no eran optimistas para requerir un hospital.

Asimismo, el análisis demostró que en primer lugar las personas que en este caso veían “el vaso medio lleno” tenían en primer lugar una mejor salud que las que no, lo que les da una ventaja a la hora de afrontar la enfermedad.
Las personas con enfermedades crónicas y con una visión optimista tenían un 30% menos de probabilidades de necesitar tratamiento hospitalario.

Incluso al ajustarse los resultados del test, encontraron que todavía había una brecha del 30% entre los más optimistas y los menos.

El líder del estudio, el Dr. Alexander Fanaroff, del Centro Médico de la Universidad de Duke, dijo que verle el lado positivo a la proceso de recuperación, anhelando la reinserción de las actividades regulares puede hacer que sea más fácil lidiar con la angina crónica.

“Nuestros hallazgos sugieren que si podemos identificar a los pacientes que son menos optimistas por cualquier motivo, ya sea porque su enfermedad los ha desesperado para el futuro, tienen incertidumbre sobre su diagnóstico o tienen múltiples comorbilidades, y los ayuda a sentirse más optimistas. al centrarnos en lo que pueden hacer, podemos ser capaces de influir positivamente en los resultados”, sumó Fanaroff.

Otros estudios publicados en los últimos dos años han encontrado resultados similares para cáncer, accidente cerebrovascular, enfermedad respiratoria e infección.

Los científicos sospechan que esto puede deberse a que el estado de ánimo general de una persona altera los niveles de hormonas dañinas y benéficas en su cuerpo.

Ser optimista, por ejemplo, reduce las hormonas del estrés y la ansiedad, como la adrenalina y el cortisol, que pueden ejercer una carga sobre el corazón y elevar la presión arterial.

Los estudios también han encontrado que las personas que están menos estresadas tienen niveles más bajos de colesterol, son menos propensas a la inflamación, tienen una mejor respuesta inmune y niveles más altos de antioxidantes en la sangre.

Mientras que las personas que son menos optimistas y más estresadas también son más propensas a fumar y beber a niveles no saludables.

Cómo ser optimista en 6 pasos

1. Trabajan su autoestima: Los optimistas se aman porque ponen toda su atención en sus propias cualidades y procuran vivir sin complejos.

2. Aceptan a los demás: Los optimistas son gente que aceptan al prójimo tal y como es. No se preocupan en cambiar a los demás porque no lo necesitan

3. Viven el presente: Están comprometidos con trabajar en su felicidad día a día, sin prestar atención a tiempos pasados o futuros.
4. Aprenden de las dificultades: Los optimistas cuentan con la capacidad de aprender de todo lo que les sucede. Entienden cada fracaso como un paso más hacia el éxito, por eso no se desaniman cuando se le presenta una adversidad.

5. Confían en ellos mismos: Confianza y compromiso son dos cualidades esenciales de las personas optimistas. Sueñan despiertos y trabajan con tesón para ver cumplido aquello que desean.

6. Son íntegros: Los optimistas son personas con principios que no suelen traicionar.En medio de un conflicto, son capaces de conservar esa paz interior que tanto disfrutan y que terminan contagiando a los demás.

7. Huyen de la crítica fácil: No malgastan su buena energía criticando a los demás. Son responsables de sus actos y se consideran los únicos culpables de su propio destino.

8. Todos queremos estar con ellos: Los optimistas cuidan con cariño y dedicación cada una de sus relaciones interpersonales.

Trabajando en equipo se encuentran como pez en el agua porque son capaces de inyectar entusiasmo y fe en sus colaboradores