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¿Son más felices los solteros?

 

En nuestro país existen 19.5 millones de personas solteras, divorciadas, separadas o viudas, que sin dudarlo responderían “no acepto” a cualquier propuesta de matrimonio, así controlan su tiempo, sus gustos, son dueños de su espacio y defienden su autonomía. ¿En verdad son tan dichosos?

 

El ingeniero en telecomunicaciones David S., de 46 años de edad, ha mantenido una relación de noviazgo durante más de 15 años con Paty C., una guapa economista de 40 años de edad. Sin embargo, cada uno vive en su propio departamento y no tienen planes ni de vivir juntos ni de casarse.

“¿Por qué? Por comodidad”, responde David con soltura. “Compartimos momentos de mucha diversión, viajamos y acudimos a eventos familiares. El vivir juntos implicaría cambios en la dinámica, así como asumir tareas y responsabilidades que no queremos”.

Tener hijos tampoco está en sus planes, al menos por el momento. David trabajó como entrenador de futbol infantil y esta experiencia le permitió vislumbrar la responsabilidad que conlleva tenerlos. “La mayoría de los matrimonios ocurren porque se embarazan y luego no saben cómo enfrentar la paternidad”.

La fidelidad es un valor importante en su relación pero el que cada uno tenga su espacio les permite completar su vida. “Y cuando peleamos, la distancia física ayuda”, recalca David.

Naomi K., fotógrafa capitalina de 29 años de edad, coincide en que el matrimonio no es prioridad para ella: “Me gustaría tener hijos y formar una familia pero no necesariamente dentro del matrimonio, pues considero que el compromiso va más allá de un papel”.

No obstante, reconoce que el vivir con alguien le resultaría difícil, pues requiere fidelidad, responsabilidad y estar atenta del otro, compromisos que está dispuesta a asumir sólo después de realizar sus planes a corto y mediano plazo: viajar y estudiar.

“La convivencia diaria con una persona implicaría un gran reto pues estoy acostumbrada a mis horarios, hábitos y gastos que quizás no encajen con la dinámica de otra persona. Además temo que en el día a día mis demonios y los de mi pareja salgan y destruyan la relación”, señala la fotógrafa.

Otra limitante para casarse es la desilusión que tiene respecto al matrimonio. “He visto a amigos y a mis propios padres pasar por el doloroso proceso del divorcio y es una experiencia que no quiero vivir”.

Casos como el de Naomi y David son cada vez más comunes en México. Hoy ser soltero (single style) ya es una tendencia. En 2016 (último dato disponible) el Inegi reportó que 31.5% de la población de 15 años o más está soltera y 10.5% se encuentra separada, divorciada o viuda.

En consecuencia, el número de matrimonios va a la baja. En 2016 (último dato disponible) se reportaron 543,749 matrimonios, el pico más alto se dio en la población de entre 25 a 29 años con 145,372 matrimonios; mientras que en 1996 hubo 659,567 matrimonios y el pico más alto fue en la población de 20 a 24 años con 270,975 enlaces.

Es decir, no sólo está disminuyendo el número de matrimonios, también se están prolongando los años en soltería y la situación promete crecer: hoy uno de cada 10 hogares está formado por una persona, para el año 2050 se espera que sea 33% de los hogares, según datos del Instituto de Investigaciones Sociales de la Universidad Iberoamericana.

¿A qué obedece el crecimiento del single style? “Los solteros aseguran tener una vida muy satisfactoria, pues tienen tiempo para sí mismos y lo invierten en cuidar su alimentación, imagen, salud física y emocional”, además es un sector muy productivo, exitoso laboralmente y su vida es dinámica lo que les genera un estado de bienestar, afirma la maestra en terapia psicoanalítica Susana Salazar Gómora, coordinadora general del Centro de Especialización de Estudios Psicológicos en la Infancia (CEEPI).

Además “permanecer solteros por más años, favorece el autoconocimiento profundo que permite identificar y desarrollar recursos emocionales y establecer vínculos enriquecedores”, dice la doctora en psicología María Montero-López Lena, académica e investigadora de la UNAM.

Una encuesta de bienestar subjetivo realizada por el Inegi parece confirmar la “visión single”, pues los solteros declaran estar más satisfechos con su vida que los casados. Sin embargo, una mirada detallada al estudio muestra otra realidad: los matrimonios y las parejas que viven en unión libre aseguran ser más felices. ¿Quién tiene la razón?

 

CUPIDO BAJO FUEGO

“No me quiero casar, pues actualmente resulta muy complicado, no hay economía que alcance para llevar una vida desahogada y placentera, y por otro lado en caso de divorcio los costos económicos son amplios y si hay hijos de por medio, la situación se complica aún más”, afirma Alberto O., periodista de 28 años, quien dice que tampoco le gustaría tener hijos pues el mundo actual es sumamente complicado para ellos, en cambio, prefiere seguir consintiendo a su sobrina, quien le permite desarrollar su instinto paternal.

De acuerdo con la maestra Salazar Gómora, del CEEPI, la tendencia single obedece a factores económicos, sociales y emocionales. “Desde el punto de vista económico la pérdida del poder adquisitivo ha dificultado la vida en pareja”.

En México 37.5% de la población económicamente activa es soltera. Es un mercado muy prometedor. “Son altamente productivos y gastan en sí mismos”, considera la investigadora Montero-López Lena. De ahí que se estén desarrollando una serie de productos y servicios ex profeso para el single style: viajes, productos (tazas, playeras, accesorios), hoteles, apps, muebles, restaurantes, miniautos, redes sociales, suscripciones, membresías, servicios personales, alimentos saludables y en porciones individuales, que exaltan las ventajas de este estilo de vida.

La libertad económica también les permite invertir en su educación alcanzando grados académicos que les aseguran mejor solvencia económica y más “lujos”. Y es que si algo caracteriza a los singles ─coinciden las expertas─ es su gusto por las novedades, los productos fácilmente reemplazables y que permitan “reinventarse” tantas veces como quieran.

La historia personal también es un factor importante, gran parte de los solteros ha presenciado el divorcio de sus padres, o incluso el propio y no quieren repetir la historia. De acuerdo con cifras del Inegi los divorcios se incrementaron 136% en los últimos 15 años. En 2016 (último dato disponible) se registraron 139,807 divorcios contra 57,370 en 2001.

“Estas experiencias ─explica la también maestra en psicoterapia psicoanalítica Susana Salazar─ les otorgan un sentimiento de pesimismo, pues no creen en nada ni en nadie. Y el fracaso no está dentro de su vocabulario, así que mejor evitan cualquier experiencia que implique riesgo. “El problema es que el no creer en otros a la postre puede generar un sentimiento de inseguridad y soledad, que conduzca al aislamiento”.

Paradójicamente ─amplía la doctora Montero-López Lena─ los divorcios y con ello la disolución de la familia, ha llevado a muchas jóvenes a buscar vínculos afectivos y seguridad en pares que terminan embarazándolas sin responsabilizarse de los hijos. De acuerdo con la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) 9.6% de las mujeres de 15 y más años con hijos nacidos vivos son solteras. En las adolecentes de 15 a 17 años el porcentaje sube al 22.8%.

Otra razón es “la incertidumbre respecto al futuro, pues ante el continuo cambio, el único referente puede ser la propia existencia y el permanecer soltero hace mucho más sencillo e incluso hasta deseable el movimiento y la renovación”, sostiene Salazar Gómora.

La tendencia single puede ser el pretexto ideal que enmascare dificultades emocionales para establecer relaciones sentimentales. Coinciden las investigadoras entrevistadas que en una cultura capitalista tan voraz como la actual, donde el objetivo es “ganar a toda costa”, la convivencia y el compromiso con el otro se vislumbra como pérdida: de dinero, tiempo, identidad, espacio, relaciones sociales, etc. Si se permanece soltero, en cambio, no se arriesga y sólo se gana. “Pero cuando existe una conveniencia económica para una o ambas partes, el ‘sí acepto’ no se mira con tanta dificultad”, agrega la psicóloga María Montero-López.

La óptica capitalista ─concuerdan las expertas─ convierte todo en productos desechables y efímeros. Nada permanece, por lo tanto no se cuidan las cosas, ni tampoco las relaciones, basta que un producto falle o la relación se cimbre para que la tendencia next (“a lo que sigue”) aparezca. “Hay estudios que demuestran que una relación seria en tiempos de la tecnología sólo dura dos años porque ya sabemos lo fácil y normal que es reemplazar al otro”, sostiene la maestra Susana Salazar.

Otro elemento que contribuye es “lo nuevo y lo estético. La belleza y la juventud son valores altamente demandados, por ello los estándares de calidad del producto o la pareja a veces rebasan la realidad”. De acuerdo con Salazar, la pérdida de la juventud y la belleza sobre todo en mujeres es un factor crucial, y las estadísticas lo confirman: la mayoría de las mujeres se casan jóvenes, pero después de los 60 años 43.2% se encuentran divorciadas, según datos del Inegi.

“El miedo a la responsabilidad y el compromiso, desde la manutención hasta ser una parte importante en la felicidad de la pareja y los hijos, puede ser otro factor que aterra”, menciona Susana Salazar y añade que a los solteros la convivencia diaria (la cual implica el desarrollo de la tolerancia, la comunicación, el trabajo en equipo) puede generarles pereza.

Be single, be free

“Soy soltera y muy feliz”, asegura la diseñadora gráfica Laura N., de 39 años de edad. Para ella este estilo de vida es más común que el matrimonio: “Soy hija de una madre soltera y mi abuela se divorció. Amo mi libertad, mi espacio y no estoy dispuesta a dejar de hacer lo que me gusta por un esposo o hijo”.

Laura N. detalla que actualmente tiene una relación estable y que la idea de vivir juntos no está descartada, sobre todo por cuestiones de practicidad, pues cada uno paga su propia renta y esto implica finalmente doble gasto. “Pero el matrimonio no está en nuestros planes”, enfatiza.

“Algo que me gusta de mi relación es que cada quien respeta la libertad del otro que tiene sus propios amigos, espacios, hobbies, tiempo y límites. Me atemoriza que la vida en matrimonio acabe con esto. Además pensar en el tema legal y económico, en caso de divorcio, me genera angustia y nadie te puede asegurar que seguirán juntos toda la vida”, declara.

Para la diseñadora, mientras más tiempo se permanezca en soltería, crece la exigencia, y difícilmente se pude renunciar a lo que se disfruta. “Si cediera más de la cuenta, no sería feliz, y si no lo soy, mi pareja tampoco lo sería”.

Estudios internacionales parecieran confirmar que los solteros tienen una vida mucho más placentera que los casados, de acuerdo con una investigación de la Universidad de California, realizada en 800 pacientes por la doctora en Psicología Bella DePaulo, cuyos resultados muestran que los solteros tienen más sentido de la autodeterminación y autosuficiencia y por lo tanto más posibilidades de desarrollarse continuamente como personas. La conclusión (presentada en la Convención Anual de la Asociación Estadounidense de Psicología) indica que a mayor autosuficiencia, menos probabilidades se tienen de experimentar emociones negativas.

Satisfacción sexual y soltería

Un estudio sobre satisfacción social, realizado entre 2,173 mujeres por investigadores de la Universidad de Turuk en Filandia, reveló que el deseo sexual no disminuye en mujeres solteras; en cambio las mujeres que mantuvieron la misma pareja durante un tiempo sí experimentaron una importante disminución del deseo sexual. “Los solteros tiene la oportunidad de tener contacto sexual con más parejas, evitando la monotonía, pero deben tomar la responsabilidad de su sexualidad y no caer en la promiscuidad, exponiendo su salud física y emocional, pues corren el riesgo de establecer relaciones ‘desechables’, que a la postre llevan a una insatisfacción”, indica la maestra Salazar Gómora.

Permanecer soltero por más años favorece el autoconocimiento profundo que permite identificar y desarrollar recursos emocionales y establecer vínculos enriquecedores cuando se busca pareja. A diferencia de lo que ocurría antaño, cuando la ruptura en una relación se vivía como un gran fracaso, los singles poseen mucha más fortaleza emocional para enfrentarla. “Los millennials, sobre todo, viven intensamente sus relaciones, pero igualmente aceptan que estas terminen, pues parte de su filosofía es que ‘nada es para siempre’”, declara la investigadora de la UNAM.

Para los expertos, el hecho de vivir juntos sin lazo matrimonial otorga a los solteros una visión mucho más objetiva y realista de la vida en pareja, de tal forma que si deciden casarse o tener hijos existe un mayor consenso, deseo y un compromiso.

“La nueva soltería está rompiendo también valores y roles como el del hombre-proveedor y la mujer-cuidadora, permitiendo el reconocimiento de otras cualidades, talentos y valores”, subraya la doctora Montero-López Lena.

La tendencia single que alcanza sobre todo a millennials está transformando las relaciones, y trastocando valores y tradiciones, situación que ha decir de los expertos consultados por Contenido no es bueno ni malo, “se trata de otra forma establecer relaciones con uno mismo y con los demás”.

Como todo cambio, en ocasiones los extremos se tocan y existe el riesgo de generar un mundo aislado, hedónico y narcisista, asimismo se presenta la posibilidad de conformar sociedades con vínculos mucho más consensados, respetuosos e independientes, donde “dejar huella” no sea exclusivamente a través de los hijos, sino a través de acciones a favor del bien común.

“Si me preguntaran si soy más feliz que mis amigos casados, la respuesta es que hay diversas formas de amar, de relacionarse y de ser feliz. Es un grave error pensar que la felicidad o el amor depende de la condición civil. Ambos temas se cultivan personal e internamente, y no dependen de la pareja, y mucho menos de un papel”, concluye el ingeniero en sistemas David S.

 

 

Fobia a la soltería

Contrario al gusto por la vida single, existe una fobia por quedarse soltero, se trata de la anuptofobia. Quienes lo padecen son capaces de aferrarse a relaciones dañinas con tal de no quedarse solos. “El temor a la soledad es cultural y todavía algunas telenovelas y marketing relacionan a la soledad con fracaso o con algo malo, pero ocurre todo lo contrario, es una gran ‘maestra’. El desafío es entender su mensaje”, opina la doctora María Montero-López Lena.

 

Estado civil de los mexicanos

(Gráfica)

58.1% se encuentran unidos*

31.4% solteros

10.5% divorciados, separados o viudos

Fuente: Inegi

 

 

Hombres vs mujeres solteras

*El 73% de los varones de 15 a 29 años dice hallarse soltero.

versus

*El 63.8% de las mujeres 15 a 29 años dice encontrarse en soltería.

Fuente: Inegi

 

Perfil single

Se conocen a sí mismos.

Gozan de su libertad realizando actividades placenteras.

Cuidan su salud.

Son muy productivos laboralmente.

Buscan parejas muy compatibles con su estilo de vida.

Evitan la sensación de fracaso y de pérdida.

Jamás inician relaciones por presión social.

Saben lo que quieren y no les importa que los juzguen.

No están del todo cerrados a vivir en unión libre si encontraran a su pareja “ideal”.

Tienen la sensación de perder su identidad en la relación con otro.

Pesimistas ante el entorno social.

Gozan su tiempo y espacio y no están dispuestos a perderlo.

Gastan en sí mismos y les gusta renovarse continuamente.

Fuente: Entrevistadas por Contenido

Estado civil versus felicidad y satisfacción

Una encuesta sobre bienestar subjetivo, realizada por el Inegi, mostró que en una escala del 0 al 10, la valoración promedio de satisfacción con la vida entre los mexicanos fue de 8.0, con algunos matices determinados por el estado civil.

Los más satisfechos con su vida

Solteros 8.10
Casados 8.09
En unión libre 7.95
Divorciados 7.68
Viudos 7.67
Separados 7.58

 

Los más felices

Casados 8.51
En unión libre 8.43
Solteros 8.35
Divorciados 8.09
Separados 7.87
Viudos 7.87

 

Fuente: Inegi

 

 

Destacados:

Entre 2000 y 2015 el monto de divorcios aumentó 136.4%, mientras que el monto de matrimonios se redujo 21.4%.

 

En 1963 en México existían 4.4 millones de solteros, hoy 19.5 millones.

 

En el país residen 12.4 millones de personas de 60 y más años de las cuales 1,381,509 viven solas y de estas, 94.4% son exunidas o solteras.

 

En 2016 por cada 100 enlaces matrimoniales ocurrieron 18.7 divorcios.

 

 

(Mariana Chávez Rodríguez)