Importante: Nuestro Aviso de Privacidad ha cambiado a partir del 14 de mayo de 2018, puedes consultarlo aquí: http://contenido.com.mx/aviso-de-privacidad/
facebook@ twitter@ instagram@ youtube@

Te puede interesar

No me dejan ver a mi hijo

Anorexia, bulimia y otros desórdenes alimenticios

Cuba, lo que dejó Fidel Castro

Inicio / Reportajes / La ciencia pone a los bichos bajo la lupa

La ciencia pone a los bichos bajo la lupa

 

Estos investigadores sostienen una lucha diaria contra los microorganismos y bichos en su afán por detener sus efectos nocivos y conocer sus secretos para así elaborar vacunas, terapias genéticas y resolver problemas de salud pública.

 

 

  1. En la entrañas del Mal de Chagas

A principios el siglo XX el investigador brasileño Carlos Chagas descubrió por primera vez el parásito Trypanosoma cruzi, causante de una enfermedad desconocida hasta ese momento, parecida al paludismo, de la que se sospechaba la producía una chinche hematófaga que colonizaba las viviendas y se nutrían de animales y personas mientras dormían.

Carlos Justiniano Ribeiro das Chagas observó tripanosomas móviles en la sangre periférica de una niña, que al ser teñidos con los colorantes con método Romanowski, resultó lo que más tarde llamaron T. cruzi. Fue así como el investigador junto a sus colaboradores iniciaron trabajos fundamentales para sentar las bases del conocimiento de esa enfermedad.

El padecimiento bautizado después como Mal de Chagas o tripanosomiasis americana es una infección sistémica causada por el protozoo flagelado Trypanosoma cruzi, tiene una elevada prevalencia y se contempla dentro de la lista de las principales “enfermedades desatendidas”, por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

La infección se transmite por la picadura de la chinche, heces infectadas e ingesta de alimentos contaminados. Otros modos de transmisión son por transfusión, congénita, por trasplante de órganos y oral.

La OMS estima siete millones de personas infectadas en el mundo, con 21 países endémicos, entre los que se cuenta México con 1.1 millones.

De acuerdo con José Trinidad Sánchez Vega –investigador del laboratorio de Parasitología del departamento de Microbiología y Parasitología de la Facultad de Medicina de la UNAM–, que por años ha estudiado este mal, el agente causal vive en las casas y se alimenta de sangre humana y animal.

En la noche, la chinche pica los márgenes de labios o cualquier área del cuerpo, sin que la persona la perciba. “En una hora, el parásito flagelado se introduce en las células epiteliales y se convierte en redondo, para destruirlas y obtener sangre. Al salir del organismo, regresa a la forma flagelada” (es decir, con apéndice en forma de látigo que le permite moverse).

Esta enfermedad es temida en Brasil, Argentina, Chile, Venezuela y Centroamérica como padecimiento de primer orden y causante de muerte en los humanos.

Por más de 20 años el científico Sánchez Vega y su equipo han encontrado los transmisores infectados prácticamente en todo el país: “Sólo se han realizado entre cinco y 10 encuestas epidemiológicas, por lo que no se sabe la morbimortalidad. Descubrimos que en poblados de Guerrero y Oaxaca se comen las chinches porque dotan de un supuesto poder sexual, lo cual es grave”.

El especialista en parásitos afirma que el padecimiento es muy severo. En la fase aguda, el paciente casi no tiene molestias y, cuando estas se presentan, los enfermos ya desarrollaron complicaciones cardíacas y en el esófago, aunque cualquier órgano puede verse afectado. “Una persona con tripanosomiasis americana está condenada a padecer esas enfermedades y posiblemente a morir”, advierte el especialista del UNAM.

¿Qué están haciendo para combatir el mal o enfermedad de Chagas? En el laboratorio desarrollan una prueba de diagnóstico para fase aguda con el objetivo de salvar la mayor cantidad posible de vidas. Asimismo, incursiona con sus colaboradores en un inmunógeno nasofaríngeo, ya probado en animales de experimentación, que ha conferido protección y respuesta inmune.

Por lo pronto este riguroso seguimiento que el equipo mexicano realiza sobre el Mal de Chagas vislumbra un futuro prometedor donde puedan desarrollar productos que combatan de forma más eficiente la enfermedad y eviten la muerte de los enfermos.

  1. Alacranes, serpientes y otros bichos: ¿amigos o enemigos?

Se calcula que los alacranes existen en el planeta desde hace unos 400 millones de años y en nuestro país se han adaptado perfectamente al hábitat: existen 1,500 especies en el mundo, de las cuales 280 existen en México y sólo 16 de ellas son peligrosas para el ser humano.

De acuerdo con el Boletín Epidemiológico del Sistema Nacional de Vigilancia Epidemiológica de 2017, durante el año se reportaron 273,338 personas con picaduras de alacrán. Los estados que cuentan con los especímenes más ponzoñosos son Sonora, Chiapas, Durango, Guanajuato, norte del estado de México y Morelos, entre ellos están el escorpión Centruroides suffusus o “güero” de color amarillo claro o paja, con manchas oscuras en el dorso que le dan un aspecto rayado, y el alacrán de Nayarit, que es de color oscuro medio rojizo.

¿Qué provoca una picadura de alacrán? A veces alguien puede no tener síntomas, debido a que el arácnido acaba de cazar y porta poco veneno al momento del ataque, lo que podría orillar a pensar erróneamente que la persona es inmune. Sin embargo, el veneno de los alacranes es sumamente nocivo para el ser humano, ya que sus proteínas y los químicos contenidos afectan directamente al sistema nervioso central, la función pulmonar y cardíaca. “Por ello, un individuo cuando sufre una picadura de alacrán debe acudir cuanto antes a Urgencias en la unidad médica, nadie debe confiarse porque la inmunidad no existe”, enfatiza el biólogo Enrique Sandoval, subdirector de Biotecnológicos de Laboratorios Silanes, empresa mexicana líder en antivenenos.

Amigo de los alacranes

Pese a la mala prensa de los alacranes existe un científico que puede considerarse su amigo: Lourival Domingos Possani Postay, doctor en Biofísica de la Universidad de París, originario de Brasil y nacionalizado mexicano, quien después de 40 años de estudiar venenos ha desarrollado antídotos capaces de solucionar el problema de salud pública que representan las picaduras de alacranes en México y en el mundo.

El investigador emérito del Instituto de Biotecnología de la UNAM por sus estudios enfocados a la determinación de la estructura de los venenos de los alacranes de México y de 16 países del mundo, cuenta con 79 patentes de invención de los antídotos (30 internacionales y 40 en proceso de evaluación) no sólo en México, sino en varios países.

Hoy, el especialista en toxicología y su equipo investigan dos pequeñas proteínas aisladas del veneno de un alacrán morelense que podrían ser claves para el tratamiento de enfermedades inmunológicas. Por si esto fuera poco, el doctor honoris causa por la Universidad de Debrecen en Hungría, colabora con el investigador Baltazar Becerril Luján en la secuenciación de los venenos de alacrán para hallar antivenenos creados con anticuerpos purificados utilizando plasma de origen humano para el diseño de la siguiente generación de vacunas, evitando así el uso de compuestos de caballo, como se hace en la actualidad.

 

Otras ponzoñas

En el territorio mexicano no sólo hay que protegerse contra las picaduras de alacranes. Hay también otros bichos como serpientes y arañas cuya toxicidad resulta un reto. Ello debido a que “no todas las personas accidentadas se presentan a los servicios médicos”, dice el biólogo Enrique Sandoval de Laboratorios Silanes, especializados en antídotos contra la ponzoña de estos animales.

De acuerdo con cifras oficiales el año pasado hubo 3,502 víctimas por mordeduras de serpiente y 34,885 de otros animales venenosos. “Y se desconoce la cifra exacta de ataques de otros animales como las arañas, ciempiés, abejas o abejorros”, dice el investigador Becerril.

Especialmente peligrosas son las serpientes. En México existen aproximadamente 580 especies, 77 de ellas son venenosas. Por el número de envenenamientos, dos son las más importantes, la serpiente cascabel (Crotalus) que vive en todo el país y las nauyacas en Chiapas, Oaxaca, Tabasco, Tamaulipas, Veracruz y la península de Yucatán.

Cinco minutos después de que estos reptiles muerden, la persona sufre de un dolor intenso en el área afectada, a este se suman náuseas, vértigo, vómitos, dificultad para hablar, ceguera, estado de shock e incluso la muerte. Por ello es tan importante tener el antídoto a tiempo.

 

Las arañas que viven en los hogares

Los arácnidos más peligrosos en México, según Sandoval, es la Latrodectus mactans mejor conocida como “Viuda negra” o “Capulina” y la Loxosceles laeta, conocida como araña de los rincones, café, parda o violinista.

Para todos esos animales ponzoñosos, el referido laboratorio mexicano cuenta con antídotos de última generación contra picaduras.

 

 

III. Tras la vacuna del Zika

Desde que en 2015 Brasil declaró la emergencia sanitaria debido al virus del Zika, incluso antes de que la Organización Mundial de la Salud (OMS) advirtiera sobre la gravedad de esta enfermedad por los casos de microcefalia que causa este virus, el padecimiento se ha propagado también a otros 22 países latinoamericanos y Estados Unidos.

El año pasado se registraron al menos 165 casos de bebés con microcefalia. En 2,205 casos se ha demostrado la vinculación del microorganismo con la muerte de 259 bebés.

Es transmitido por los mosquitos del género Aedes aegypti, vectores de este microbio que se asocia al incremento de recién nacidos con microcefalia y del síndrome de Guillain-Barré, una afección que puede causar la paralización de los órganos.

De acuerdo con la Secretaria de Salud, desde noviembre de 2015 hasta enero de 2017 en México se han confirmado 7,634 casos autóctonos de infección por virus de Zika, y de estos, 23 casos se han comprobado en 2017. Se cuenta con un registro de infección en mujeres embarazadas de 4,252. De estos casos, 3,664 continúan en seguimiento.

En 2016 esta institución sanitaria confirmó el primer caso de microcefalia asociado al virus Zika, quien falleció durante el parto. Algunos países de América reportaron un descenso de casos ante la OMS, sin embargo, la organización de la salud internacional advierte a las mujeres embarazadas que sean prudentes con respecto a viajar a países endémicos.

Para los investigadores, esta caída de la prevalencia no implica bajar la guardia. Por ello en México, Brasil y Estados Unidos se ha dado una competencia por desarrollar una vacuna contra la enfermedad que se ha convertido en una prioridad global.

Los científicos poblanos Arturo Reyes Sandoval y César López Camacho, del Instituto Jenner del Departamento Nuffield de Medicina de la Universidad de Oxford, en el Reino Unido, desarrollan vacunas para combatir el virus de Zika y chikungunya.

En el transcurso de la investigación de la secuencia del genoma de mosquitos y macacos infectados por el virus extrajeron el material genético viral para obtener los genes codificados y las similitudes con el virus del dengue. Esto facilitó a una compañía sintetizar los genes que en la fase clínica uno serán probados en un grupo de pacientes británicos sanos para comparar Zika y chikungunya y evaluar las reacciones inmunológicas. En la siguiente fase, el producto se aplicará en personas que viven en países endémicos, posiblemente en México y Brasil.

Por otra parte, investigadores de la Universidad de Texas y el Instituto Nacional de Salud de Estados Unidos y el Instituto Evandro Chagas o Centro Estatal Brasileño de Estudios en Salud, revelaron en un informe publicado en la revista Nature Medicine las primeras pruebas positivas de la vacuna elaborada con un virus atenuado de Zika probada en ratones y macacos, la cual impidió alteraciones del sistema nervioso central, evitó la transmisión en los animales y, durante la gestación, el contagio a las crías. El inmunizador pasará por evaluaciones preclínicas. En 2019 serán realizadas las pruebas clínicas en personas en Río de Janeiro.

También expertos de la Escuela de Medicina de Harvard demostraron que dos vacunas, tanto la basada en ADN como otra inactiva del virus, elevaron los anticuerpos.

Los hallazgos en el mundo elevan el optimismo sobre el desarrollo de una vacuna contra el virus del Zika, un auténtico flagelo que azota regiones de nuestro país.

(Alejandrina Aguirre)