martes , diciembre 11 2018
Importante: Nuestro Aviso de Privacidad ha cambiado a partir del 14 de mayo de 2018, puedes consultarlo aquí: http://contenido.com.mx/aviso-de-privacidad/
facebook@ twitter@ instagram@ youtube@

Te puede interesar

Leche materna: ¿insustituible?

Camas frías: disfunciones de la vida erótica en México

Donald Trump quiere una nueva victoria electoral

Inicio / Reportajes / Ayudar al migrante: ¿obligación o deber?

Ayudar al migrante: ¿obligación o deber?

 

La migración figura entre los temas apremiantes de la agenda internacional, un fenómeno que ha copado a las autoridades del planeta, pero ¿hasta dónde deben intervenir los ciudadanos?

México y Centroamérica son una de las principales rutas hacia los Estados Unidos (EU) pero la migración es un fenómeno que está lejos de ser local, preocupa a las autoridades de muchos lugares del planeta, y en cualquier latitud es causado por la desigualdad cuando de bienestar y seguridad se habla. ¿Estamos los ciudadanos llamados a intervenir?

Esto va más allá de recurrir a un ejercicio de imaginación; de hecho, podría ser usted, quien lee esto, el protagonista del siguiente escenario: va cualquier día caminando por la calle rumbo a su trabajo o a realizar las compras de la semana y, de pronto, alguien con una alocución que es a todas luces extranjera le pide una moneda o la dirección del albergue más cercano, quizá algo de comer o de beber. La respuesta a sobre si le prestaría ayuda o no recae en cada quien. Saber si eso contribuye a solucionar el asunto, podría mermar toda sensación de haber hecho una buena obra.

 

CIFRA MIGRANTE, CIFRA NEGRA

Una solicitud hecha al Instituto Nacional de Migración para conocer la cifra sobre los migrantes que van de paso por el territorio nacional hacia la “tierra de las oportunidades”, turnada a la Plataforma Nacional de Transparencia y con datos del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) indican que en América hay más de 63 millones de personas migrantes, número que representa el 30% de la migración internacional a escala global.

En el caso mexicano, las cifras no oficiales pertenecen a entidades como la Red de Documentación de las Organizaciones Defensoras de Migrantes, que comprende un tendido de 23 casas y albergues, distribuidos por todo el país. El número, documentado en el último par de años suma a más de 30,000 personas, sin embargo, estas son sólo las que acceden a estos albergues. Otra opción es hurgar en el número de deportaciones hechas por México y EU, y aún así faltarían.

No obstante, como advierte en entrevista para Contenido Janet Valverde, del Centro de Atención a Migrantes y Refugiados (CAM), operado por FM4 Paso Libre, “más allá de las cantidades, lo preocupante es que no se están valorando sus historias y si no hay esa valoración de necesidades, no se generarán acciones a favor”. En el caso de FM4, se trata de una asociación sin fines de lucro que trabaja por dignificar el camino de las personas que migran o son refugiadas. Con sede en la zona metropolitana de Guadalajara, ofrecen ayuda humanitaria e integral, a través del CAM, con servicios de ropa, comidas, llamadas, atención médica, baños, atención legal y acompañamiento psicosocial sin costo alguno, y que en algunos casos, se trata de menores no acompañados, de los que, en el caso del CICR, tan sólo en este año, contabilizó a 5,050 infantes de entre aquellos que pudieron regresar a sus comunidades de origen y restablecer contacto con sus familias.

 

¿POR DÓNDE EMPEZAR?

“Lo importante ─comenta Valverde Hernández─ es comenzar por cambiar los prejuicios que tenemos hacia ellas y ellos. Ayuda mucho en su camino y es el primer punto del que hay que partir, como ciudadanos”. Si bien la población migrante se encuentra cercada por grupos delictivos, hay que recordar que ellos no son vulnerables sino es el entorno el que los vulnera. Es un hecho que alguien pueda estar lucrando con ellos, pero “de ahí la importancia ─resalta la encargada de vinculación de FM4─ de articular este proceso”.

El tema, como cualquier otra lucha social, debe contar con la participación de la comunidad. Si queremos comprarle comida a quien nos la pide, podemos hacerlo, pero también debemos estar informados sobre los centros de Derechos Humanos, albergues y comedores que apoyan a esta población o en su defecto canalizarlos, pues, por si fuera poco, hay una posibilidad de que esta persona no sea migrante sino alguien, también en situación vulnerable, que finge serlo para subsistir.

En el caso de los primeros, existe un mapa que se entrega a los migrantes, y que puede ser consultado por cualquiera en internet. En él aparecen detalladas las rutas migratorias y los datos de casas o centros en los que pueden ser recibidos, además de “mensajes de autocuidado”, cuyo fin, aclara el CICR, “no busca incentivar ni desincentivar la migración, sino mitigar los factores de vulnerabilidad a lo largo de la ruta migratoria”.

 

GRANOS DE ARENA O ATENCIÓN EXPERTA

Sin duda, de los principales problemas es identificarlos, sobre todo si el punto de encuentro es la calle. De ahí la relevancia de contar con alguien que tenga la capacidad para hacer esta distinción, tal y como apunta Valverde: “Nosotros al estar dedicados a apoyarlos, tenemos programas y servicios enfocados a las necesidades que tienen”. La sugerencia es acercarse a una organización que cambiará la vida del migrante, pero que también nos convertirá como sociedad al ser parte integral activa del problema, a través de proyectos que atienden y entienden sus necesidades. Al aportar este apoyo, “también cambias el entorno social y ayudas a generar investigación sobre el tema”, concluye la experta.

Muestra de esto es el programa de “Restablecimiento del Contacto Entre Familiares” del CICR, cuyo enfoque es asistir a la localización de familiares que a causa de este fenómeno quedan separados. Su rastreo se hace usando la red establecida entre la Cruz Roja Mexicana, las Sociedades Nacionales de la Cruz Roja, la Media Luna Roja y el mismo Comité, cuyos esfuerzos, hasta junio del 2016 han reportado a un total de 5,190 familias que restablecieron contacto con su seres queridos.

 

LA ÚLTIMA ESPERANZA

Al día de hoy, este es uno de los esfuerzos más ambiciosos para hacer una diferencia en la situación migrante: el Pacto Mundial para una Migración Segura, Regular y Ordenada, cuya idea fue avalada por 193 de los Estados miembros de la Asamblea General de Naciones Unidas en la Declaración de Nueva York de 2016, iniciativa que podría convertirse, de aprobarse en la votación de septiembre próximo, en el instrumento para que todas las personas en esta aldea global seamos más hospitalarios con aquellos que buscan mejorar su calidad de vida, aun poniendo en riesgo la misma, y para que ningún humano vuelva jamás a tener el estatus de “ilegal”.

 

Foto: Nuna Lifestyle

AYUDAR COMIENDO

Desde hace poco más de dos años, Alejandro Souza, a través del movimiento Pixza, se dedica a trabajar con jóvenes entre los 18 y 25 años que han pasado tiempo en la calle, víctimas de abandono familiar, con rezago educativo, historial criminal y de drogas, mediante “La Ruta del Cambio”, una pulsera que se les entrega a todos los que reciben una rebanada gratis de la primera pizza hecha a base de maíz azul, expone el creador de este proyecto en charla con Contenido.

¿Cómo funciona? Muy fácil, uno llega a alguna de sus dos sucursales, en la colonia Roma o la Juárez de la Ciudad de México, compra un pedazo de pizza y por cada cinco que venden, uno va para personas con este perfil. La pulsera forma parte de un programa en el que por cada cinco triángulos que estos “chavos” reciben, se les da la oportunidad de hacer un voluntariado. Cinco más, equivalen a un curso, otras cinco, a un corte de pelo y así hasta sumar un baño, una camiseta, un diagnóstico médico y, finalmente, un trabajo en este lugar.

Para Souza, el hecho de emplear a gente de Honduras, El Salvador, Nicaragua y Paraguay es indistinto. “Eso fue colateral ─nos dice─ nosotros estábamos atendiendo a la gente y mucha de esta terminaba siendo migrante. A nosotros nos da igual”.

Con relación a lo que los ciudadanos podemos hacer por los migrantes es directo: “creo que la ayuda que pueden proporcionar es inmediata, muy espontánea [pero] no soluciona nada de raíz. Darles comida no lo resuelve. Las fundaciones sí, son más específicas y eso suma más”. Tan así, que incluso ellos se encuentran actualmente repartiendo rebanadas en colaboración con la fundación Sin Fronteras IAP.

 

 

 

Si te encuentras con un migrante

 

  • En la medida de lo posible, asegúrate de que en realidad sea migrante.

  • En vez de darle dinero, comida o bebidas, sugiérele ir a un centro de atención especializada.

  • Ten en mente los datos de organismos como el Centro de Atención a Migrantes y Refugiados (CAM) o el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR).

  • Evitar ser prejuicioso con su condición. Ellos son más vulnerables en la medida de la hostilidad o ayuda que les brindemos.

 

 

(Eduardo Banda)