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50 años después. Predicciones en 1968

 

Las predicciones de hace cinco décadas sobre el futuro mundial, realizadas por los expertos, resultaron fallidas. ¿Qué pasó?

 

En mayo de 1968, para celebrar su 50 aniversario, la Foreign Policy Association de los Estados Unidos llevó a cabo un importante simposio de tres días en la Ciudad de Nueva York donde un grupo de expertos ofreció sus pronósticos sobre lo que sería el mundo en 2018. El congreso permitió que se ventilaran toda suerte de predicciones, algunas de las cuales parecen sorprendentemente precisas y otras notoriamente equivocadas.

El 68, cabe recordar, fue un año complicado para el mundo. En Francia estaba teniendo lugar el gran movimiento estudiantil que llevaría a choques violentos y a la renuncia del viejo héroe de la guerra, Charles de Gaulle. En Estados Unidos también había disturbios en las calles y una rebelión generalizada de la juventud. Una semana después del simposio sería asesinado Robert Kennedy, el ex procurador general durante el gobierno de su hermano John F. Kennedy que estaba buscando la postulación a la candidatura presidencial del Partido Demócrata en abierta rebeldía ante el presidente Lyndon Johnson. Faltaba poco para que en México estallara el movimiento estudiantil.

Muchas de las previsiones resultaron completamente fallidas. Charles Scarlott de Stanford predijo que se generalizaría la producción nuclear de electricidad y desaparecería la de gas natural. Ithiel de Sola Pool, del Massachusetts Institute of Technology, predijo que los gobiernos lograrían un control total sobre la economía y decidirían sus propios niveles de crecimiento, industrialización o empleo.

Otras predicciones resultaron extraordinariamente exactas: Thomas F. Malone señaló que las emisiones de dióxido de carbono a la atmósfera llevarían a un calentamiento global de consecuencias imprevisibles. Varios de los participantes entendieron, por otra parte, los cambios que la naciente tecnología de la computación traería consigo y ofrecieron visiones acertadas sobre la influencia que hoy está teniendo sobre nuestras vidas.

En esos días, muchos intelectuales progresistas en Estados Unidos estaban convencidos de que la organización comunista de la sociedad era más eficiente que la capitalista por lo que tarde o temprano todo el mundo adoptaría sistemas autoritarios de planificación central. Ninguno de los participantes sospechó la caída de la Unión Soviética y de los países comunistas de Europa oriental. Tampoco imaginaron que China se convertiría, después de adoptar un sistema de mercado, en una potencia que rivalizaría en lo económico con Estados Unidos.

Nadie veía a nuestro país como un componente importante del futuro del mundo. Ningún partícipe en la asamblea, o en el libro que se publicó después con las intervenciones, se preocupó por México. La asombrosa transformación demográfica de la Unión Americana, que hoy cuenta con una población de 52 millones de personas de raíces hispánicas, el 16.7% de la población total, de los cuales 47 millones son ciudadanos estadounidenses, no tuvo un espacio tampoco en esta colección de predicciones.

¿Qué habríamos dicho los mexicanos en 1968? ¿Qué tipo de país habríamos imaginado a 50 años de distancia? ¿Habríamos supuesto que el PRI seguiría en el poder, incluso después de haber pasado 12 años fuera de él? ¿Imaginaríamos que las altas tasas de crecimiento de entonces, de 5 a 6% al año, serían reemplazadas por una lenta expansión de apenas 2% al año a partir de 1982?

El cambio que ha tenido el mundo en las últimas cinco décadas ha sido enorme. Si quisiéramos en este momento hacer un pronóstico del planeta en el que viviremos dentro de medio siglo seguramente cometeríamos errores más graves que los de los futurólogos de 1968. El mundo parece hoy más inestable que hace 50 años. Quizá por eso habría que recordar las palabras atribuidas a Mark Twain, quien advertía: “Nunca profetices, especialmente sobre el futuro.”

 

Twitter: @SergioSarmiento