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Adiós 2017: nada que celebrar

Un recuento de 2017 que se destacó por los feminicidios, violencia, amenaza robótica, desigualdad…

 

Más allá de que no acepto con buen talante las celebraciones frívolas de cada cierre de año, honestamente la violencia contra las mujeres en México colapsa el mínimo festejo. Igual de alarmante es, al menos para mí, que una porción de la población señale a las mujeres (víctimas de violación o asesinadas) como las provocadoras de su propio mal.

Y aunque constitucionalmente respeto esas voces (nadie dijo que la democracia sea perfecta), sólo quiero poner sobre la mesa que las posibilidades de cruzarse con un delincuente en nuestro país crecen cada día. ¿Y de quién será la culpa?

Si México transita por el camino del Estado fallido, con todo respeto, la responsabilidad tendría que recaer en la sociedad completa. Además de los servidores públicos, la culpa también es de los empresarios, de los rectores universitarios, de los directivos, de los jóvenes, de los adultos. De los medios de comunicación, de las organizaciones de la sociedad civil y de muchos otros grupos de interés.

Justo ahí está la paradoja (¿o maldita broma?). Si los que buscamos un país mejor somos mayoría, entonces resulta lamentable que permitamos que la corrupción, la violencia y la impunidad socaven a México. ¿O será que no somos mayoría ya? ¿Será que el problema creció tanto y tan rápido que la delincuencia ya nos supera en número y recursos? ¿O que el concepto para definir a los que cometen un delito resulta insuficiente para entender nuestro fallo como nación?

El presente no es un texto para repartir culpas. Son unas líneas que lamentan los feminicidios, la desigualdad económica, la corrupción, la impunidad, la delincuencia, la pobreza, la falta de oportunidades, el conflicto de intereses, la simulación cívica… El desmoronamiento de nuestro Estado de derecho. ¿Fiestas decembrinas? ¡Por favor! Nada que celebrar.

Éramos muchos…

Y si a todo lo anterior le agregamos que el Derecho siempre llega tarde a su cita con la Historia, entonces valdría la pena reflexionar que hoy, a pesar de todo, tenemos la oportunidad de anotar un tanto a favor de la humanidad. Ganarle una partida, al menos por ahora, a la inteligencia artificial (IA).

Europa, por ejemplo, ya habla de “persona electrónica”. Ya debate sobre los derechos y obligaciones de los robots. Sobre sus responsabilidades en caso de que ataquen (lastimen o maten) a un ser humano. Sobre su impacto en la economía (los robots no se cansan, podrían trabajar todas las horas, de todos los días) y de la nueva realidad que surgiría del desplazamiento de las personas hacia el desempleo y la precariedad.

De ahí que debamos legislar sobre la inteligencia artificial antes que “el destino nos alcance” (sí, igual que en la vieja película). Elon Musk, Chief Executive Officer (CEO) de Tesla, forma parte de la comunidad de innovadores y científicos que tiene información sólida para pensar que la IA puede acabar con la humanidad. Musk dice que “la IA podría comenzar una guerra publicando noticias falsas, robando cuentas de correo electrónico o manipulando información”.

Más vale que no subestimemos sus comentarios. ¿Por qué? Porque OpenAI, un laboratorio financiado por Musk (entre otros inversionistas), creó robots capaces de desarrollar un lenguaje propio para comunicarse, sin tomar en cuenta a (o requerir de) las personas.

El científico Stephen Hawking igual considera que “la inteligencia artificial podría significar el fin de la raza humana”. Así que, por favor, querido lector, inclúyeme en la lista de los que consideran urgente una legislación al respecto. Pero, en tanto llega, te recuerdo que tenemos a la bioética, y sus cuatro principios (autonomía, no maleficencia, beneficencia y justicia), de nuestro lado y guía. Nos vemos en 2018.

 

Puebla; pue 07-03-2015
Adultos mayores, niños e indígenas constituyen el grueso de gente que vive en situación de calle.
Foto:Tania Olmedo/EsImagen.com.mx!!

El autor es abogado, administrador, periodista y educador. Es miembro de la Barra Mexicana, Colegio de Abogados (BMA) y de la Asociación Nacional de Abogados de Empresa (ANADE Colegio). También es profesor de posgrados en Alta Dirección y Derecho en la UNAM, EBC, UP, ICAMI y HC Escuela de Negocios. Twitter: @miabogadoluis.